Con los chicos de #Segurola #QueFelizQueEstoy (en Almagro, Araucania, Chile)
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Con los chicos de #Segurola #QueFelizQueEstoy (en Almagro, Araucania, Chile)
Ordu aldaketaz ohartu berri. Igandea. Ezkontza batera gonbidatu naute. 30 minutu lirain eta panpox elizan azaltzeko erronka.
¡ Qué peligrosa es la hemeroteca !
Raúl is knokin`on Luis doors
En busca de las buenas costumbres orilladas; trataré de calentar músculo, por ejemplo, con crónicas deportivas. La del inicio de Champions del Madrid, sin ir más lejos:
Le he leído a Segurola que el Madrid es ahora un equipo de fútbol puro y duro. Dice el cronista que eso contribuye a ver al mejor Raúl, que por fin retorna a su hábitat (el área) y no tiene que disfrazarse de abnegado barrenero para demostrar que es mejor que los galácticos que le rodeaban antaño. Vuelve a ser protagonista y le ha dado por llamar machaconamente a la puerta de Luis. No parará hasta que el Sabio se digne a abrir. Ayer volvió a recordar al Raúl de hace una década. Ratonero, participativo como siempre, letal en el área chica y siempre sabiendo leer el juego. Fue, sin duda, el mejor de un conjunto que volvió a salvar un partido difícil en casa, sin alharacas pero con contundencia ofensiva y empaque. El Madrid cuenta, este año sí, con una plantilla completa y Schuster tiene tantas soluciones que cualquier choque que se enreda no parece un callejón sin salida. Esta campaña nadie brilla como Figo o Zidane, pero el equipo tiene al menos una docena de futbolistas por encima del ocho. Y eso se nota. Aunque el encuentro ante el Werder arrancó con el guión clásico de la Champions en el Bernabeu (arreones blancos, rival correoso que brinda un par de avisos frente a Casillas), al cuarto de hora ya parecía encarrilarse. Van Nistelrooy, perro viejo, se volcó a la banda entreviendo las carencias de un once sin carrileros. En una de esas, penetró en el área germana y puso un centro al primer palo que buscó y supo digerir Raúl. 1 a 0 y partido de cara. O eso parecía, porque no hubo tiempo para comprobar el buen tono del Madrid. En un embite de los visitantes, un balón llovido al área lo enganchó Sanogo ganándole a un Metzelder que conoce su oficio pero acarrea carencias. Vuelta a empezar para los de Schuster. Y la paradoja es que ahí despertó el Madrid, a pesar de que ni Guti ni Sneijder ni sobre todo Gago, llamados a templar el choque y a marcar el paso, estuvieron finos. Esa es la nota optimista de esta campaña para la grada blanca. Si uno o varios jugadores no rinden al cien por cien, el resto, sobre el terreno, cubre sus carencias. Y, si no, hay banquillo de sobra. Quizás por eso, y como ya ocurrió en el último tramo del año pasado, por mucho que se empinen los partidos para el Madrid, da la sensación de que acabará remontándolos. pero hay una diferencia. Con Capello era una cuestión de fe: nada, salvo la inercia ganadora y la convicción de los futbolistas, hacía intuir las remontadas épicas del cuadro merengue. Este año hay más argumentos. Por eso, aunque la segunda parte del encuentro de ayer nació con el intercambio de golpes con el que arrancó el choque, el Madrid fue creciendo a medida que los germanos se parapetaban atrás y se encomendaban a los contragolpes dirigidos por un formidable Diego (hay que ficharlo) y los latigazos de Almeida. Schuster cambió a Higuaín y dio entrada Robinho; y antes de retirar del campo a Guti, le quedó tiempo al mediocampista blanco para hacer daño al centro de la zaga del Werder con un pase que recibió Raúl. Éste se giró rápido y asistió a Van Nistelrooy para que el holandés acertase, por fin, tras varias oportunidades marradas. El rival tiró la toalla y el tramo restante de partido quedó para los detalles. Primero: Drenthe se perfila como un"doce" para el Madrid. Jugará poco de inició pero aportará músculo en las segundas partes. Segundo: el Bernabéu se debate entre la ilusión por los fichajes y el orgullo por los símbolos recuperados. Unos, los personifica Robben. Otros, los encarna Raúl. La sustitución de ayer dio para comprobarlo. Será un buen año. Y culminará con el siete madridista entrando por la puerta grande en el vestuario de la selección.
