Con miedo de salir funada en mi primera publicación, vengo a publicar un escrito que nació como un borrador para un fanfic luego de una oleada de aburrimiento. No le presenten mucha atención, pero cualquier señal de emparejamiento que perciban, están en lo correcto.
Tomoyo regresó de la escuela con una cálida bienvenida de sus mucamas.—Sea bienvenida, señorita Daidouji— dijeron al unisono las damas. Tomoyo les sonrió y dió las buenas tardes, entrando a su casa y dirigiéndose hacia su habitación, pues sabía que su madre no estaba. Habían pasado tres años desde lo ocurrido con las cartas.
Ahora su adorada amiga Sakura era una guardiana de las cartas, y cuidaba de éstas muy protectora mente. Las cosas habian cambiado mucho, y al mismo tiempo, no había un cambio realmente significativo para Tomoyo.Sakura seguía siendo feliz, ahora al lado de Syaoran. Verla tan contenta y sonriente era como si el sol saliera para Tomoyo todos los días, incluso cuando llovía o estaba nublado.
Ahora todos están cursando su cuarto semestre de secundaria, y las cosas han estando muy calmadas. Al principio costó acostumbrarse a la imperturbable calma luego de meses ajetreados de reunir y renombrar cartas, pero poco a poco Tomoyo se resignó a que aquellas aventuras se habían terminado, y que sus exóticos trajes diseñados para Sakura ya no iban de acuerdo a ninguna ocasión.
Así que ella se conformó con confeccionar ropa un poco menos llamativa, pero igual de bonita y destacable, siempre con su toque personal. Adoraba hacer trajes para Sakura, y aún más amaba que ella estaba siempre dispuesta a usarlos con una sonrisa.
Cuando llega a su cuarto, ella suelta un bostezo y va hacia su vestidor para cambiar sus ropas. Tras eso, lleva su mochila a su escritorio y empieza a hacer los deberes de la escuela, tarareando suavemente mientras espera el almuerzo.
Es entonces que ella parpadea, sonríe y voltea el rostro hacia una esquina de la habitación.
—Sé que hay alguien ahí, presentate, por favor.
Como ella había sentido, a los segundos hubo un movimiento entre sus muñecos de felpa en la repisa, y rápidamente un ser se acercó detrás de ella y flotó a su lado derecho.
—Me sorprende que te hayas percatado de mi presencia, según mis conocimientos tu no posees magia— una vocesita chillona se escuchó, y cuando Tomoyo volteó, se encontró cara a cara con un diminuto ser muy parecido a Kero.
—Naturalmente los humanos sin magia poseemos la capacidad de sentir la mirada de alguien sobre nosotros o la energía que emana cerca nuestro, se le dice intuición y percepción subliminal, y existen varias teorías acerca de eso— Daidouji respondió tranquilamente, dejando de lado su libreta y lápiz para prestar más atención a la criatura.
—Mmm, no he leído sobre eso...
—Puedes encontrarlo en libros avanzados de psicología, neurociencia y filosofía —sonríe despreocupada, respondiendo amablemente a él.
—Gracias por la información —sin pensarlo, él también sonrió ligeramente, pero a los segundos frunció el ceño y voló más cerca de Tomoyo. —No, alto, eso no vine a hacer aquí.
—Tenía el presentimiento de que no— ella soltó una risita.
La criatura parpadeó y retrocedió levemente, notandose un poco titubeante. Él volteaba la cabeza hacia el estante del que provenía y hacia Tomoyo simultáneamente, luego miraba a la ventana, era como si la criatura hubiera hecho mal en siquiera haber hecho caso a Tomoyo sobre presentarse y acercarse, como si al primer segundo de haber sido descubierto, hubiera tenido que irse.
El era en realidad idéntico a Kero, pero al mismo tiempo distinto, su cuerpo era diminuto y tenía una cabeza redonda y grande igual a su amigo amarillo, pero su piel afelpada era de un tono negro, carente de luz, tenía ojos grandes y de esclera azul, con pupila alargada similares a los de un gato. Tenía alas pequeñas en la espalda, igual a Kero, pero las de este ser eran dos pares azul celeste, imitando las de una mariposa. Por último, su cola no terminaba en un pequeño mechoncito de pelo, sino que se respingaba en un espiral al final. Tomoyo sintió la sensación de que él le resultaba familiar.
—¿De casualidad nos hemos visto antes? Me resultas vagamente familar— decidió exponer sus dudas, mirandolo con curiosidad.
