Hace mil que no escribo acá y solo vengo a decir una cosa.
La gente que se refiere despectivamente a Finn Bennet como el "white boy" de Backrooms, queriendo pintar de racistas a las personas faneando por él...
No, no soy racista por querer al flaco de top por sobre el esquizofrénico aburrido del prota.
Pajera capaz, racista no.
¿No les parece que la mayoria que fanea al chico es porque lo conocemos de otros proyectos y fuimos específicamente al cine a verlo a él y sus 5 minutos de pantalla? Es lo más cercano a Aerion que nos queda ah.
Encima, y esto es lo mas gracioso de todo, Clark es el jodidisimo Chiwetel. Un capo que definitivamente tiene otras 10 peliculas más relevantes por las que ser reconocido. Dejen a Finn tener sus 5 minutos de gloria.
Y lo escribo en español porque si.
Háganse ortear, hagan justicia en la vida real y no en una app donde los fans hacen cosas de fans y dejen a la gente escribir sus fics sobre el personaje que caduca en 20 minutos.
Estudiante de intercambio (Dr. Michael "Robby" Rabinavitch x lectora)
Resumen: una estudiante de intercambio había llegado al Pitt como refuerzo por una tragedia, pero terminaría quedándose mas de lo esperado.
N/A: esta estructura narrativa la voy a repetir con otros persoanjes. Abbott y Langdon seguro, veré si sumo más.
Masterlist de mi autoría
Capitulo siguiente
Primera impresión
El doctor se cruzó con la desconocida joven en plena crisis, y a pesar de no tener ni idea de quién era, agradeció enseguida su presencia.
— Aquí... Tome una.
Robby levantó la mirada, encontrándose una mano llena de gomitas.
— ¿Qué... Haces aquí? ¿Quién eres?
— Primero tome una y mastique bien.
— ¿qué...?
— Son ansi-ositos. —lo vio tomar un dulce—. Ashwagandha, Magnesio, vita B... Tranquilo. Son legales... En mi pais. Como sea, ayudarán con la panicrisis.
— ¿pani qué...? ¿Quién diablos eres?
— Oh, licenciada ____ aguirre... Vinimos como apoyo por el tiroteo...—se inclinó frente a él, en cuclillas—. Deduzco que usted es el doctor Robby... Y deduzco que sería muy estúpido preguntar si está bien... —la miró, destrozado. ____ se sintió mal por él.
— ¿Me buscan afuera? No creo poder salir ahora.
— Soy la primera en insistir que guardar sentimientos es perjudicial, pero estamos en un caos ahí afuera, y mucha gente lo esta buscando... ¿Sería mucho pedirle que me acompañe y me ayude a salvar algunas vidas, porfi?
— No sé si soy suficiente... —masticó la gomita desganado.
— Doctor... Aquí solo veo 6 camillas. Afuera hay 40 pacientes fuera de peligro, 23 en tratamiento, 12 por estabilizar y otros 5 en quirófano... ¿No le parece más que suficiente haber salvado a más de 80 madres, padres e hijos que vivirán un día mas?
Robby se sorprendió al sentir las manos de la joven tomar las suyas.
— Elegimos ser personal de salud para salvar vidas. Asi que por favor... Trague el osito, seque esos lagrimones y venga conmigo ¿si?
Después de la tormenta
Luego de la tensión del tiroteo, los estudiantes de intercambio y su profesor pudieron presentarse apropiadamente ante los doctores y enfermeras que asistieron en esas horas.
"Yo soy ____ Aguirre. Instrumentadora, actualmente haciendo lo que para ustedes son residencias, para conseguir mi licenciatura... ¿Podrían firmarme una carta de recomendación? Para mi currículum..."
Robby acababa de salir de un box, frustrado por la terquedad de aquellos padres que se oponían al tratamiento de su hijo. No esperaba toparse con la traficante de gomitas de ositos. Le extendió una.
— En mi país, la ley ampara a los profesionales de la salud para poder actuar en beneficio del menor si sus padres son unos imbéciles.
— ... ¿Disculpa? —la vio llevarse una gomita a la boca.
— Justo por esa mierda elegí ser personal de quirófano... Para no tratar con los familiares carentes de neuronas.
Bobby resopló con gracia, comiendo finalmente el dulce.
— Y con esa boca, creo que es beneficio que no lidies con la gente. —comenzó a caminar, ella lo acompañó.
— Ah, ni que lo digas. En mis tiempos libres soy cajera de un mercado... —lo miró con curiosidad—. ¿Está bien? Las... Las gomitas de antes... ¿Ayudaron?
El hombre asintió vagamente, mirándola con una leve sonrisa.
— Gracias...
— Fue un placer... Le daría más gomitas pero más de dos... Aflojan el esfinter.
— Es bueno saberlo, soy de tránsito lento.
— Que asco... —La escuchó reír de forma adorable—. Le daré un paquete cuando termine mi turno.
— ¿Qué turno? Ustedes ya deberían volver a su hospital.
— En cuanto a eso... —____ hizo un vago gesto con la cabeza, señalando a su profesor. Estaba hablando con Gloria—. La señora de cara gruñona dijo que necesitan ayuda aquí... Más que el hospital donde estábamos... —se metió las manos en los bolsillos—. Si a usted le parece bien, y llegan a un acuerdo los de arriba... Tal vez podamos transferirnos aqui.
— ¿Al área de emergencias? ¿Tú? —alzó las cejas divertido.
— Pues yo preferiría ir a quirófano. Ya sabe, boca sucia... Pero si usted me necesita aquí, aquí estaré. Ya me vio manejarme en la crisis de antes, estuve bien ¿No?
— ... Más que bien. —Robby la vio sonreír, y se sintió bien por ello—. Sería un placer recibirlos aquí.
— Daré todo de mi entonces... Licenciada Aguirre a sus ordenes .—le extendió la mano—. Para cumplir y servir... Prometo no maldecir... O hacerlo en español.
Robby estrechó su mano, y al ver su radiante sonrisa, supo que si Gloria ofrecía transferir a los chicos ahi, aceptaría enseguida.
