El camino de los inmortales. Debí sortear grandes peligros, hallar manuscritos y papiros que me dieran alguna pista, pasé días y noches estudiando y descifrando signos, comparando jeroglíficos con lenguas antiquísimas, consultando eruditos, hasta llegar a la localización de la ciudad de los dioses, construida por inmortales, para guardar el secreto más ansiado de la humanidad: La vida eterna. Después de mucho trabajar, obtuve al fin las coordenadas precisas y, una mañana de diciembre inicié el viaje desde el Cairo hacia Farafra, la población más cercana al desierto blanco, donde se oculta la ciudad inmortal. Desde allí, entre arenas; extrañas figuras de piedra caliza y un sol abrazador, llegué al lugar cubierto de rocas de cuarzo esparcidas sobre el terreno yermo. Más allá, imperceptible por la erosión, un obelisco recostado en el suelo, indicaba el lugar preciso. Tomé el equipo que llevaba y comencé a cavar. Por momentos desfallecía, pero cuanto más me acercaba a la entrada, sentía mis energías renovarse, impulsándome a continuar. Desconozco cuánto tiempo me llevó, pues ya no estaba en mis cabales, después de socavar arena y piedra, llegué hasta los enormes portones que guardaban al más protegido de los secretos y solamente tenía que traspasarlos. Al apoyar mis manos en la madera, los latidos del corazón se acrecentaron, nuevamente sentí un inusitado vigor, y casi sin esfuerzo logré abrir las puertas. Ante mí, apareció el camino hacia la inmortalidad. Una calzada custodiada por columnas gigantescas, obra de dioses milenarios. Me sentía exultante. Ya nada podía detenerme. No tuve temor en dar el primer paso, aunque supe por la advertencia escrita en la roca que ya no había vuelta atrás. Sigo caminando, he visto los cuerpos de los incautos que anduvieron antes que yo. Hoy, ¿o fue ayer? Tal vez fue hace cien años, se mide diferente el tiempo en la inmortalidad, leí en la piedra de una de las columnas, que el camino no tiene fin, porque lo construyen los dioses y ellos no mueren. Esto es la inmortalidad, y no creo poder resistirla, tal como el templario cuyos huesos yacen ahora bajo mis pies. #WriTober #reto #relato #fantasía #silvinasant https://www.instagram.com/p/CGH8it4lHoa/?igshid=1xnmk2ocyjo4f













