{{ @wildcardiisms --
-- ¡Hey! Hola, de casualidad... ¿sabes dónde es la clase de Transformación? -- preguntó acercándose. -- Creí ir en dirección correcta, pero creo que me perddí.

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{{ @wildcardiisms --
-- ¡Hey! Hola, de casualidad... ¿sabes dónde es la clase de Transformación? -- preguntó acercándose. -- Creí ir en dirección correcta, pero creo que me perddí.
-- Please! come in. You’re always welcome, Bofur. Just in time for tea.
@yourehomesickiunderstand
--Podríamos ir al bar después de cenar, ¿qué dices?
open
--Oh shut up... repeat that and I’ll punch you in your pretty face.
open
-- ¿Estás consiente de lo que me estás diciendo?...
open
--What did you say?
Era una de las tantas concurridas noches en El Pony Pisador. Twalin iba y venía con platos y tarros con cerveza. Los hombres reían, los enanos cantaban y algunos otros gritaban gracias a su embriaguez. Era imposible no chocar contra alguien, especialmente si se era una persona pequeña o de mediana estatura.
Todo funcionaba generalmente rápido, si alguien llegaba se le debía atender pues muchos de los clientes eran viajeros y buscaban algo para comer o un lugar para descansar. Twalin vio que un hombre acababa de sentarse en una mesa y se aproximó para atenderle.
--Buenas noches, ¿gustas cenar o beber algo?--ofreció con una sonrisa esperando por la respuesta del hombre.
------ wildmoored
Una vez más
Se cumplían casi seis meses desde que había llegado a las Montañas Azules. Luego de tantos años había logrado cumplir parte de la promesa que le había hecho a su madre sobre buscar a su familia… y allí estaba. Al principio no había sido nada sencillo para nadie pues era una completa extraña quien entraba entre su gente y para ella eran demasiados extraños entrando a su vida. Twalin había decidido ir despacio y aprender más de ellos primero a pesar de que le habían ofrecido quedarse luego de que escucharon de sus orígenes.
Viviendo en una pequeña casa en el pueblo más cercano, Twalin había conseguido hacer una nueva vida en aquel lugar. Algunos días se iba junto con los hombres a pescar algo y otros haciendo trabajos pequeños donde pudiera encontrar. Sin embargo cada que recibía la visita de algún enano estaba lista y preparada para un gran banquete.
Aquella mañana se había levantado temprano, era uno de los días en los que se le permitía descansar de alguno de sus trabajos y en los que se podía dedicar alguna tarea en particular. Vestida con un vaporoso vestido verde con café y una blusa blanca, Twalin iba hacia el mercado a comprar algunas verduras, carnes y quesos para la cena y llevaba algunos huevos para vender, pues era temporada en las que sus gallinas ponían más cantidad.
Habiendo comprado ya algunas de las cosas en su lista, su atención se fue directo a un grupo de enanos que estaba cerca. Ruidosos y alegres como siempre le robaron una sonrisa del rostro, se distrajo a tal punto que no escuchaba lo que la mujer le decía hasta que le agarró la mano.
-- Ten niña, me diste monedas de más.--dijo la anciana y la pelirroja le sonrió apenada
.--Discúlpeme, gracias…-- y así, distraída todavía, al girarse chocó contra alguien y dejó caer algunas cosas de entre sus brazos. -- Diablos -- susurró.-- ¡Lo siento, lo siento, fue mi culpa!
------ sangentid