Primera semana
La joven se adaptó enseguida al hospital, y a pesar de que el hombre adoraba tenerla cerca y trabajar a su lado, ____ seguía prefiriendo quedarse en quirófano. Por lo que el hombre no desaprovechaba cada minima oportunidad de interactuar con ella.
— ¡Alto ahí, chica ruda!
____ se detuvo de golpe, alzando las manos y girando hacia Robby. Sonreía con complicidad al verlo acercarse.
— Atrapada... ¿Con qué cargos?
— Abandono de persona ¿Qué has estado haciendo? Se te extraña por aquí.
Dana miraba con curiosidad como su colega hablaba con total fascinación con la chica, quien le relataba más que emocionada sobre una colectomia que acababa de realizar.
La mujer no era tonta, y las enfermeras chismosas a su lado menos.
Notaban como reaccionaba Robby a la joven desde que fue transferida al hospital.
Y a pesar de que Dana apreciaba que el humor de Robby parecía ser mucho más estable últimamente, le preocupaba que algo más surgiera de eso.
— ¿Qué tal todo con Aguirre?
Robby volteó al escuchar aquello, encontrándose a Dana entrando a la sala de descanso.
— ¿____? Excelente. La adoran en quirófano, por eso casi no baja aquí. Pero le pedí que viniera más seguido de visita. —se sirvió un poco de café—. Es muy buena, y nos viene bien su ayuda por aquí.
—... ¿Seguro de que es solo por la ayuda? —Robby frunció el ceño en confusión—. ¿O te agrada ella?
— Me agrada sí, es una buena chica. —le dio un sorbo a su café—. ¿Eso es algo malo?
— Princess y Perlah cuchichean al respecto.
— ... ¿Qué cosas?
— Que la miras con cariño.
— Eh... dije que la aprecio.
— No con aprecio.
Robby la miró por unos segundos, entendiendo a qué se refería.
— ... ¿Insinuas que me gusta la niña?
— Tú lo dijiste, no yo.
Robby resopló con ironía, sin creer lo que Dana le planteaba.
— No me... No me gusta ____. Le doblo la edad.
— ¿Y eso qué?
— ... No la conozco.
— Pero te esfuerzas en hacerlo, y no lo niegues. Das vueltas por aquí, y si se abre el ascensor volteas a mirar enseguida. No niegues que esperas que sea ella.
Robby quedó en blanco.
Comenzaba a aterrarlo la idea de que realmente estaba desarrollando sentimientos por la mujer.
— ¡Robbs! ¿Merendamos juntos? —____ se asomó por la puerta, trayendo consigo una caja de cartón—. Conseguí medialunas, estoy repartiendo entre todos. Guardé dos para ti~
Dana pasó su mirada de la joven a Robby, quien pareció iluminarse por la presencia de la joven ahí.
¿Cómo actúa cuando se enamora de alguien mucho menor que él?
Masterlist de mi autoria
____ Oliveira era la cadete favorita de Chris. Todos en la BSAA sabían eso.
La hermana menor de Carlos fue recomendada por Jill años atrás, siendo solo una joven de 16 años cuando el mayor de los Redfield la acogió junto a sus sabuesos.
Desde entonces comenzó a instruirla en un amplio abanico de habilidades, asegurándose de que pudiera valerse por si misma -en el improbable caso de que él o sus sabuesos no estuvieran cerca-
Fue en plena exposición de ARK que ____ se presentó ante Leon como Kiba, la mensajera de la BSAA en el asunto de intercambios de datos.
— ¿Eres a quien Chris envió?
— Suenas decepcionado.
Leon miraba sorprendido a la mujer frente a él. Era joven. Demasiado.
— ... ¿Eres su hija o algo así? —la vio alzar las cejas con gracia.
— Ya quisiera. Chris es lo más cercano a un padre presente que he tenido... Como sea, ven conmigo. Debo mostrarte algo.
Esa tarde, ____ llevó a Leon a una cafetería tranquila, explicándole las cosas extrañas que la BSAA había estado haciendo a espaldas de Chris. No eran de fiar, y Leon debía tener cuidado.
— La misma empresa que él creó ahora trabaja a sus espaldas... Asi que lo que sea que descubras, me lo informas a mi o directamente a él... No vayas con agentes de la BSAA.
— Ok, entendido.
____ asintió vagamente, relajándose en el asiento.
—... ¿Quieres un latte?
El par se quedó un buen rato en el lugar, charlando de cosas varias. En un inicio se enfocaron mucho en ARK y en lo que estaba pasando actualmente, pero luego de tomar algo de confianza, ____ le confesó que seguía su trabajo muy de cerca.
— Eres... Increíble. —sonrió un poco más confiada—. Pero no le digas a Chris que dije eso.
Leon rió por lo bajo, mirándola divertido.
— ¿Me estudiaste?
— El asunto del rescate en España es increíble. La hija del presidente, parásitos, un culto religioso...
— Fue hace muchos años.
— Ni lo menciones, yo tendría como 5 años entonces.
Aquello le dio una cachetada de realidad a Leon.
— ¿Cuántos años tienes?
— 27... ¿Y tú?
— Bueno... Podría ser tu padre. —le dio un sorbo a su café.
— ... Pero no lo eres.
Leon la miró, notando como alzaba las cejas risueña.
Le gustó aquello.
— ¿Cómo no los conoces?
— Los conozco pero no los escucho, tampoco vivo bajo una piedra.
— ¿Tú qué escuchas? ¿A los Beatles? ¿O alguna otra banda en blanco y negro?
— Eres mala, lo sabes ¿Verdad?
Leon la vio sonreír, contagiándose de esa alegria.
Desde que se conocieron semanas atrás, ____ y Leon acordaban verse cada tanto para comer o beber algo.
En un principio con la excusa de ARK y debatir asuntos meramente profesionales. Pero con el pasar del tiempo las excusas ya no eran necesarias. Se veían porque querían verse y punto. Disfrutaban la compañía mutua, y la diferencia de edad era meramente eso. Un número.
Congeniaban demasiado bien. Eran compatibles.
Esa noche ____ invitó a Leon a cenar a su departamento, nada muy elaborado, pero no por eso menos delicioso.
