Mucha gente realiza inconscientemente este mudra cuando está pensando en algo, o simplemente cuando está descansando...
Lo que no saben es que están haciendo un mudra de los más poderosos para aprovechar la energía y el poder que existe en nuestro sexto chakra, o también llamado tradicionalmente "tercer ojo"...
Realizar este mudra durante unos minutos todos los días puede ayudarnos a equilibrar la energía de este centro de poder.
Seguro que si te paras a pensar un poco vas a descubrir que este mudra ya lo habías realizado antes en algún momento.
Quizá mientras escuchabas a alguien, quizá mientras pensabas. A lo mejor no era exactamente igual, pero sí muy parecido. A partir de ahora ya sabes que es un mudra muy poderoso cuya función principal es concentrar tu energía y ayudarte a que tus deseos se hagan realidad.
Además también es muy útil en casos de confusión o desesperación, puesto que nos ayuda a despejar la mente y clarificar nuestras ideas y sentimientos.
Es un "mudra de salvación", en el sentido de que realizándolo en un momento crítico, te ayuda a sobrellevar ese momento mucho mejor. Es por esto que debe estar siempre en tu "botiquín" de mudras.
Para realizar correctamente este sencillo mudra sólo tienes que juntar las yemas de todos los dedos de tu mano tal y como se te indica en la foto.
Si deseas utilizarlo como herramienta para conseguir tus deseos lo que debes hacer es proyectar una imagen mental de lo que deseas mientras realizas este mudra. Haz la petición tantas veces como desees.
Elemento: Luz
Polaridad: Trialéctica (no hay polaridad) aunque sus atributos son femeninos
Color: índigo
Sentido: Todos los sentidos y las percepciones extrasensoriales
Mantra: Sham
Expresión mental/espiritual: Trascendencia, intuición, conciencia universal, poder de la mente
Expresión corporal: glándula Pineal, rostro; ojos, oídos, nariz, senos paranasales, cerebelo, sistema nervioso central.
El significado del sexto chakra, conocido como tercer ojo, no se puede transmitir enteramente, porque está en cada uno como nuestra verdad universal y eterna, más grande que los conceptos, la razón o las palabras. Es el centro desde donde percibimos la naturaleza trascendente del mundo, conectándonos con la totalidad de la existencia. Ajna chakra, significa en sánscrito “centro de percepción”. El tercer ojo significa también un despertar a esta realidad mística que nos permite estar en sintonía con una fuerza trascendente y fluir con ella a través del desapego, la confianza, la intuición y el contacto con lo divino. En su forma más elevada esta energía nos lleva a desprendernos de nuestro ego y a ser de nuevo conciencia pura.
Ajna chakra ha sido traducido del sánscrito también como “centro de control”. El sexto chakra representa el poder de la mente. Es la rueda energética relacionada con la razón, y en planos superiores, su unión con la intuición, disolviendo ambas dualidades en una fuente de consciencialidad más esencial; las capacidades mentales y cognitivas, la concentración, la memoria y el intelecto son todos atributos relacionados con el sexto charka. Es desde allí, también, donde dirigimos nuestra mente hacia la espiritualidad y universalidad. Necesitamos de un entrenamiento espiritual, que comienza con el control de la mente para aprender a dirigirla adecuadamente hacia la libertad, la intuición y la expansión.
Si el quinto chakra es masculino porque si bien es un nivel de conciencia metafísico que nos conecta con nuestro ser colectivo, también nos conduce a la acción (como expresión, comunicación, creación), el sexto chakra es diferente. Implica la autoobservación, la atención permanente, la despersonalización y la disciplina holística para honrar todos los aspectos de nuestro ser; además de la autoconciencia para el desarrollo espiritual, también significa abrirse a una realidad trascendente a la cual pertenecemos. Estas cualidades son femeninas: soltar, aceptar, confiar, recibir, fluir y expandirse.
Este centro energético aporta la percepción holística del ser y no dual de la realidad. Percibimos planos de la existencia más sutiles, lo cual nos da una visión espiritual de lo que sucede en el mundo físico. El tercer ojo evoca la noción filosófica hermética según la cual la parte contiene al Todo y el Todo contiene a la parte: así como una semilla de una planta contiene la información completa para su desarrollo. Es, también, el punto donde converge toda la existencia, el conocimiento universal y las leyes sagradas.
