Así era ella. La dañaron tanto en el pasado que prometió así mismo ya no enamorarse, así que que puso barreras a su corazón, edifico muros alrededor de su alma, acorazo su mente, capa sobre capa a su piel para no sentir el frío de la indiferencia y el desamor y por último blindo sus sentimientos y emociones para no encariñarse por nada o nadie.
Su corazón era campo fértil pero secreto y bardas enormes no permitían la entrada a nadie.
Leregi Renga














