Repetitivos sacrilegios, ya no me importan, solo asumo los respectivos karmas.
Voy y vengo, y por más que acelere, solo transmuto, configuro y evoluciono según mis circunstancias.
¡Ya! Es en serio. Sigo con estas ideas, solo me deparara el porvenir previamente configurado.
Después de algunas ventanas rotas, han quedado cristales a mi alrededor, constantemente los piso, me fracturan y sigo continuando a pesar de las idílicas grietas que dejan, alguna vez fui un metamorfo, así que no me importa, ya me he adecuado a estar rodeado en cuestiones negras y oscuras.
Si! actúo conforme a mi supuesta razón, sin embargo, esta está configurada de idealismos, filosofías, libertinajes y pasiones que me hacen ser y seguir siendo.
En tanto sincronizo lo previamente escrito, van sucediendo algunas cuestiones aleatorias que me permiten sobrescribir, son tantas las veces que he dicho el ¿cómo deberían de ser las cosas?, pero sigo siendo aquello por lo cual las glorias y honores han guiado el sentir del artista. ¿Qué tantos escritos debo de seguir posponiendo?, si las mercedes de vuestra suerte me tumban, retumban y hacen estallar las singulares letras transcritas para ser realizadas.
Rodeado de mis deseos, han sido cumplidos, pero aun no bastan todos los términos calificativos que determinaban en prosa aquella idea de lo que sería lo absoluto, en lo que quiero y lo que busco tras los escritos empleados. Los pesares prontamente trastornarían mis pensares, puesto que una vez consumidos quedaría desde luego en el punto de retorno, para averiguar entonces lo que me faltaba, si existía algún error o vicio que pudiese afectar la totalidad de lo que estaba en frente.
Oh! Tonto artista, que por ir tras su obra maestra, no dejaba de sobrescribir. Tachaba, borraba y seguía cambiando las letras ¿Qué puede satisfacerme? –He tenido grandes escritos, algunas curvaturas venenosas, pinceladas suaves, ligeras y con aderezos de dulzura y aun el sin sabor de mi lengua tras probarlas, ingerirlas y consumirlas en su totalidad. Pronto sabría que tal vez no son los escritos propiamente, al pensarlos una vez ya lanzados al vacío, admiraba y esplendía lo que había sido, las singulares letras de cada texto, las tildes y expresiones dadas como óperas y cantos liricos, cada una de ellas eran la armonía de la creación, su propio lenguaje y locución daban indicios de ser plenas obras de arte – pero no para mí - transgredía, succionaba y despojaba a su respectivo espectador.
Leía, puesto que necesitaba de más conceptos, términos y diagramas, no sabía si tuviese éxito, pero alguna respuesta tras varios intentos fallidos (por propia culpa o error ajeno) resultaría si es que me lo permitiesen. No quisiera engañarte, no obstante una vez puesto por escribir este silogismo, ya tendrías en tu mente algunas circunstancias tenues, quebrantadas y delimitadas para no haber confusiones.
Ironías, resultaban luego de haber dicho que no lo haría en dicha forma, asumo las consecuencias repito, soy un testarudo; pero sigo cometiendo las mismas faltas, no porque sean o debiesen existir, solo por el hecho de no dejar cabida para próximas heridas por culpa de las marcas dejadas en el pensum.
Desde luego había escrito nuevamente, bella era cada palabra que trasmitía, cada espacio resultaba ser una brecha corta y enorme para quedarme eternamente en lo que venía, era fiel sumisa (solo esperaba por ser escrita) sin quejas y sin reclamos alardeaba con tanto afán por sentir, hacer sentir y construir aquello que las previas palabras suscribían de los títulos en esta nueva etapa.
Párrafos por párrafos, eran los días que colmaban de infortunios al saber que habrá desde luego un punto final a esta historia, seguía en colaboración del cincel y del lienzo. Stop!. No cuento con ningún suspenso, ¿alguna vez me había sentido tan masoquista y seguidor del Marques de S.? A pesar de cumplir con las exigencias, solo suspendía en torno al ¿qué escribiré?, ¿el que realizare? y la pereza constante de no ser algo, solo servirse de los atributos proporcionados con tanta euforia, aunque era descrita por sus naturalidades, solo era eso, no había fondo en cada letra compartida.
Sumido por la modorra, mis ojos se trasformaban en color carmesí (aunque seguían siendo mis pupilas negras) seguía escribiendo dicho escrito, por otro lado de vez en cuando tildaba algunos pasajes, los abría y volvía a dejar algunas frases persuasivas y dispuestas a un “heme aquí” - aunque sabrían que luego de las inspiraciones serian guardadas en mi biblioteca, en las secciones oscuras o simplemente las dejaría sobre el seno del aún pendiente.
Han sido reiteradas veces los ensueños que me persiguen, era atómico puesto que cualquier cosa podía inspirarme, deje de estar caminando por quebradas, ahora a hundirme en valles sin salidas, y era la voz ausente del aquel escrito dejado en el letargo queriendo ser deslumbrado y dado a un final, ya sea a la sección oscura o ¡qué sé yo!, ya ni me importaba.
Con naturalidad iba a tomarla, a ver que sucedía y si había algún fin, aunque lo había esperado en forma inesperada apareció, aquellas letras que intoxicaban y daban alguna especie de enfermedad necesaria a mi sistema, volví a enfrentarme aquello que proporcionaba pesares, angustia y aquellos dilemas que sostenían y efectuaban cualquier tipo de acción, solo por fetiche, lucidez y penumbras tras verte y no escribirte. Pero ya que estaba allí, iba a poner todas estas epifanías circulantes que anexaban las ideas y pensamientos.
Era oscuro (aunque ya sabía dónde estaba cada parte de su cuerpo), era frio (aunque desde siempre he sido un pinche hielo seco), descubierto y a la nada (a pesar de ser fiel al nihilismo) la tomaba, suspiraba cada acto en cuestión, desde luego me pondría eufórico, se escucharon algunas voces obscenas, sicalípticas e indecentes tras manifestarse los nuevos demonios; en, sobre, por, encima, adentro, afuera, vertical, en diagonal, eran escritos en cualquier lenguaje ocurrido, no importaba, me sentía con sudor, gastado, envuelto, pero sobre todo en herejías constantes.
Pensaba en aquellos escritos, pero lo que había realizado merecía sin discusión alguna la pena de muerte. Este escrito lleno de salpicaduras, tintes azules, rojas y negras confundían los actos mezquinos que habría realizado. Oh! Qué horror… Empezaron a sonar las campanas del Seol, mis manos estaban llenas de tinta pero sin color alguno que describieran el cincel suministrado. Me fui a frotarlas pero eran indelebles, comprendí las consecuencias que sin culpa alguna habría realizado, todo en cuestión por fruto del amor al arte ¿al arte? A aquellos actos libertinos de escribir por doquier sin dar un punto final.
Tocaba mi guitarra, y ya me era suficiente por un tiempo entonces de los respectivos escritos, utilizaba mis manos para crear pinches canciones porque me gustaban y porque seguía siendo sin embargo aquel artista en busca de aquellas composiciones, guarde mis escritos con algunos puntos y aparte desde luego, ya por un tiempo me correspondía cambiar de arte. Tome un descanso, me fui a encontrarme con el ser, el ser para el ser y basar mis proyecciones en acordes, solos y algunas improvisaciones que ya me hacen falta.
Me despedí, aunque nunca di ningún “punto final”…
Jurgen`S - Akiva.
















