“Para creer en el Padre, hay que ser ateo”
¿Recuerdas el mensaje de hace dos semanas? En el que les contaba que nuestro amigo Jesús siempre andaba con nosotros, está es otra historia que nos relaciona con él.
Un día en el colegio, estábamos con el subdirector de la Institución, don Alexis; el era comunista y ateo, mientras nos entregaba las notas parciales, Jesús habló de Dios. Don Alexis insistió sobre su ateísmo.
Jesús le dijo: -”Para creer en el Padre, hay que ser ateo”.
Todos quedamos en silencio y Jesús prosiguió: .”Hay que ser ateo, pues solo después de que te sacudes de los falsos dioses de la religión, solo ahí estarás preparados para creer en el Padre”.
“No tengas ningún otro dios aparte de mí.”
Habla de dioses ajenos, cuando esto pasa nos volvemos ateos, el ser humano siempre tiene la necesidad de tener algo o alguien a quien adorar, pero muchas veces ponemos la mirada en otros dioses ajenos al Padre e inmediatamente nos olvidamos del Señor.
Recuerdo una historia que nos contaban de un pueblo que se hizo un becerro de oro porque necesitaban saber a quien adorar, se hicieron ateos, se olvidaron del Padre.
"Solo cuando nos sacudimos de los falsos dioses de la religión, solo ahí estamos preparados para creer en el Padre”.
Nosotros debemos sacudirnos esa idolatría y ese ateísmo, porque pusimos nuestra mirada en dioses que no hablan, no ven, no escuchan y no palpan y hasta que nosotros olvidemos esto y pongamos nuestra confianza en el Padre dejaremos de ser ateos.
—Felipe, ¿he estado con ustedes todo este tiempo, y todavía no sabes quién soy? ¡Los que me han visto a mí han visto al Padre! Entonces, ¿cómo me pides que les muestre al Padre? ¿Acaso no crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que yo digo no son mías, sino que mi Padre, quien vive en mí, hace su obra por medio de mí. Solo crean que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí; o al menos crean por las obras que me han visto hacer.