palabras resuenan como un eco, hay un instante, una milésima de segundo en la cual no es capaz de entender si acaso está soñando o la voz que susurra es real ; cansancio acumulado durante últimos días le hace encontrarse con una reacción un poco más lenta de la que le gustaría, pero quizás no tanto, quizás contrario no lo nota. “suena bien.” concede, sonrisa asomando tenue en comisuras a la vez que abandona su lugar en el sofá, dispuesta a seguir andar ajeno. “este lugar es demasiado silencioso, ¿no crees?” no quiere caer en banalidades, pero al mismo tiempo, tampoco ahondar en temáticas crudas para contrario, no quiere presionarle a hablar, sino simplemente seguir con lo que estaba haciendo : permanecer a su lado, mostrarse presente para cuando la necesite.