CAMBIO DE HABITOS FINANCIEROS
EL CAMBIO DE HÁBITOS FINANCIEROS.
EL PASADO:
Era un hombre que tenía un sueldo por encima de lo normal y le gustaba llevar una vida en la que no le faltara de nada.
Pese a tener un buen sueldo todos los meses llegaba a fin de mes justo, sus hábitos financieros eran muy malos.
Compraba muchos productos con ventas a plazos como son el coche, grandes electrodomésticos (televisores, frigoríficos…), tratamientos médicos, vacaciones.
Cuando iba de tiendas siempre compraba con tarjeta de crédito.
Diariamente realizaba todos los días pequeños gastos como son el desayuno a media mañana, tabaco, periódico diario, iba al trabajo en su coche y aparcaba en el parking, cervezas en el bar, comía y cenaba fuera de casa…
También hacía compras de comida a plazos comprando productos caros.
Si a estos gastos les unimos los gastos mínimos que tienen todas las personas como son la comunidad de propietarios, la luz, agua, teléfono, internet… todo va sumando.
El resultado es que nunca conseguía ahorrar dinero y si un mes había un gasto extraordinario, tenía que recurrir al banco a pedir dinero.
Llegó un momento en que se sentía asfixiado económicamente, eso le hacía tener un mal estado de ánimo y un sentimiento de infelicidad, cada día se esforzaba por trabajar más duro que sus compañeros para conseguir un ascenso que nunca llegaba.
EL MOMENTO DEL CAMBIO.
En un momento de su vida sufrió un accidente que le cambió la vida, este hecho le obligó a replantearse muchos aspectos de su existencia que no le gustaban.
Muchas personas en algún momento de su vida se dan cuenta de que las cosas no funcionan como deben y que hay que hacer un cambio profundo.
En su caso, al haber estado cerca de perder la vida, perder su trabajo y reducirse sus ingresos, le hizo perder el apego a las cosas materiales.
LA NUEVA VIDA.
El descenso de los ingresos le obligó a cambiar totalmente, entre sus nuevos cambios decidió tener una mentalidad enfocada al ahorro.
Se acabó el uso de tarjetas de crédito para hacer compras, ahora lo que hace es que lleva el dinero que tiene pensado gastar y no se gasta más de lo pensado.
Ahora si quiere comprar un producto caro como puede ser un electrodoméstico todos los meses ahorra y cuando tiene para comprarlo lo compra (se terminó eso de pagar intereses para financiar compras).
Un día decidió apuntar todos los días sus gastos y se dio cuenta de que sus gastos hormiga diarios eran excesivos, consiguiendo recortar muchos gastos innecesarios (algún día se da un capricho pero no todos los días como antes).
También descubrió que muchos de los artículos que tenía guardados no los usaba y no los necesitaba y probó a venderlos en portales de segunda mano, al principio tenía apego a los productos y le costaba hacer una venta, pero a medida que comenzó a desprenderse de cosas innecesarias que necesitaban otras personas, empezó a sentirse mejor y más libre.
Los primeros meses ahorraba muy poco, pero a medida que conseguía llegar a fin de mes con mayor holgura se sentía mucho mejor anímicamente, ya no tenía ese estrés de que no llego a fin de mes.
Al no trabajar y tener más tiempo, decidió revisar contratos antiguos que cuando trabajaba tanto no había tenido tiempo de ver, entonces descubrió varios gastos que podría reducir, contacto con su ayuntamiento para pagar el ibi mensualmente (con un descuento), llamó a la compañía de la luz para reducir la potencia de su contrato, fue al corredor de seguros y cambio los seguros con unas pólizas menores (acorde con el valor de sus bienes), busco compañias de teléfonos mas económicas que la que tenia...
La decisión de cuidarse también le obligó a ponerse a dieta y consumir alimentos buenos para la salud.
El resultado final ha sido que aunque ahora tiene menos ingresos también ha conseguido recortar los gastos y ha descubierto que puede prescindir de comprar muchas cosas y se ha librado de muchas preocupaciones asociadas a sus finanzas personales.