Una vez hemos adquirido cierta conciencia de la responsabilidad que tenemos sobre nuestros pensamientos (que movilizan energía, crean nuestras emociones, y a su vez repercuten en nuestra salud física y en nuestro campo energético), en nuestro nivel de bienestar desde un punto de vista holístico, en nuestro desarrollo integral y libertad espiritual, comprendemos cómo la mente es lo más urgente a entrenar, pues nos aleja o nos acerca de nuestra realización humana y espiritual. Por este motivo, también, prácticas como la meditación es tan central para la tradición yóguica.
Con el sexto chakra nos conectamos con la sabiduría de la totalidad y alcanzamos el estado de Samaddhi, que en ciencias yóguicas es la unión con el universo, que es nuestra verdad. Es desde este centro energético donde tenemos acceso al punto de nuestro propio ser que forma parte del infinito y que nos lleva a niveles de conciencia superiores. Este ojo espiritual percibe las cosas como son, sin los filtros, interpretaciones ni divagaciones de la mente y es el punto en nuestro ser que tiene la facultad de “ver” más allá de los sentidos. Se trata, digamos, de tener la capacidad para trascender la visión individual y de alcanzar el punto de vista universal. Para esto debemos aprender a percibir la existencia de una realidad superior de la que formamos parte y vivir de acuerdo con ella a través del trabajo interior, el desapego, la gratitud, la confianza y el amor.
El sexto chakra representa el desarrollo de una conciencia que nos abre a una realidad trascendente, o a una conciencia universal. Esta energía, que pertenece a nuestros chakras superiores, es decir a aquellos de naturaleza espiritual, colectiva y sutil, implica precisamente en el desarrollo de una percepción que deja de estar anclada en la razón individual. Nuestra mente no sólo es limitada, porque es incapaz de ver una realidad superior, que es la verdadera naturaleza del ser; sino que además es la responsable de que vivamos en la ilusión de ser un cuerpo y una mente y, en general, un individuo separado de todo lo que existe.
Su funcionamiento se relaciona también con la alineación con la sabiduría universal, la facultad de creación artística, el desarrollo de facultades mentales, visión extraordinaria de cuerpos energéticos, las facultades psíquicas, la comunicación a través de sueños, las visualizaciones o la comprensión de señales espirituales. El refinamiento de estas facultades puede llevar además al acceso a una sabiduría que va más allá de la experiencia personal y que se alimenta de una única fuente de conocimiento universal donde está todo el conocimiento humano y trascendente, aquello que llamamos Registros Akashicos.
Funcionamiento inarmónico de Ajna Chakra
La repercusión más frecuente de un funcionamiento inarmónico es en este caso la «pesadez de cabeza». Eres una persona que vive casi exclusivamente a través del intelecto y de h razón. Al intentar regular todo
mediante el entendimiento sólo das validez a las verdades que te transmite tu pensamiento racional. Tus capacidades intelectuales están posiblemente muy marcadas y posees el don del análisis sagaz, pero te falta la visión holística y la capacidad de integración en una gran relación cósmica.
Así se llega fácilmente a una preponderancia intelectual. Solo das validez a cuanto es captable con el entendimiento y verificable y probable con los métodos científicos. Rechazas el conocimiento espiritual por acientífico e irrealista. También el intento de influir sobre las personas o las cosas con la fuerza del pensamiento para demostrar el propio poder o para satisfacer las necesidades personales cae de lleno en el ámbito de un funcionamiento
inarmónico del tercer ojo.
Cuando, a pesar de algunos bloqueos, el tercer ojo está relativamente bastante abierto, no está en consonancia con el flujo natural de la vida y se instala una sensación de aislamiento, y a la larga no se alcanza la satisfacción a que se aspira, pues está alterado, y cuando existen otros chakras cuyo funcionamiento armónico está bloqueado. Entonces puede suceder que, aun cuando tengas acceso a los niveles más sutiles de la percepción, no reconozcas en su verdadera significación las imágenes e informaciones recibidas. Éstas se
mezclan con tus propias ideas y fantasías, que provienen de tus patrones emocionales no procesados. Estas imágenes marcadas subjetivamente pueden ser tan dominantes que tú las contemples como la única existencia, las proyectes al mundo exterior y pierdas la referencia de la realidad.
Hipofunción de Ajna Chakra
Cuando el flujo de energías en el sexto chakra está bastante obstruido, para ti la única realidad es el mundo exterior visible. Tu vida estará determinada por deseos materiales, necesidades corporales y emociones no reflexivas. Las disputas intelectuales las encontrarás estresantes e inútiles. Rechazas las verdades espirituales, puesto que para ti se basan en imaginaciones o en ensoñaciones insensatas que no representan una referencia práctica. Tu pensamiento se orienta fundamentalmente hacia las opiniones predominantes.
