"His eyes his eyes are saddd....sooo soooo sad, it bothers me a bit, he's fun when he's not crying over his band buddiesss...i don't think he likes me very muuuch but it only makes bothering him the more funnnnn hehehehehee.."
Resumen: cuando el guitarrista volvió a la casa después de haber dejado a la mujer, se encontró con que sus acciones no habían tenido tan agradables resultados.
Quería que la protagonista use el instrumento favorito de Santaolalla y me confundi waaaa. Pinshi charango, era un roncoco en realidad. Mil disculpas, soy ignorante en lo que a instrumentos musicales se refiere xd.
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Masterlist de mi autoría
Cuando el chico volvió a la casa algunos dias después, no se exaltó al sentir el arma del dueño de casa apoyarse en su pecho.
—Oh, eres tú...—le abrió la puerta del todo—. Comenzaba a creer que no volverías.—
—Solo necesitaba despejarme un poco...—
—Si, bueno. De todas formas te toca exámen.—lo dejó pasar, y al ver que se quedaba ahi parado, negó con la cabeza—. ____ te evaluará, no yo.—
—¿Está despierta?—el hombre asintió—... ¿Está muy enojada?—
—Nah... Solo contigo.—le hizo un vago gesto de manos—. Ve a la sala. De seguro vendrá más gente esta noche y debo recibirlos...—
Cuando Gray llegó a la sala, se encontró a ____ trenzando el cabello de la niña en el sofá.
—¿Qué haces aquí? Pensé que ya no vendrías.—soltó la pequeña, mirando aburrida al chico que entraba al lugar—. Tendremos que evaluar que no seas de los malos...—
—No soy un visitante, enana.—
—Justo eso diría uno.—el chico rodó los ojos.
Apenas la trenza estuvo terminada, ____ le pidió a la pequeña que se marchara del lugar. Solo entonces miró al chico que se sentaba en el anterior lugar de la niña.
—Hola...—
—Manos.—
—¿Es en serio?—
La chica hizo un vago gesto, reclamando que acercara las manos. Gray obedeció.
—... Te dije que dejaras de morderte las uñas.—
—No es tan fácil...—el chico se sintió extraño al sentir los dedos de la chica tocar sus manos de forma lenta.
—¿Ojos?—
—... Fumé un poco de hierba antes de venir, están rojos por eso.—bajó apenas su párpado con el dedo índice.
Gray esperó alguno de los usuales reclamos que la chica le hacía por su consumo casual de sustancias dudosas. En el fondo, esperaba que ella le mostrara preocupación, interés. Pero eso no pasó.
—¿Dientes?—sonrió de forma exagerada, dejando en evidencia la imperfecta hilera de dientes—. Te creo que fumaste. Te apesta la boca.—
—... ¿Gracias?—
—Verte las axilas no me causaría gracia asi que...—sacó una pequeña cámara de la mesita ratona—. Di "queso".—
—¿Queso?—
La chica sacó la foto, sacudiendo apenas la polaroid. Estaba limpia.
—Bien. Puedes quedarte.—
____ se levantó, colgando la foto en un pequeño cuadro del rincón.
Desde que asumió la tarea de evaluar refugiados, le había tomado el gusto a guardar las fotos de evaluación.
—... ¿Y ya? ¿No dirás nada?—
—¿Qué quieres que te diga?—volvió a sentarse, mirándolo aburrida—. ¿Las reglas de la casa? ¿Lo peligroso que es estar afuera?—
—Lo que sea, diablos... Algo. Dime algo.—la miró ansioso.
____ frunció el ceño, y Gray supo que la había cagado.
—¿Quieres que te diga algo? La FEMA casi me lleva con ellos aquella noche. Pude escapar apenas, pero adivina qué...—gesticuló vagamente con los dedos. Y Gray lo supo—. Lo perdí...—
—Lo siento.—
—No, no lo haces... Y felicidades, no serás el único llorón de la casa que sufre por un instrumento ahora.—suspiró molesta—. Solo... no vuelvas a salir solo.—
La mujer se marchó del lugar, dejándolo con una culpa latente en el pecho.
