Comensalidad en nuestro pensamiento pospandemia. La comensalidad es un espacio de cambio y variaciones donde se vive la cultura, ya sea como andino, oriental, guayanés, o bien desde lo indígena, afrodescendiente o criollo; en síntesis lo importante es reconocernos en la diversidad, otro valor importante en tiempo de pospandemia. Una mesa familiar o una fiesta popular son una invitación imprescindible para la celebración colectiva, porque nos remiten a nuestras raíces, con platos tradicionales y variedades locales, acariciando el apego a un terruño al cocinar pensando en comunidad. De esto se sigue que la cocina venezolana apunta al encuentro comunitario, a la hospitalidad, la convivencia, la pasión y creación de lo venezolano. Si nos situamos a pensar lo gastronómico desde el punto de vista de los emprendimientos o del negocio de la restauración, en primer lugar debemos verlo como lo que es: un negocio hecho para ofrecer sus variados menús, en mesas aisladas que se tornan cada una en un pequeño universo, donde se entrecruzan propuestas contradictorias, en muchos casos identidades culturales efímeras, discursos mediáticos, modas, recomendaciones médicas, en fin, una constelación de propuestas que si puede verse afectada. La propuesta pospandemia impone otra manera de ver la cocina, por ello ya no sólo se debe pensar en lo precocinado, el fast food y otros males del sistema alimentario; debe enfocársele desde el consumo responsable con la biodiversidad, sin desechos, ni alimentos producidos en lugares muy lejanos o distantes de donde han de ser consumidos. Pero por fugaces que fuesen las acciones, el negocio gastronómico, está en un gran momento para experimentar un sentido de pertenencia, con la maravillosa oportunidad de mirar a las regiones bajo el prisma de la comunión, en una cultura que pervive ligada a la familia, a la tierra, a la celebración y la felicidad. #andes #bculinarylab #nuevassoluciones #saborytradicion (en Mérida, Venezuela) https://www.instagram.com/p/B_ezWV-hV30/?igshid=1si8yb4ow50q4