(...) Cuando va madurando, de hora en hora, el verano y en muchas rosas de dulzura alienta, y sobre las mil ondas de los trigos que en torno a la alquería solitaria murmuran: ven entonces, no cuando velamos en la noche, sino con luz de sol, que cálida se tiende: vente con la hermosura de esa tu nueva forma, y dentro de la luz, como una luz más clara.
In memoriam | Alfred Tennyson















