<< Gracias a ellas, por hablar lo que yo no puedo, por alarmar al mundo, sobre lo que callo. >>
Hoy volví a acercarme a notas, artículos y vídeos sobre casos en México de feminicidios, violaciones y maltrato a la mujer en general.
No puedo describir lo que sentí cuando estaba leyendo la nota ni como me di cuenta de que ya había lágrimas en mis mejillas.
La impotencia y el enojo que me da cuando escuchó cosas como estas, que me hacen reflexionar sobre cada vez que yo misma me he sentido en peligro.
Sobre el miedo de salir de una u otra forma vestida a la calle y como nos enseñan a como cuidarnos entre nosotras pero no a que nos sintamos seguras con nuestro entorno.
Me siento devastada, no paro de llorar cada vez que pienso en una mujer que está siendo violentada mientras yo solo pienso en cómo expresar lo que siento, me duele la gente desinformada.
No soporto ver cómo los medios de comunicación hacen ver a las mujeres que tratan de alzar su voz, desacreditadas. No entiendo cómo hay quienes se venden para dar notas falsas.
¿Somos las personas tan ajenas a la lucha del otro?
Aún cuando el otro lucha por nuestra seguridad, por nuestro bien.
Que extraños los seres humanos.
No le deseo a nadie que se entere a mano propia lo que se siente estar de este lado,
los sentimientos encontrados y los pensamientos cruzados.
¿Algún día voy a hablar? De qué me sirves voz, si no es así.
La lucha de una, es la lucha de todas. De las que se alzan y de las que nos sentimos protegidas en su voz.
Gracias a ellas, por hablar lo que yo no puedo, por alarmar al mundo, sobre lo que callo.
Porque oyendo sus gritos de lucha, sé que no me encuentro sola.