A los chinos “no se les puede permitir que exporten su camino de regreso a la prosperidad”, clama el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent... lo que refleja el temor en Washington a que el exceso de capacidad de China estén distorsionando el comercio global... Sin embargo, la preocupación más acuciante no es qué exporta China, sino cómo lo hace... las estructuras de costos globales están siendo reformuladas por las incesantes mejoras de la productividad. China exporta un nuevo modelo de producción impulsado por la automatización, la inteligencia artificial y la optimización industrial dirigida por el estado. Este cambio es disruptivo, deflacionario y, en gran medida, incomprendido... La IA ya no se limita a aplicaciones o chatbots, sino que está integrada en toda la economía, guiando desde brazos robóticos y flotas de almacenes hasta líneas de producción autónomas. Por ejemplo, la fábrica “oscura” de Xiaomi puede ensamblar diez millones de smartphones al año con una intervención humana mínima... El modelo de lenguaje de código abierto con 671.000 millones de parámetros de DeepSeek ya se está utilizando no solo para codificar, sino también para optimizar la logística y la fabricación... Bajo el lema de “nuevas fuerzas productivas de calidad”, el gobierno chino está creando zonas piloto de IA y subvenciona la reconversión de fábricas... el enfoque chino combina la IA con economías de escala, circuitos de retroalimentación y una dinámica cultural única conocida como involución (neijuan): una carrera que se autoperpetúa para optimizar y superar a la competencia, a menudo a expensas de los márgenes de ganancia. BYD recortó los precios de decenas de modelos de coches, lo que provocó una venta de acciones por 20.000 millones de dólares. Desde el comercio electrónico hasta los vehículos eléctricos, esta práctica ha impulsado una compresión de costos tan implacable que, en ocasiones, el estado ha considerado oportuno intervenir... el estado fomenta un abanico de competidores y luego deja que el mercado los seleccione... El panorama de la competitividad global es implacable. Los que sobreviven emergen más ágiles, más adaptables y mejor posicionados que sus homólogos tradicionales... En consecuencia, la industria china ha convertido la eficiencia en un activo comercializable, que está reconfigurando la dinámica de fijación de precios a nivel global... ¿Qué pueden hacer los bancos centrales si lo que frena la inflación no es una demanda débil, sino una mayor eficiencia de la oferta procedente del exterior? El gobierno chino no solo está intensificando el viejo juego comercial; está cambiando las reglas, y no lo está haciendo mediante aranceles, sino a través de una transformación industrial. Si la última ola de globalización buscó mano de obra más barata, la próxima buscará sistemas más inteligentes. La inteligencia ya no vivirá solo en la nube, sino en las máquinas, los almacenes y las cadenas de montaje 24 horas al día, 7 días a la semana. La exportación más importante de China no es un producto, sino un proceso, que redefinirá la naturaleza de la competencia global (Jeffrey Wu, MindWorks Capital)