—¡Que bonito!... Me gustaría visitar una fábrica de chocolate algún día.—
—En la vida real no son así, no seas tonta.—
____ sonrió al ver como el par de niñas miraban entretenidas la película. Era una de las tantas que Gray había traído consigo, de las que ella misma le había encargado la noche de la separación.
Estaba sentada en el otro sofá, con el gato en brazos. Le daba mimitos vagos, aún con la mirada en la película.
Afuera el sol estaba en pleno cielo, y a pesar de que el calor era insoportable y la mayoría aprovechaba para dormir, ____ y sus compañeras de cuarto tenían el horario algo movido. Aunque al menos sincronizado entre ellas para convivir.
Además, ____ no les quitaría la vista de encima jamás. Una nunca sabe...
La oscuridad de la sala se vio interrumpida cuando alguien más entró a la sala.
Gray se sentó junto a la chica, y el rechoncho gato bajó de la falda de ella para acomodarse sobre Gray. Ninguno dijo nada.
De fondo se escuchaba cierta canción sobre mascar un cliche cuando el chico habló.
—... No volveré a salir.—soltó en voz baja, sin querer interrumpir el trance de las pequeñas con la pantalla.
—¿Quieres un premio o qué?—
—No, solo... ¿Puedes aceptar mi disculpa?—la miró, pero ella no lo hizo de vuelta.
—Oh... ¿se supone que eso era? Una disculpa de mierda entonces.—
—No entiendo porqué te molesta tanto, solo me ausenté unos días. Y fue con un amigo.—
—Porque se supone que nosotros éramos amigos, y a ti te importó un diablo dejarme sola y quedarte con ese tipo raro.—
—... es mi amigo.—
—Eso no le quita lo raro ni justifica el abandono...—lo miró finalmente—. Debería haber ido con otra persona esa vez... tal vez aún tendría mi charango.—se relajó en el sofá, dejando caer la cabeza en el respaldar—. Lo extraño demasiado.—
—Prometo compensarlo. Conseguiremos otro.—la chica resopló con ironía.
—Si conseguir algo tan genérico como una guitarra es difícil, imagina un instrumento originario de sudamérica. Por dios. Solo... olvídalo.—
—Lo siento.—
—Deja de disculparte.—
—¿Dejarás de odiarme?—
—... Nunca.—
—¿Y qué hago para que volvamos a estar como antes?—
—¿Te molesta lloriquear en otro lado?—la colorada interrumpió la ya no tan disimulada discusión—. Estamos intentando ver como las ardillas se comen a una niña ¿Sabes?—
Gray miró a la mujer a su lado, pero al notar que no tenía intenciones de seguir hablando con él, decidió no insistir. Solo se levantó y salió del lugar.
—¿De verdad fue tan malo como para que estén así de enojados? Extraño verlos reír y contar historias bobas.—la pequeña miró a ____ preocupada.
—La enana tiene razón. La verdad siento que exageras un poco, y él da pena ajena arrastrándose tanto.—acotó la colorada.
—Puede ser, pero soy rencorosa.—respondió la mujer sin mucho interés—. Asi que ya saben, no me cambien por otro visitante, solo yo puedo ser la favorita ¿Si?—
—Tú eres SU favorita. Y es ooobvio que le gustas.—la colorada sonrió divertida—. Es gracioso verlo a él tan dark y tú con ese vestido todo hippie.—
—¿Desde cuándo las flores son algo hippie?—
—Desde, no sé... ¿Siempre?—
____ negó divertida, volviendo la atención a la película.
Tal vez las pequeñas tenían razón y estaba exagerando. Y aunque no fuera asi...
El enojo y la distancia eran algo muy tonto en el fin del mundo.