En situaciones que te exigen mucho pierdes fácilmente la cabeza. Posiblemente, también eres muy olvidadizo. Las alteraciones de la visión, que a menudo acompañan a una hipofunción del sexto chakra, son una llamada de atención para mirar más hacia el interior y para conocer también aquellos ámbitos que se hallan detrás de la superficie visible. En caso extremo, tus pensamientos pueden ser poco claros y confusos y estar totalmente determinados por tus patrones emocionales no liberados.
Cómo balancear el chakra del tercer ojo
Experiencia Natural: El tercer ojo se estimula con la contemplación de un cielo nocturno profundamente azul y plagado de estrellas, o al magnetismo que ejercen las masas de agua como el océano o las lagunas. Esta experiencia natural abre el espíritu a la inmensidad y a la infinita hondura de la creación manifestada con sus inconmensurablemente variadas formas de manifestación, y permite vislumbrar las fuerzas sutiles, las estructuras y leyes regulares que ejecutan los cuerpos celestes en su danza cósmica por la inmensidad del
espacio, y que también son eficaces tras las manifestaciones aparentes de nuestra vida sobre la Tierra.
Rodéate y viste el color índigo
Gemoterapia: Lapislázuli, Zafiro añil, Sodalita
Aromaterapia: Menta, Jazmín
Formas de Yoga que actúan principalmente sobre el sexto charka:
Yoga jnana: El yoga jnana es la vía del conocimie4to de la capacidad del discernimiento intelectual entre lo real y lo irreal, lo eterno y lo perecedero. El yogui jnana sabe que sólo hay una realidad inmutable, imperecedera y eterna: Dios/Cosmos. En su meditación se orienta únicamente con ayuda de su poder de discernimiento hacia lo absoluto sin atributos, al aspecto no manifestado de Dios, hasta que su espíritu se funde con ello.
Yoga yantra: Los yantras son representaciones figurativas compuestas por figuras geométricas que simbolizan el ser divino y sus potencias y aspectos. Sirven como medio auxiliar para las visualizaciones. El meditante ahonda en los aspectos representados de la divinidad y los patentiza en su contemplación interior.
Practica meditación y visualización con imágenes de energía azul índigo rodeando y fluyendo a través del centro de la frente, mientras recitas el mantra SHAM y realizas la posición de manos de Kalesvara Mudra durante la meditación
El sexto chakra, también conocido como chakra Ajna, chakra frontal, tercer ojo, ojo de la sabiduría, ojo interior o chakra de las órdenes; se localiza justo por encima de la nariz, en el centro de la frente. Es en este chakra dónde se consuma la percepción consciente del ser. En él se asienta la fuerza psíquica superior, la capacidad intelectual de diferenciación, del recuerdo y de la voluntad.…
La glándula pineal y el tercer ojo
La epífisis o glándula pineal es una glándula de secreción interna que forma parte del epitálamo. Es una pequeña formación ovoidea, aplanada, que descansa sobre la lámina cuadrigémina, en el tercer ventrículo cerebral, detrás de la retina.
Es la glándula que segrega la hormona melatonina, que es producida a partir de la serotonina. La epífisis, sensible a la luz, está relacionada directamente con la regulación de los ciclos de vigilia y sueño. La luz pone en marcha las neuronas simpáticas preganglianas que transmiten la señal hasta la glándula pineal, y cuando la luz se apaga, la glándula se activa y es entonces cuando empieza a segregar la melatonina. Así es como se activa el mecanismo del sueño cerebral y de todo el sistema nervioso.
La glándula pineal produce DMT (Dimetiltriptamina), que es propiamente el principio activo enteógeno de la ayahuasca y que la epífisis produce de forma natural durante el proceso del sueño o en las experiencias cercanas a la muerte. El DMT es el psicodélico de acción mas intensa que se conoce y de mayor impacto visual debido a que produce dilatación del tiempo profundo, es decir, permite traspasar las barreras del espacio-tiempo.
El interior de la glándula pineal está lleno de agua, y su verdadera función es la de acceder a otras dimensiones usando el líquido como conductor hacia la retina interior o tercer ojo, donde se encuentra el sexto chakra del cuerpo llamado Ajana.
Cabe señalar que nuestra dieta a base de flúor en el agua, pasta de dientes, harinas, pastas y azúcares refinados entre otras cosas, está calcificando el agua del interior de la glándula evitando o entorpeciendo la función de ese proceso. René Descartes la llamaba <<el asiento del alma>> por creer firmemente que la glándula nos conectaba con nuestra alma.