¿Cómo puedo darle gracias?
Hace dos meses, Dios me hizo el regalo más bonito de mi vida: me hizo madre de un bebé estupendo, que ha venido a llenarme el corazón. Es algo que me ha hecho, y cada día me hace, tan feliz.
Llevaba un tiempo queriendo ser madre, y en varios momentos llegué a dudar de si Dios iba a permitírmelo, de si era Su plan para mí o no. Llegué a tener miedo y en algún momento hasta a enfadarme porque no se daba lo que yo quería.
Pero de repente, en el momento idóneo, Dios lo ha hecho todo perfecto. Todo ha sido perfecto, el embarazo, el parto, mi hijo. No podía haber sido mejor. Dios ha “tardado” para prepararme y para así cumplirlo todo de la forma más perfecta y maravillosa. Como siempre, Dios lo ha hecho todo bien, y ha sido bueno conmigo.
Ha sido bueno con esa mujer que dudó de Él, con esa mujer que se enfadaba si las cosas no iban como ella quería, que quería hacerlo todo a su manera sin meter a Dios en sus planes, que quería todo con prisas, que no quería esperar y que se comparaba con los demás.
A pesar de todo, de mis enfados, de mis rabietas de niña pequeña, de mis juicios, Dios ha sido bueno conmigo. Lo es todos los días. No ha dejado ni un momento de ser bueno conmigo, de quererme, de darme siempre todo lo que necesito.
Y yo no sé cómo agradecérselo. Desde que nació mi hijo, me siento una total desagradecida. Rezo, voy a la iglesia, canto alabanzas, pero siento que eso no basta, que por lo que me ha dado, Dios se merece muchísimo, y no sé cómo dárselo. Siento que nada es suficiente, que no basta.
"¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho?" Salmo 116:12
Creo que nunca nada que yo haga bastará para agradecerle todo el bien que me ha hecho. Y creo que la mejor forma de hacerlo es confiar en Dios aún cuando las cosas no son como yo quiero. Es seguir estando agradecida cuando llegue el sufrimiento. Es dejar de exigirle cosas o enfadarme porque no me da lo que yo quiero cuando yo quiero.
Porque veo que a pesar de esta bendición maravillosa, aún hay cosas que me hacen dudar de Su amor. Que ingrata soy.
No puedo hacer otra cosa que intentarlo. Que pedirle que me ayude a seguir confiando en Él. Que me enseñe a no ser tan controladora y exigente, sino que yo pueda dejarme totalmente en sus manos. Porque a día de hoy, lo único que soy capaz de hacer, es no parar de darle gracias. Pero ¿y mañana?
“Dad gracias al Señor, porque Él es bueno; porque para siempre es su misericordia." Salmo 118:1