Ahora ahí estaban, en la pequeña terraza, sentados en un sofá con vista a la ciudad. Leon bebía un poco de whisky, ____ un simple batido de frutas. No disfrutaba mucho el alcohol.
— ¿Te parece prudente beber tanto?
— ¿Harás un chiste de la presión, la hipertensión o algo asi? —Leon la vio sonreír, bebiendo su batido colorido con ganas.
— Me refiero a que luego debes manejar. No creo que sea prudente dejarte ir ebrio.
— ¿Me atarás a tu sofá? —Leon terminó el trago, dejando el vaso sobre una pequeña mesita a un lado—. Estoy bien, de verdad. Tengo buena tolerancia.
____ lo vio relajarse en el sofá, echando la cabeza hacia atrás en el respaldar. Suspiró con pesadez.
— ... ¿No quieres quedarte entonces?
Leon volteó apenas la mirada hacia ella, notando lo cerca que la tenía.
— ¿Te gustaría que me quede?
La mujer lo miró por un momento, debatiéndose si era correcto hacer ese movimiento tan arriesgado.
Al diablo...
Atrapó su rostro, besándolo con desesperación.
Leon le correspondió enseguida, pero en cuanto ella se sentó a horcajadas sobre él, espabiló apenas. La alejó.
— No...
— ¿Por qué?
— Ya sabes porqué. —la sujetó de los hombros, viéndola sonreír con provocación.
— ¿Porque eres muy viejito para mi? —se inclinó aún más hacia él, sintiendo como su cuerpo no ejercía fuerzas para alejarla.
Llevó sus manos a las ajenas, apartándolas de sus hombros. Las acomodó sobre sus caderas, sonriendo al ver que Leon no las apartó. Al contrario, presionó su piel apenas.
— Chris me mataría...
— Él no tiene por qué saberlo —se acercó más a su entrepierna, generando fricción. Leon apretó aún más sus caderas por impulso—. Esto quedará entre tú y yo, Leon... ¿Te parece bien?
— Esto está mal...
Aqui vamos...
____ se alejó apenas para mirarlo cara a cara. Aún presionaba su entrepierna.
— Aléjame entonces. —deslizó las manos por su cuello, adorando la leve sensación de su barba apenas crecida. Acunó su rostro, mirándolo fijamente—. Vamos, quítame de encima y vete a tu casa.
Leon la miró con duda, buscando en los ojos ajenos un algo. Una excusa.
Sabía que eso estaba mal pero
¿No todo estaba mal desde el principio?
Estuvo mal el empezar a verse de forma casual, el mandarse mensajes de la nada, el entrometerse en la vida privada del otro.
Leon sabía que estaba mal, pero ella le había abierto las puertas. Entonces...
— ... Mierda.
Leon la besó, sintiendo como las manos de la mujer soltaban su rostro y se deslizaban por sus hombros, pegándose más a él. Se aferraron a su nuca.
— ¿Aguantas bien estas cosas? ¿O necesitas entre pausas para recuperar el aliento? —soltó ____ apenas rompieron el beso—. ¿Hiciste cardio esta semana? Porque yo sí tengo buen aguante...
Leon suspiró al sentir la mano de ____ colándose en su pantalón.
— ¿Vemos cuánto aguantas entonces? —la sintió reir contra sus labios.
— ¿Vinieron juntos?
Chris miró a ceño fruncido como ____ y Leon entraban a la oficina al mismo tiempo.
— Oh, si. Dormimos juntos... Después de revolcarnos en tu sofá favorito, el de mi azotea. —____ sonrió, y Leon sintió que un escalofrío le recorría la espalda.
El mayor de los Redfield la miró molesto, y luego a Leon.
— ... Acostúmbrate a los chistes sin gracia, Kennedy. O te sacará canas verdes. —Chris volvió la atención a su computadora, y solo entonces Leon miró a la mujer, quien le guiñó un ojo divertida.
— ¿Canas verdes? Puedo sacarle muchas otras cosas a Leon... ¿No cree, jefe?
Hace meses que estaba perdidamente enamorado de su compañera, pero le daba cierta -mucha- pena dar un paso arriesgado y ser rechazado.
Disimulaba su amor con un torpe e inocente coqueteo, uno que ____ adoraba recibir. Y mucho más devolver con mayor intensidad.
Carlos se derretía ante las adulaciones de la mujer.
Y fue la noche anterior que ____ terminó con las tonterías, presentándose en el dormitorio del hombre tras una misión juntos.
Cuando carlos despertó, tardó un momento en procesar la noche anterior. Primero pensó que había sido otro sueño, pero en cuanto recordó que la mujer efectivamente se había quedado, se levantó apresurado. ____ no estaba en el lugar, pero Carlos encontró aquel broche de flores que la mujer usaba sobre la mesita de noche. Sonrió sin darse cuenta.
____ revisaba algunas cosas en su computadora, intentando no morir de cansancio por desvelarse la noche anterior.
Leía por inercia el informe, cuando un vasito de café fue dejado a su lado. Un Carlos sonriente se apoyó en el escritorio.
— Buenos días. —soltó sin dejar de sonreír, haciendo que la mujer lo viera como un enorme cachorrito emocionado.
— Buenos días, Carlos... ¿Café negro? —señaló el vasito.
— Con 3 de azúcar, si. —sonrió aún más, orgulloso por recordarlo—. Pensé que lo necesitarías.
— Que descarado de tu parte...
— ¡No! No pienses que yo, que bueno, no sé si fue tan bueno... ¿Lo fue?
____ rió apenas, probando la bebida con gusto.
— Sí, Carlos... Fue bueno. Muy bueno.
— Bien, bien sí... —sonrió aliviado—. ¿Se repetirá? Tal vez... ¿Algún día?
— ¿Te gustaría?
Carlos se encogió de hombros, risueño.
— Me gustaría. Siendo un poco más avaricioso... Que me aceptes una cena, algo más formal. O también tenía otras ideas...
____ bebía su café divertida, viendo como Carlos decía ya sin tapaduras aquello que evidentemente hace meses quería.
Era adorable de ver y escuchar.
