Entra de nuevo en mi vida y haz posible que surja ese amor indómito y sublime, quiero que sea posible sentir otra vez tus manos en mi rostro, y al tacto, que la piel se erize, que el corazón palpite aceleradamente, sentir tu tibieza y que esas manos transmiten amor a raudales. Quiero que tus dedos dibujen y jugueteen en el relieve de mi piel y se pierdan en el firmamento de los poros de mi cuerpo; de este cuerpo que te pertenece desde aquella primera vez que fuimos uno del otro.
Quiero ser parte innata de tu vida, ser la primera sonrisa de tus mañanas, esa caricia que te alborota el alma y ese beso que calma la sed.
¡Entra en mi vida! Y no hay promesas de esas para calmar las ansias; más bien, hay un te amo que se repetirá diario y sin pensar, porque no hay que pensar nada, es real e innegable el amor que por ti siento. Solo diré que hay un corazón, una alma y una mente que serán tuyas por la resto de mi vida.
Leregi Renga







