Voy a crear una nueva sección a la que titularé Review Express. De esta forma voy a comentar de manera rápida y concisa algo que haya visto, leído o jugado. Esto se debe a que el contenido no requiere de un análisis extenso por varios posibles motivos. Empecemos.
Ayer me vi en el cine, de manera más bien inesperada, la película “Lights out”, o como los muy hábiles dobladores españoles han tenido el acierto de titular “Nunca apagues la luz”.
Si os soy sincero, es posible que esta sea la única película de terror que vaya a comentar en este blog. Lo admito, me parecen la mayoría muuuuuy malas. Si desarrollé un mínimo interés por esta producción fue por su origen tan peculiar. Hace unos meses una amiga me enseñó unos curiosos cortos en internet. Eran de terror y aunque no daban tampoco un especial pavor, me pareció que sabían qué tecla tocar, no sé si me explico. Cogen el básico miedo a la oscuridad y lo exacerban para conseguir que quieras aferrarte a la luz. La oscuridad da miedo, eso lo sabemos todos. Desde el más irracional que imagina monstruos en el armario, hasta el algo más lógico que teme que le atraquen en un callejón poco iluminado. Aquí llega el factor más importante de toda película de terror, que a mi entender es, como juega la película con ese miedo que sabe que tienes. Como concepto de historia mola, ¿verdad? Terror inteligente e incluso de carácter psicológico. Pero en la práctica es un desastre. En muy poco tiempo se convirtió en un tipo de cine muy muy predecible. Por dios, es casi imposible no saber que te van a asustar. Y muchos diréis “Pero la gente se asusta igual”... Sí, es posible. Pero eso no excusa la vagancia que parece presentar este estilo en los últimos años. Bueno, parece que mis satánicas plegarias han surtido efecto y el cine de terror se está poniendo las pilas. Siento un ligero despertar de la fuerza y creo que se van encaminando correctamente. Una vez terminada esta verborrea, pasemos a hablar de la película.
Entremos en materia. Lights out me ha parecido una película normalilla... Podríais pensar que esto no es gran cosa, pero si reuniera todas las películas de miedo que he visto a lo largo de mi vida, esta sería de las mejores. Sorprendente. Es un género que creía en vías de extinción y, sin embargo, parece que estoy viendo un resurgir. La película tiene una buena trama y buenos personajes. Increíble, ¿no os parece? Se han preocupado porque el espectador empatice con los protagonistas y que en tu fuero interno no desees que les pase nada malo. Y sí, hay películas de esta índole que hacían lo mismo, pero con un solo fin, para poder matar a todos los personajes y jugar con tus emociones. Y volvemos a lo mismo, esto no es algo malo... es solo repetitivo. Esta película me hizo encariñarme de todos sus personajes, y sí, algunos mueren, pero de una manera lógica. Aquí empiezan los spoilers. Aunque al principio, cuando matan al marido, es un personaje totalmente desconocido, a lo largo del film vas descubriendo quién era y por qué murió y sentí pena por él. Pensaba que más adelante el novio de la hija mayor iba a morir estrepitosamente en varias ocasiones y termina vivo. Es un personaje secundario unido emocionalmente a uno protagonista. Madre mía, es carne de cañón. Es el típico personaje que usan para que el espectador vea como el ser malvado sí que mata y que el protagonista sufra. Pero no, me hicieron creer que iban a hacer la misma mierda de siempre y al final resultó medio inteligente la historia. Más tarde muere un policía que a nadie le importa. Y llegamos ya al gran final. Es cierto que me lo vi venir, pero aun así no diría que es muy predecible porque a la par se me ocurrieron más posibles finales. Como Diana, el monstruo que mataba a todo el puto mundo, vivía en la mente de la madre, ésta para proteger a sus hijos se suicida. Me gustó especialmente la evolución de este personaje. En principio, cuando ella está más desequilibrada, genera a este ser que representa a una niña problemática que conoció en un psiquiátrico y con la que tenía una relación enfermiza. Pasa por varias fases la madre. Primero se aferra a ella tras la muerte de su marido, que no sabe que fue Diana quien le mató. A mitad de película incluso intenta que su hijo la conozca para que todos se lleven bien (esta resultó ser mi escena favorita). Esto, lógicamente, resultó terriblemente mal. Y ya para el final, la madre se da cuenta de lo peligrosa que es Diana y le pide ayuda a su hija. En el ámbito de actuaciones he de decir estupefacto, que fueron bastante buenas. La mejor, a mi parecer, fue la de Rebecca, la hija mayor. Aunque muchos podáis estar en desacuerdo, actuar en una película de miedo es tremendamente exigente. Esta actuación ha venido de la mano de Teresa Palmer. También están por encima de la media la de la madre, María Bello y la del niño, que como digo siempre, está bastante bien... para ser un niño (Gabriel Bateman).