— ... Y bueno, si soy merecedor, tal vez podrías salir conmigo.
— ¿como novios? —el rostro del hombre se iluminó con aquello.
— Sería un buen novio, el mejor, de hecho.
— ... ¿Esta exposición vendiéndote como un buen partido la pensaste esta mañana o ya la venías preparando de antes?
— Sí, bueno... De antes. De cuanto me empezaste a gustar en serio. —confesó sin más.
— ¿Y eso fue...?
— En México.
— Eso fue hace como un año..
— Me daba verguenza ¿si? No es necesario que me molestes con eso.
____ rió con aquello, terminando su café de un sorbito y poniéndose de pie. Carlos la miraba expectante, y la mujer adoraba la manera en que él la miraba. Parecía fascinado. Iluminado.
La hacía sentir más que apreciada.
— ... ¿Quieres almorzar conmigo? Tendré un descanso a las 12.
____ trepó la valla, sentándose sobre ella y mirándolo con curiosidad.
— Asi que... tú me enviabas las cartas.
— Claro, si.
— ... Por orden de tu padre, imagino —Aerion se acercó, intentando mantener la mentira.
Sabía que su hermano había estado escribiéndole a una doncella del norte, pero no pensó que se trataba de una Andwin.
— ¿Qué? ¿No puedo tener interés en una princesa del norte?
— No me conoces, y no soy princesa —____ se inclinó hacia él—. ¿Por qué le escribirías a alguien que en tu puta vida has visto?
— Una princesa no debería hablar así.
— Pú...dre...te.
Aerion sonrió, retrocediendo hasta volver a tomar su espada del suelo.
— Ese escudo... dos pares de alas, una montaña... eres descendiente directa de ella ¿Verdad? —Aerion le alcanzó la espada—. "La señora de las montañas", asi la llaman los libros.
— A veces pienso que el apellido y ancestros que pesan en mi espalda son muy grandes para cargar —____ bajó de la cerca, mirando el arma de madera con curiosidad—. ¿Qué hay de ti? ¿Los dragones te pesan en la espalda?
Aerion se paró frente a ella, mirándola con interés. Traía otra espada de entrenamiento en mano.
— ... El no tenerlos es lo que pesa.
El muchacho arremetió contra ella, pero un bloqueo y simple movimiento lo hizo terminar en el suelo. Aerion rió tontamente.
— ¡Eso es! —se levantó, sin molestarse en sacudir la tierra de su ropa—. Es la primera vez que una niña me gana.
— No sé si es un buen halago pero... Adelante. Que sean dos veces —le sonrió.
Joseph se acercó al lugar, no muy seguro de permitir aquello. Aunque sean de madera, las espadas podían golpear fuerte. Y no temía por ____. Lo último que necesitaban era que lastimara al príncipe que los estaba recibiendo.
Se apoyó en la cerca, mirándolos practicar. Sintió cierto alivio al ver que congeniaban bien, aunque sea por algo tan tosco como golpearse en el polvo.
El entrenamiento no duró mucho más, pues un grupo de guardias se acercó a trote. Venían con el príncipe Maekar.
— Majestad —Joseph hizo una leve reverencia—. Íbamos camino a la fortaleza, pero nos topamos con el príncipe antes.
Maekar miró a su hijo, quien aún estaba cubierto de polvo. Luego a la joven, que respiraba agitada, mas no estaba sucia para nada.
— ... Lamento que mi hijo la haya recibido a golpes, milady.
— Creo que fue al revés, milord —____ sonrió, mirando al joven a su lado. No se veia muy alegre.
Maekar se acercó, parándose frente al joven.
— ... ¿Te parece educado de tu parte golpear a la prometida de tu hermano, Aerion?
____ frunció el ceño enseguida.
— ¿Estás enojada?
— Me mentiste.
— En mi defensa, no pensé que me creerías.
____ miró al joven que montaba a caballo a su lado.
Después de unas presentaciones rápidas, el par de la montaña estaba siendo escoltado a la fortaleza. Y mientras Maekar charlaba con Joseph adelante sobre el viaje y cosas sin mucho interés, el par de jóvenes venía detrás.
— ¿qué pensará tu hermano ahora? Su compañera de cartas estaba a solas con el poco habilidoso de su hermano.
— Si crees que yo soy poco agraciado con la espada, espera a conocerlo a él... —Aerion soltó aquello algo ofendido—. Y que sepas que no fui con todo, no sería correcto.
— ¿Por qué?
— Porque eres una niña.
— No. Soy una mujer... Casi. Cerca de serlo —Aerion resopló con gracia—. Y no justifiques tu triste habilidad con eso.
— La próxima yo te derribaré.
— No habrá una proxima —Maekar rompió el momento—. Hemos llegado. ____...
— ¿Si, milord?
— Tú y tu escolta pueden descansar en el área de invitados. Los llamaremos para la cena.
Algunas doncellas y mozos se acercaron, encargándose de los caballos y guiándolos al interior del lugar.
____ por su parte miró una última vez a Aerion, quien curvó apenas la comisura de sus labios a modo de saludo. Fue lo último que pudo hacer antes de que el príncipe Maekar lo tomara del cuello de la chaqueta y lo arrastrara por el pasillo.
— Te ves decepcionada.
Joseph miró a su pequeña protegida tumbada en la gran cama, mirando el techo de la habitación.
— ... comenzaba a pensar que Daeron no era ese borracho del que todos hablaban... pero ni siquiera era él.
— Aerion mintió. No es una buena señal de valores pero ¿Quién sabe? Tal vez el verdadero Daeron sea más agradable.
— Tal vez...
Cuando la cena estuvo lista, ____ se presentó en el comedor. Saludó finalmente a la señora del lugar, la esposa de Maekar. Dyanna. Fue extrañamente amable.
— ¿Y esto?
— Un regalo, milord.
Maekar miró con curiosidad la pequeña caja que la muchacha dejó en la punta de la mesa antes de tomar asiento en su lugar designado.
Al abrirlo, se encontró con una delicada daga, finamente tallada. Muy bonita.
— Yo la hice, espero sea de su agrado.
