Así, justo a la medida también de mis miedos, de mis inseguridades y de mis más grandes temores. Quítame todo eso, justo con ese abrazo grande, tierno, amoroso, abrigador, donde la sinergia se sienta y la conexión fluya de tus brazos a mi cuerpo; así como una simbiosis de tu piel a mi piel, del latido de tu corazón al mío, de tu alma a la mía... Un abrazo puede ser mi cura para todos mis males. Leregi Renga


















