Nunca nos gustó pasar por la calle de la casa abandonada y, además del miedo que nos causaba, solíamos tener discusiones sobre ella. ¿Era una casa encantada o embrujada? —Para mí que es una casa encantada —aseveraba Vivi. Ella tenía autoridad en la materia porque su bisabuela que había conocido a los dueños, llegó a visitar la mansión en su mejor momento, y vio con sus propios ojos los salones fastuosos con candeleros de cristal, escaleras de mármol de Carrara, cortinados de brocato, terciopelo, muebles finos y un piano… —Un piano especial, causante de la muerte de una de las hijas… —decía. Cada vez que Vivi nos contaba eso, lo hacía con ademanes grandilocuentes, así podíamos imaginarnos con mayor detalle el esplendor. —Creo que está embrujada —insistía yo, porque una casa así debía estarlo y porque me encantaba contradecir a mi amiga. Embrujada o encantada, nos manteníamos alejadas de las rejas que la resguardaban. Pasaron algunos años, y el interés por la casa desapareció. Una tarde de octubre, salí de clases de inglés y por algún motivo que no recuerdo, estaba sola. Pero aquello no me importó, ya era grande, faltaba poco para que terminara la escuela primaria. Distraída, tomé la calle equivocada. La música de un piano me volvió a la realidad, ¡venía de la casa! Sin darme cuenta estaba caminando por su vereda. Las rejas se abrieron misteriosamente y allí estaba, con sus tejas rojas y sus muchas ventanas. Quise verla de cerca y caminé hasta la puerta que parecía cerrada, se abrió con solo tocarla, entonces entré. Seguramente era el salón lujoso que describía Vivi, aunque todo estaba roto y desparramado por el suelo. Sin cortinas, ni candeleros, solamente había un piano que tocaba solo. Asustada intenté salir, pero la puerta se cerró y quedé atrapada. Quisiera decirle a mi amiga que tenía razón, esta casa está encantada. No hay brujas, solamente espectros. La mayoría somos niñas. Estamos enterradas en el jardín, en muchas tumbas. Pero podemos deambular por la mansión y hacernos compañía. Y cuando oímos el piano, sabemos que una chica nueva vendrá… #writober2020 #Silvinasantescritora #casasiniestra #casaencantada #escribiendo https://www.instagram.com/p/CF2eVgSFdsc/?igshid=1fnimoe0maxek