— Es adorable, sin duda... ¿Por qué la empuñadura trae un insecto y no el animal de tu casa?
— Oh, adoro a las abejas —____ sonrió de forma inocente.
— Y este metal... Nunca vi uno tan claro. Oriundo de tus tierras, imagino.
Aerion y Daeron finalmente se sentaron a la mesa, y la atención de ambos hermanos fue inmediata sobre ella. La chica quiso ponerse de pie, pero Daeron se apresuró a indicarle que estaba bien.
Se sentó frente a ella, Aerion al lado de él.
— Que agradable conocerte finalmente, ____ —le sonrió.
— ¿Tú sí eres Daeron o eres otro hermano que se hace pasar por él? —miró vagamente a Aerion, quien sonrió con cierta burla.
— Feliz cumpleaños, milady —Daeron dejó frente a la joven una pequeña bolsita de tela—. En una ocasión dijiste que te gustaban los bombones de miel ¿Verdad?
Aerion estaba odiando a su hermano. Más de lo usual.
Sabía que su hermano solo era amable por indicaciones de su padre, quien a esas alturas estaba atontado con la pequeña daga regalada. Querían una alianza, una que sería muy beneficiosa si ____ decidía casarse con Daeron.
Al principio no le importó mucho, pero ahora que conocía a la joven -sumado a su innata necesidad de apropiarse de todo lo que era de su hermano- no permitiría que Daeron consiguiera ganar su aprecio.
— Yo también tengo un regalo para ti, milady.
— Ni siquiera sabías que era mi cumpleaños, mentiroso... Y ya me diste un regalo.
— ¿Ah, si?
— Me encanta ganar en las peleas de espadas, y hoy lo hice como 10 veces.
— No fueron tantas.
La comida finalmente fue servida. Y mientras el par de hermanos se pateaba bajo la mesa, ____ terminaba de ponerse al día con el par de adultos en el extremo de la mesa.
— Hace generaciones, las casas de tus ancestros apoyaron la nuestra. A... Rhaenyra, la usurpadora.
— Fue reina ¿O no? —Maekar se tensó apenas—. No entiendo porqué la gente se niega a reconocerla, y mucho más teniendo en cuenta que ustedes descienden de ella... ¿O me equivoco?
Aerion miró con sorpresa como la joven no tenía ni una pizca de duda al decir aquello.
Las usurpaciones, reinados y gobernantes eran algo delicado para su familia, y aquella joven no tenía pelos en la lengua al hablar de ello.
— ... cambiemos de tema —Aerion sonrió al ver que la joven había incomodado al padre—. ¿Has pensado en la idea del compromiso?
— No a tal profundidad, milord. Como mencioné en las cartas, no tengo interés en casarme con alguien que no conozco.
— ¿Ni por beneficios?
La chica terminó de masticar su venado, mirando con disimulo a un Joseph que se mantenía parado en la puerta del lugar. Lo vio negar levemente, pero ____, al contrario, sonrió apenas.
— ... De querer beneficios de la casa Targaryen... ¿No deberían ofrecerme la mano de Valarr? ¿Asi se llamaba el chico?
Joseph maldijo por lo bajo.
A veces lamentaba lo inadecuada que solía ser la bocota de su pequeña dama.
— Lo hiciste enojar.
____ miraba vagamente por la ventana de su cuarto, cuando Aerion se presentó en el lugar.
— ¿Por qué? ¿llamarlos insuficientes? ¿O porque me negué a acordar un compromiso?
— Pues por todo —se acercó a ella.
— ¿Tú te enojaste?
— A mi me hiciste reír —la miró, sonriendo apenas—. Es divertido ver a papá enojarse... ¿Viste su cara? Se pone todo rojo.
____ resopló con gracia, dedicándole su atención.
— Supongo que tendré que volver a casa antes de que tu padre me exilie de Summerhall... ¿Vas a darme mi regalo antes?
— ¿Qué?
— Dijiste que me darías un regalo. Por mi cumpleaños.
— Ah eso... Era mentira.
— ¿Siempre regalas mentiras?
Aerion lo meditó un momento, intentando encontrar algo realmente valioso para ella.
Entonces se le ocurrió algo.
— ... Mañana a primera hora ven al campo de entrenamiento, te mostraré algo.
— ¿Donde tragaste tierra? —lo vió rodar los ojos.
— Si... Justo ahi —suspiró—. Debo mostrarte algo.
El chico se retiró sin más, dejando a la joven con una gran curiosidad.
La mañana siguiente, cuando ____ se dejó guiar a través de una arboleda, terminó en un gran prado de flores.
— Feliz cumpleaños... Aunque no sé cuándo fue... Ni cuántos años cumpliste... ¿Llegué muy tarde? —Aerion sonrió apenas, desviando su atención a las abejas que besaban las flores a lo lejos.
____ miraba con cierta inseguridad como Aerion la miraba del otro lado de la mesa.
Después de acordar perdonarle la vida a Duncan, Aerion se marchó junto a Aegon y la doncella al asentamiento en el que se hospedaban. Ordenó que la bañaran, que la vistieran. Y ahora ahí estaban, comiendo el platillo favorito de la mujer.
— El destino quiso que nos reencontraramos ¿No te parece?
— Claro que no. Fui yo, evitando que le rompas la mano a una pobre niña.
— No... Fue el destino ¡Los dioses! —la miró emocionado—. Es evidente, debes casarte conmigo.
La sonrisa del chico se mantuvo en su rostro, mientras ____ ignoraba su presencia. Estaba más concentrada en darle un pedacito de jamón al gatito en su falda.
— ... No entiendo porqué tanta insistencia en el asunto.
— ¿Qué?
— Ambos sabemos que en cuanto nos casemos, tú me quitarás mi pureza... Y ya no valdré nada para ti —lo miró finalmente—. No sé si quiero pasar por tal humillación.
Aerion no supo cómo reaccionar a aquello.
¿Tan mala era la imagen que ella tenía de él?
Hasta ese momento, él hacía la vista gorda al evidente rechazo que ella mantenía con él. Como lo apartaba, ignoraba, e incluso molestaba.
