“Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha...”
Diego Armando Maradona, uno de los mayores iconos de la historia del fútbol, dijo esta frase como parte de un discurso que dio en la Bombonera después de un homenaje junto a otras grandes leyendas del fútbol en el estadio La Bombonera el 10 de noviembre del 2001. Aunque no te guste el fútbol, seguramente has escuchado hablar de Maradona, el recién difunto ícono argentino causó mucha polémica por su vida después de ser futbolista debido a los problemas que tuvo con ciertas drogas.
El fútbol es un deporte muy humilde, el cual se juega en los barrios más pobres de todo el mundo, inclusive en países en guerra. La gente puede ser o no fanática de este deporte, pero la magia que genera ver al mundo unido en un evento como lo es un mundial, lo hace ser el deporte más visto del planeta. El fútbol es un deporte humilde porque solo necesitas tus pies y un balón, o muchas veces algo que patear, para poder jugar. Es un deporte que se juega en equipos y por lo que junta a mucha gente. Este hermoso deporte nos ha regalado sucesos históricos, como por ejemplo cuando en la navidad de 1914 en Ypres, Bélgica ambos bandos de la primera guerra mundial soltaron un balón al campo y se reunieron a jugar fútbol por una noche, suena cercano a un milagro.
El fútbol nos puede regalar este tipo de eventos impredecibles y que inclusive da fé a la humanidad pero, ¿es una realidad que la pelota no se mancha? Esta frase tan sonada de Maradona que comentamos al inicio se hizo muy famosa debido a que reconoció sus errores e intentó dejar a este hermoso deporte intacto de polémicas. El deporte más visto del planeta es el fútbol y por lo mismo es imposible que no se generen cifras ridículas de dinero. Hoy en día solo hay dos o tres maneras de firmar un contrato multimillonario y una de ellas es dedicándote a este deporte, al final del día el dinero que mueve el fútbol beneficia a casi todo el mundo ya que apoya desde el turismo hasta al gobierno. Muchas veces clubes o organizaciones importantes de este deporte hace grandes donaciones o buenas acciones benéficas pero en muchas otras ocasiones presidentes de las instituciones más importantes del deporte, como por ejemplo la FIFA, han tenido rumores con respecto al dinero que no los han dejado con la mejor imagen demostrando que a pesar de que no se debería, la pelota si se mancha.
Maradona entregó momentos inolvidables a la afición argentina y al mundo del fútbol, pero ¿es posible separar a la persona de su obra? Muchas personas pueden y lo hacen, ya sea desmintiendo ese aspecto de su vida, prefiriendo no enterarse del mismo, devaluando el problema,etc.. ¿Un personaje de alcance mundial tiene que ser perfecto en todas las facetas, o si una de ellas falla destruye las otras facetas?
Los equipos de fútbol siguen formando parte del patrimonio cultural y sentimental de ciudades y selecciones, que siguen despertando pasiones, pero más allá de esta dimensión cultural, los últimos años han estado dominados por la relevancia de la dimensión económica y mediática de este deporte. La ocasión para disfrutar de los partidos protagonizados por las mejores estrellas del mundo ya no se reduce a la Copa del Mundo cada cuatro años, sino que la televisión ha hecho posible que cada fin de semana los espectadores consuman un espectáculo ocurrido en las principales ligas europeas, epicentro de este negocio global. Esta ampliación de aficionados consumidores también ha catapultado el alcance de la industria futbolística.
Los efectos económicos del fútbol se van cada día volviendo más trascendentales. Es tal el efecto, que si la industria del fútbol fuese un país, equivaldría a la décimo segunda economía del mundo. Según diversos estudios, tan sólo 30 países a nivel mundial producen el PIB que el negocio del fútbol mueve anualmente. Más de 500.000 millones de dólares en actividades como traspasos de jugadores, publicidad y asistencia a los estadios, además de otros negocios derivados de la popularidad del mismo.













