Sí, en casa reprimo. Pero afuera, exploto.
Sí, aquí guardo compostura. Pero allá fuera rompo reglas.
Sí, en mi “lugar seguro” me señalan y callo. Pero en la soledad, ardo.
Porque aquí “soy” obediente, tranquila, madura y disciplinada.
Pero cuando nadie mira, mi rebeldía me silba al oído, curiosa de lo prohibido, apasionada, intensa, emocional… y peligrosamente viva.


