En su mente, ella se casaría con él tarde o temprano.
Pero apenas esa noche, con la mujer compartiendo su comida con el gato, ignorando su presencia en lo absoluto y mucho más su mirada, Aerion supo que no tenía nada que lo atara a la mujer.
Se sintió frustrado, inútil, insuficiente...
Y debía hacer algo al respecto.
— Me has malinterpretado todo este tiempo entonces, milady. La verdad es que acostarme contigo no es tan relevante como lo imaginas —____ lo miró—. Que sí, tu presencia es más que excitante para mi, pero-
— Ahi tienes...
— Yo quiero que tú estés a mi lado mucho más que solo para compartir una cama ¿Sabes?
Se echó hacia atrás en la silla, alzando apenas su brazo. Una marca bastante evidente marcaba su piel. ____ la reconoció enseguida.
— Esa vez... —miró su propia mano, donde una marca similiar asomaba por la manga de su vestido
— Estaba siendo un idiota, jugando con fuego... Lo recuerdas ¿Verdad? —Aerion se levantó, caminando lentamente hacia la punta de la mesa—. Creía que si me tiraba encima un brasero, mi sangre Targaryen me protegería.
— Pensamiento de idiota —Aerion rió entre dientes, llegando a la punta de la mesa.
— Puede ser... Pero aún así sujetaste el hierro al ver que me estaba quemando, y me ayudaste a sacármelo —rodeó la punta de la mesa, finalmente caminando hacia ella.
— Era mi primer día en el castillo, sería muy desafortunado si justo ese día el tonto príncipe se quemara vivo.
— En su lugar, fuimos dos tontos quemados.
— Nono, solo uno. Tú.
Aerion se inclinó frente a ella, en cuclillas. Sus manos atraparon las ajenas, y una sonrisa de satisfacción se plasmó en su rostro al ver que su herida coincidía perfectamente con la de ella.
— Puede que no siempre tenga el honor de un príncipe pero... —dejó un besito en su mano—. Juro por la sangre que corre en mis venas que esa tarde supe que serías mía. Mi compañera.
— ... Tuvimos ampollas por semanas.
— Nuestro voto de compromiso, si.
____ suspiró, liberándose del agarre de Aerion sobre sus manos. Subió las propias al rostro de él. Sintió un pinchecito en el pecho al verlo cerrar los ojos ante el tacto.
— ¿Cómo podría confiar en que mañana mismo no cometerás una aberración como la de hoy... O la de ayer? —Aerion la miró—. Vi lo del caballo.
Aerion supo que la cagó... otra vez.
— Eso no fue accidental... Mataste a un pobre caballo.
— Decir que estaba enojado por tu desaparición no sería un buen justificativo ¿Verdad? —sonrió apenas, pero a ____ no le hizo gracia.
— Te lo dejaré pasar... Sera la última cosa mala. A la próxima, me daré la vuelta y me iré al diablo ¿Entiendes eso?
— ¿Cómo podría hacer cosas malas si debo ser un buen hombre para milady? —recostó el mentón entre las rodillas de la mujer.
— No soy tu lady. Soy tu futura esposa. Así que compórtate.
Aquello que ____ dijo en tono burlón y sin demasiada seriedad, al príncipe le llenó el pecho de dicha.
A pesar de que la joven aún no confiaba del todo en los sentimientos del albino, sabía que era mejor seguirle la corriente. Duncan y Egg dependían del humor del príncipe, incluso la duración del torneo.
Y no iba a negar que Aerion le gustaba un poquito. Mas de lo que le gustaría admitir... Pese a tantas malas señales.
— ¿Serías mía entonces?
— Solo si eres digno de ganártelo ¿Valgo la pena por el esfuerzo?
— Completamente —Aerion se inclinó hacia ella, acercando su rostro al ajeno—. Quédate a mi lado... Y juntos lograremos lo que sea, esposa mía.
— Futura esposa, aún no estamos casados.
Aerion exhaló risueño antes de ponerse de pie. Tomó al gato que curioseaba bajo la mesa y lo acomodó en la falda de la mujer.
— ¿Cómo se llama esta cosa, por cierto?
— Sunfyre.
— ¿Como el dragón?
— Mi hermoso dragón peludo.
La mujer lo estrujó entre sus manos, y solo entonces Aerion vio lo feliz que estaba.
Era algo inusual de ver, pues él causaba todo lo contrario en ella la mayoría del tiempo.
Ahora estaba decidido a trabajar y ganarse el derecho de poder pedir su mano.
____ creía entender lo que el chico sentía, o al menos lo que decía sentir. Pero no podía estar más equivocada.
Ese hombre de pensamientos extremistas estaba obsesionado con ella. En todo el sentido de la palabra.
N/A: libro basado en el universo de este libro de wattpad . No se preocupen, no es necesario haberlo leído antes, solo suma contexto.
Como tataranieta del sangriento Blackwood y la temeraria señora de las montañas, ____ era una muchacha con un temple de acero. No había rival que la asustara, ni pelea que evitara.
Le hacía frente a todo, pero había cierta cosa de la que no podría escaparse.
Los compromisos arreglados.
Y es por eso que cierta tarde de primavera terminó siendo recibida en Summerhall, y no por su prometido.
N/A : El tema de las edades es tremendo. Aerion y Dunk se supone que tienen como 17 años en la serie, según los libros... yo les voy a subir un poco más porque no lo aparentan para nada.
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Masterlist de capitulos
Cuando los Blackwood y los Andwin unieron casas generaciones atrás, habían decretado algo para sus futuras generaciones.
Nunca se casarían por obligación.
Después de todo, el imperio del cuervo y el cóndor era de los más prometedores desde que Rhaenyra fue nombrada reina décadas atrás. Y a pesar de que siempre mantuvieron una relación buena con los Targaryen, la relación no estaba ni cerca de ser lo que era en aquellos años pasados.
Ningún Andwin o Blackwood moriría por un dragón. No cuando sus espaldas estaban siendo pintadas como "crueles e injustos".
Asi que no, no entregarían su vida...
¿Pero su mano?
