Ella, al verla, podría ser todo lo que te puedes imaginar. Bella, por supuesto. Elegante, sin duda. Una hermosa dama, sin discusión. Refinada, nadie lo dudaba. Inteligente, su hablar la delataba. Sabía, su madurez lo mostraba. Delgada, linda piel, mirada clara, sonrisa que conquistaba, quizás un poco baja de estatura, pero eran nimiedades ante todo lo que dejaba ver de su fina persona.
Pero más allá de lo superficial y de lo no tanto. Había alguien de preciosos sentimientos y valores bien fundamentados.
A veces mostraba rudeza, su carácter fuerte se notaba y además no se deja pisotear o ningunear por nadie. Se daba su lugar y su valor. Pero las máscaras siempre estaban presentes. No dejaba entrar a cualquiera a su vida y se protegía a piedra y cal de los enemigos ocultos y de los falsos amigos.
Estar a su lado podría ser un privilegio, así que un lugar en su vida se ganaba demostrando igual valor en aquellos que querían compartir su tiempo.
No es que se sintiera superior, solo que la vida le enseño que las personas están hechas de buen corazón y calidad humana y no de lo que presumen monetariamente.
Leregi Renga


















