Jueves lluvioso, doloroso y gallina
Me desperté a las 9:30, con la rutina de siempre pero el perro hoy medio empacado, no quería caminar ni a palos. Volví, alimenté a los gatos —Pirata y Anubis— y arranqué el día con una piña al corazón: vi el capítulo donde Pain mata a Jiraiya. Efe eterna por el sabio pervertido.
Después de ese bajón me preparé algo para levantar el ánimo: milas de pollo con fideos moñito y crema. Almorcé, y salí al laburo.
La encargada hoy estaba más buena onda de lo normal, tirando chistes y chicanas futboleras porque es ecuatoriana y justo hoy jugaban River vs. Barcelona de Ecuador. Raro. El turno mañana fue el teatro habitual, pero cuando se fueron, con los del turno tarde quedó otra energía: charlas personales, momentos de anime, algún jueguito, y el vaivén del local. No fue un día tranquilo, pero tampoco caótico.
A media hora del cierre arrancó el partido de River. Escuché el primer tiempo por la radio mientras cerraba y viajaba. El segundo tiempo lo vi en casa. River fue una locura: ofensivamente como el Bayern Múnich, pero atrás... parecía Nueva Chicago. Por suerte ganamos 3-2.
Cené unas empanadas de pasada, y ya en casa ayudé a mi primo a armar un currículum. Ahora estoy en la pieza, cerrando el día con un mate cocido y un alfajor Cachafaz de mousse. Día raro, día pleno.
