—En más de 3 generaciones nunca nadie se comprometió por dinero... ¿Por qué diablos yo debería hacerlo?—
____ miraba casi asqueada aquella carta de puño y letra enviada por Daeron Targaryen. Le deseaba un feliz cumpleaños.
El chico le había empezado a enviar cartas algunos meses antes. No se conocían. Para nada. Era evidente que su padre lo obligaba, aunque ____ desconocía la razón.
—Interés político.—la mujer adulta trenzaba tranquila el cabello de su hija—. Últimamente su imagen no es la mejor, creen que acercándose a nosotros eso mejorará.—
—Si, bueno. A mi no me importa. No me casaré con alguien que apodan el borracho.—
La madre rió apenas.
—Es joven. Se puede corregir.—
—Que lo haga solo... Si al menos tuviera un dragón, bueno, estaría interesada. Pero no tienen nada.—
—Tienen el grupo de caballeros más importante de Westeros ¿No te gustaban esas cosas?—
La guardia real...
____ volteó hacia su madre emocionada. Porque si había algo que le gustaba más que forjar espadas, era el diseño de armaduras. Y la guardia real usaba una de las más bonitas. Se calmó enseguida.
—... Como si vaya a casarme solo por eso.—
—Nadie dijo nada de casamientos, querida... Pero me parece una buena excusa para que te presentes en su hogar y veas sus intenciones.—la madre acunó su rostro con cariño—. Lord Stark cree que sería buena idea mantener vigilado el sur... ¿No te gustaría ayudar en la causa de tu tío Beron?—
Ah... Chantaje.
—Bueno... Iré. Pero solo porque quiero ver cómo son las tierras del sur. No pienso casarme con nadie.—
____ miraba aburrida el extenso campo que los rodeaba, mientras trenzaba apenas la melena de su caballo. Creía que en cualquier momento se caería dormida, pero entonces lo vio.
Un muchacho practicaba con la espada en un lugar vallado, golpeando un muñeco de pruebas.
Tenía el cabello blanco, supuso que podía ser Daeron.
—¿Puedo acercarme?—miró a su guardaespaldas, el único que viajaba con ella.
—Claro. Miraré de lejos, no se preocupe.—
—No me trates de usted, Joseph.—
El hombre rió apenas mientras la chica se salía del camino de tierra y se acercaba al muchacho.
El Targaryen notó su presencia desde el principio, más no interrumpió su entrenamiento.
Solo la miró cuando la joven se apoyó en la cerca de madera.
—Si sigue golpeándolo así, se lastimará la muñeca, príncipe.—
—... ¿Ah sí? ¿Eso crees?—
—No lo creo, es un hecho... ¿Eres el principe Daeron?—
El muchacho se acercó a la valla, mirando con curiosidad a la muchacha. No parecía ser una simple campesina, pero tampoco alguien de la realeza.
Pero en cuando vio el emblema de las montañas coronadas por dos pares de alas, entendió enseguida de quién se trataba. Sonrió.
—Claro, sí sí... Yo soy Daeron. Tú eres ____ ¿Verdad?—
Resumen: El príncipe Targaryen estaba acostumbrado a obtener lo que quería. Siempre. Pero la joven dorniana no le daría el gusto tan fácilmente.
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Masterlist de mi autoria.
Masterlist del universo de GoT
Cuando Aerion quería algo, lo conseguía. Siempre.
Fue por eso que cuando la doncella de Dorne se presentó en su hogar, con esa carita tan inocente y llena de vida, se obsesionó con ella.
Movió cielo y tierra, y no hubo Targaryen en el gran salón que no haya recibido pedidos de él para que le permitieran desposarla.
Se volvió insoportable.
Y ____ apreciaba el interés, aunque no estaba muy segura de querer ser emparejada con alguien tan inestable.
Aerion parecía tener un radar, pues en cuanto ella quedaba sola o se distanciaba de su dama de compañía, ahí estaba él, escoltándola por los pasillos.
—Como ya de seguro te has enterado, seremos esposo y esposa pronto. Asi que me pareció buena idea acompañarte.—se paró en frente, caminando en reversa aún con la mirada en ella.
—¿Y eso lo decidió alguien o solo es un delirio tuyo?—____ caminaba serena al ver el rostro molesto del chico.
—Esa no es manera de tratar a tu futuro esposo.—
—Mi futuro esposo, el cual no eres tú, deberá apreciar mi elocuente sentido del humor.—
—No es gracioso.—
—Tú tampoco.—____ se detuvo, sonriendo al ver que Aerion tropezaba apenas—. Pero ya que estás aquí... ¿Sabes si el príncipe Aegon terminó sus lecciones?—
—... ¿Por qué querrías saber qué hace esa rata escurridiza?—
—Porque ambos estamos cuidando un gatito que ronda en la cocina.—sonrió emocionada—. Y acordamos darle de comer en la tarde.—
Aerion la miró sin terminar de creer aquello.
La forma en que le hablaba, como si fuera alguien más, sin relevancia. Sin respeto... Ni temor. Un igual.
Lo volvía loco.
—¿Tan poca estima me tiene, milady? Un enano y una bestia parecen tener más su aprecio que yo.—
—El enano es amable y educado. El gato es adorable e inocente... Tú quieres forzarme a ser tu esposa, cambiando la línea de emparejamiento que nuestros superiores establecieron hace años con otras personas.—
El hombre dio un paso largo y firme hacia ella, aferrándose a su cintura con un brazo y hundiendo el rostro en su cuello. La sintió tensarse.
—¿No te parece digno de aprecio el ir contra las políticas e impocisiones solo por tener tu mano?—
Aerion se divertía con aquello.
Arrinconar gente y hacerlos sentir indefensos era algo que le daba una alegría efímera pero disfrutable.
Y creía que la linda chica sería alguien más de la lista. Otro corderito tembloroso. Pero ____ le demostraría que no.
La mano de la mujer se deslizó por su nuca, y sus uñas apenas crecidas le hicieron cosquillas en el cuero cabelludo.