Imagen: Realmadrid.com
Raúl is knokin`on Luis doors
En busca de las buenas costumbres orilladas; trataré de calentar músculo, por ejemplo, con crónicas deportivas. La del inicio de Champions del Madrid, sin ir más lejos:
Le he leído a Segurola que el Madrid es ahora un equipo de fútbol puro y duro. Dice el cronista que eso contribuye a ver al mejor Raúl, que por fin retorna a su hábitat (el área) y no tiene que disfrazarse de abnegado barrenero para demostrar que es mejor que los galácticos que le rodeaban antaño. Vuelve a ser protagonista y le ha dado por llamar machaconamente a la puerta de Luis. No parará hasta que el Sabio se digne a abrir. Ayer volvió a recordar al Raúl de hace una década. Ratonero, participativo como siempre, letal en el área chica y siempre sabiendo leer el juego. Fue, sin duda, el mejor de un conjunto que volvió a salvar un partido difícil en casa, sin alharacas pero con contundencia ofensiva y empaque. El Madrid cuenta, este año sí, con una plantilla completa y Schuster tiene tantas soluciones que cualquier choque que se enreda no parece un callejón sin salida. Esta campaña nadie brilla como Figo o Zidane, pero el equipo tiene al menos una docena de futbolistas por encima del ocho. Y eso se nota. Aunque el encuentro ante el Werder arrancó con el guión clásico de la Champions en el Bernabeu (arreones blancos, rival correoso que brinda un par de avisos frente a Casillas), al cuarto de hora ya parecía encarrilarse. Van Nistelrooy, perro viejo, se volcó a la banda entreviendo las carencias de un once sin carrileros. En una de esas, penetró en el área germana y puso un centro al primer palo que buscó y supo digerir Raúl. 1 a 0 y partido de cara. O eso parecía, porque no hubo tiempo para comprobar el buen tono del Madrid. En un embite de los visitantes, un balón llovido al área lo enganchó Sanogo ganándole a un Metzelder que conoce su oficio pero acarrea carencias. Vuelta a empezar para los de Schuster. Y la paradoja es que ahí despertó el Madrid, a pesar de que ni Guti ni Sneijder ni sobre todo Gago, llamados a templar el choque y a marcar el paso, estuvieron finos. Esa es la nota optimista de esta campaña para la grada blanca. Si uno o varios jugadores no rinden al cien por cien, el resto, sobre el terreno, cubre sus carencias. Y, si no, hay banquillo de sobra. Quizás por eso, y como ya ocurrió en el último tramo del año pasado, por mucho que se empinen los partidos para el Madrid, da la sensación de que acabará remontándolos. pero hay una diferencia. Con Capello era una cuestión de fe: nada, salvo la inercia ganadora y la convicción de los futbolistas, hacía intuir las remontadas épicas del cuadro merengue. Este año hay más argumentos. Por eso, aunque la segunda parte del encuentro de ayer nació con el intercambio de golpes con el que arrancó el choque, el Madrid fue creciendo a medida que los germanos se parapetaban atrás y se encomendaban a los contragolpes dirigidos por un formidable Diego (hay que ficharlo) y los latigazos de Almeida. Schuster cambió a Higuaín y dio entrada Robinho; y antes de retirar del campo a Guti, le quedó tiempo al mediocampista blanco para hacer daño al centro de la zaga del Werder con un pase que recibió Raúl. Éste se giró rápido y asistió a Van Nistelrooy para que el holandés acertase, por fin, tras varias oportunidades marradas. El rival tiró la toalla y el tramo restante de partido quedó para los detalles. Primero: Drenthe se perfila como un"doce" para el Madrid. Jugará poco de inició pero aportará músculo en las segundas partes. Segundo: el Bernabéu se debate entre la ilusión por los fichajes y el orgullo por los símbolos recuperados. Unos, los personifica Robben. Otros, los encarna Raúl. La sustitución de ayer dio para comprobarlo. Será un buen año. Y culminará con el siete madridista entrando por la puerta grande en el vestuario de la selección.
Imagen: Realmadrid.com
Tengo una magnífica valoración del trabajo de Marcelo Bielsa en el Athletic. Me gusta su propuesta porque saca al Athletic de su condición victimista, de equipo que busca la coartada de su política para empequeñecerse y jugar siempre como resistente, sacrificado, sin ninguna capacidad para adquirir protagonismo. El Athletic es un bebé que comienza a caminar, pero me alegra verle con descaro fuera de San Mamés y también me produce curiosidad -y sufrimiento- ver cómo los equipos que antes le jugaban de igual en San Mamés ahora se encierra y le conceden el 70% de posesión, como si fuera el Barça. No lo es, ni muchísimo menos, pero eso significa un reconocimiento. Tiene 22 puntos, pero sólo le he visto inferior a sus rivales en dos partidos: claramente frente al Betis en San Mamés y un poco ante el Sporting en El Molinón. En los demás encuentros ha sido igual o mejor que el rival. Por desgracia, ha recibido demasiados goles en los tres últimos minutos y bastantes en jugadas a balón parado. Es un equipo joven, con dos o tres jugadores que no habían disputado cinco partidos seguidos en Primera División, caso de Iturraspe o De Marcos. Otra cosa que me gusta: es un equipo con preponderancia ofensiva, casi todos los jugadores creativos o de ataque ocupan ahora posiciones más retrasadas, algo que sólo se le ocurriría a Bielsa y Guardiola. De Marcos era un mediapunta. Ahora es lateral o centrocampista. Iturraspe era un medio de ataque, ahora es medio centro defensivo y a veces central. Javi Martínez era mediocampista y ahora juega muchas veces de central. Muniaín juega más en el medio campo que nunca. Iñigo Pérez jugaba de 10 y ahora de medio centro o central. Herrera siempre jugó como medio de ataque y ahora cumple un papel más amplio, ayudando al medio centro. Me gusta que no se proteste, que no se finja, que no se busquen coartadas fáciles, que juegen todas las competiciones con la máxima intensidad. Quiero ver que los jugadores abandonen sus complejos y sientan que pueden ser buenos futbolistas. Por todo y mucho más, me gusta lo que propone Bielsa en el Athletic. No sólo me gusta, sino que creo que es necesario para sacar al Athletic de un problema gravísimo de encasillamiento.
Santiago Segurola, charla en el Diario Marca Lunes 19 de Diciembre de 2011.
Su opinión acerca del trabajo de Marcelo Bielsa al mando del Athletic Club de Bilbao
No sé si merece la pena un lugar donde se amenaza, se insulta y, en ocasiones, se recurre a la policía para evitar asuntos desagradables. En cualquier caso, me lo pensaré.
Santiago Segurola, Lunes 12 de Diciembre de 2011, refiriéndose a Twitter y su posible vuelta a la red social