—Podrás tener mi mano algún día, príncipe mío... Pero mi corazón deberás ganarlo de forma real... Y no amenazando y reclamando.—
Los labios de la mujer dejaron un casto beso en su mejilla, aprovechando ese momento de debilidad para escabullirse de su agarre.
____ abrió la puerta de su cuarto apenas unos metros adelante, deslizándose al interior y cerrándole la puerta en la cara al príncipe, quien se mantuvo ahí de pie. Aún algo atontado, perdido en ese suave perfume que la mujer le dejó impregnado.
Tenía que ser suya.
Pase lo que pase.
Cuando Aerion llegó a la competencia, la noticia de que sus hermanos no habían llegado no le importó lo más mínimo.
Pero cuando el mensajero se mantuvo ahi de pie, dudoso de decir lo siguiente, los príncipes se extrañaron.
—Lady ____ también falta, ella se ofreció a acompañar a Aegon en su carruaje.—
—¿¡Dónde está mi esposa!?—
—En teoría, no es su esposa.—
Egg y Duncan veían a lo lejos como el príncipe maltrataba a un simple mensajero. El mayor sin entender mucho, pero el pequeño sí. Y lo preocupaba.
—¿Crees que a tu hermana le gusten los huevos de ganso?—Dunk llamó la atención del pequeño, quien lo miró enseguida.
—¡Claro! ____ adora los huevos revueltos ¿También con jamón?—
Cuando Duncan se cruzó con el par de jóvenes solos días atras, rechazó su pedido de servirle. Luego se presentaron en la competencia, y no pudo decirles que no.
Asi que Egg se nombró su escudero. Y ____ le serviría en el día a día.
—¿Algo interesante en la feria?—____ sonrió al ver a Egg acercarse apresurado.
—Los Targaryen estan aqui, ____. Llegaron hace unas horas.—
La sonrisa de la chica se desvaneció con aquello.
Cuando Aerion se deshizo del pequeño gato días atrás, con tan poco tacto e interés, ____ se enojó muchisimo. Decidió fugarse, Egg no tardó en unirse a ella. No volvería a Dorne tampoco, asi que decidieron simplemente desaparecer del mapa. La aparición de Dunk facilitó mucho sus planes.
—Era de esperarse que aparecieran aquí... Pero no pasa nada.—presionó sus hombros con cariño—. Dunk los derribará a todos ¿Verdad, sir?—
Duncan asintió seguro, sacando tres huevos de ganso de su bolso.
—¿Desayunamos?—
Al día siguiente, mientras Egg y ____ iban por la armadura de Duncan, un alarido en la tienda de marionetas les llamó la atención. Entonces ____ lo vio. Como Aerion sujetaba la mano de aquella titiritera con firmenza. Y supo sus intenciones.
—¡Suéltala!—
El hombre volteó hacia la entrada, su rostro molesto solo duró unos segundos.
La mujer había cortado su cabello, y el castaño tan característico de ella ahora estaba negro como la noche. Pero Aerion la reconoció enseguida.
Egg apareció detrás de ella, acercándose a la chica que su hermano soltaba de bruces. La atención de Aerion ahora estaba en ____. La ofensa de la titiritera, incluso el alboroto que él mismo había causado, ya no importaba.
Caminó a paso rápido hacia la mujer, quien hacía un gran intento por mantenerse firme.
Entonces sintió las manos del hombre acunar su rostro. Sus ojos se clavaron en los de ella, y luego escanearon su rostro y su cabello.
—Te queda bonito el negro.—asintió vagamente, como si aún analizara su rostro—. Te estuve buscando... ¿Dónde te escondiste?—
____ lo miró enojada, pero a Aerion no pareció importarle.
—... Mataste a mi gato... No pienso casarme contigo.—
—No lo maté. Lo descarté. Pero como te enojaste, lo mandé a recuperar.—
—No me mientas.—
—Nunca te mentiría.—
Para cuando Dunkan llegó al lugar, ya todos en la tienda habían huido. Solo Egg y la titiritera observaban la escena.
Aerion notó al gigantón, y una pizca de celos lo invadieron.
—... ¿Y ése quién es?—
—Mi amo.—
—Tú no tienes amo.—
—Lo tengo ahora.—
Aerion quería asesinarlo.
La sola idea de imaginar a esa mujer llamando sir o milord a alguien tan insignificante lo hacía hervir de celos. Y aún peor el hecho de que ella lo abandonó para elegir vagar por ahí con su hermanito y un caballero patético.
En otro momento, habría mandado a romperle los dientes al gigante, a la titiritera romperle los dedos por su obra ofensiva...
Pero eso no serviría de nada. ____ lo odiaría aún más. Asi que se relajó.
—... Tu gato está a salvo. Lo tengo conmigo.—sujetó su mentón, alzándolo apenas—. ¿Te parece un trato justo que no castigue a esta gente y te devuelva a tu bestia pequeña... Para que vengas conmigo?—
—... No voy a casarme contigo.—
—No dije eso... Dije que vengas conmigo. La mano debo ganarla.—
Aerion lo vio, como bajaba la guardia.
—... Duncan quiere competir limpiamente en el torneo, asegúrame que podrá hacerlo sin complicaciones y tenemos trato.—
Aerion desvió apenas su mirada al tipo detrás de la chica. Quería matarlo. Sin dudas.
—... Bien.—
—Y le conseguirás una armadura.—
—¿No te parece muy avaricioso de tu parte?—
—Me parece un pedido justo para comenzar a creer que no eres tan despreciable como pienso.—
Aerion se inclinó apenas hacia ella, analizando su presencia.
Ya no traia esos bonitos vestidos color arena, ni percibía ese dulce aroma a flores. Su cabello apenas amarrado por una cinta negra... Era una campesina más.
Aún así, le parecía la mujer más hermosa de Westeros.
—... si te duchas y me acompañas en la cena, yo mismo veré que le den el mejor caballo y escudo disponible.—
—... ¿Huelo mal acaso?—
—Tienes tierra en la cara.—la mujer frunció su rostro con horror, haciendo que Aerion sonriera—. Solo la molesto, milady.—
La chica lo empujó apenas, alejándose hacia la entrada.
—Tenemos un trato... Pero muéstrame al gato antes.—