El volteó hacia todos lados menos a ella, como si estuviera muy inquieto, Tomoyo podía incluso sentirlo sudar.
—No creo— dijo él.
—¿Me dices la verdad? Porque te pareces mucho a mi amiguito Kero, ¿lo conoces? ¿Eres una criatura mágica como él?— los ojos morados de Tomoyo comenzaron a chispear de emoción.
—No— dijo él aún más rápido, flotando un poco más lejos de ella.
—Mmm, es extraño. Juraría que no existe un animal que flote, hable y sepa razonar en la tierra— Tomoyo soltó una risa divertida.
—Soy una nueva especie de gato— rápidamente el ser se justificó.
—¿Originada en mi alcoba? — ahí fué cuando ella negó con la cabeza entre risas, y se dirigió de forma más segura a él —No tienes porqué mentirme, conozco más de estas cosas que cualquier humano promedio —y aunque Tomoyo lo quiso hacer sonar como una ventaja, le verdad era que el contexto detrás, aunque emocionante, también era aterrador.
Aquel pequeño solo soltó un suspiro y murmuró algo que para Tomoyo fué imposible entender, para finalmente levantar la cabeza y relajar su expresión en una indiferente.
—Mi nombre es Spinel Sun, fuí creado por Eriol, anteriormente conocido como Clow Reed, como contraparte de Keroberos, le sirvo a él y soy guardián leal a su mandato— se presentó, adoptando una expresión seria mientras se posaba sobre el escritorio.
—¿Creado por Hiiraguizawa? —Tomoyo inclinó la cabeza pensativa. —Entonces no me equivoqué —ella volvió a su expresión relajada.
Spinel flotó hacia ella un poco más confiado, mirándola detenidamente.
—Me recordarás del enfrentamiento que llevaron a cabo Eriol y la actual guardiana de las cartas, Sakura.
—¿Tú eras la pantera con alas de mariposa?— Tomoyo sonrió, recondando aquel momento ahora lejano.
Spinel asintió lentamente, aunque a regañadientes.
—Supongo que pantera con alas es lo más cercano—resignado, volvió a posarse en el escritorio y solo contempló a Tomoyo.
Ella se quedó en silencio, ajustando su postura sobre su silla y dejando sus manos sobre su regazo, parpadeando hacia el ser mágico. Ella entonces decidió hablar.
—¿Puedo saber por qué te encuentras aquí? —quiso saber, levantando una ceja.
Spinel pareció dudar, y durante un corto periodo de tiempo se quedó callado, como si replanteara su situación.
—Digamos que estas siendo custodiada.
Daidouji parpadeó suavemente, y frunció los labios.
—¿Custodiada por qué?
—Haces muchas preguntas —replicó él en voz chillona.
—Creo que tengo el derecho.
—Mmm... Eres posedora de mucha información valiosa, has sido espectadora de prácticamente cada suceso referente a las cartas, a la magia y a los seres mágicos. —Spinel comenzó a relatar— Tu conocimiento es tal, que podrías fácilmente practicar para convertirte en una maga.
—Una maga... — abrió ligeramente la boca, cubriendola con su mano de la impresión.
El ser mágico asintió.
—Conoces los efectos de cada carta, sabes distinguir cuando una carta está involucrada en alguna situación que provoque un problema, durante la etapa en la que Sakura Kinomoto capturó las cartas, muchas veces fuiste de ayuda para encontrar la solución. Actualmente, conoces cada aspecto de la magia no solo gracias a Sakura, Syaoran y los guardianes que frecuentan tu vida. Tú misma te has negado a dejar el mundo mágico atrás y has leído libro tras libro al respecto.
Spinel hizo flotar diversos libros de las estanterías hacia donde ellos estaban, bajo la mirada de una atonita Tomoyo. Los libros eran grandes, pesados, y tenían títulos antiguos y extravagantes.
—El dinero puede hacerte acceder a muchas cosas, ¿verdad? —en una voz burlona, Spinel Sun abrió un libro cuyo idioma parecía ser el latín. Otro estaba en griego. Otro en chino antiguo
—No dejaste pasar estos años en vano.
—¿Qué buscas, Spinel Sun? —Tomoyo preguntó curiosa, retrocediendo sobre su silla.
—Ya te lo he dicho, estás siendo vigilada debido a la información que tienes en esta cabecita tuya —Spinel le dió unos suaves toquecitos en la frente— Y aunque sería muy fácil solo borrarte la memoria, el amo Eriol piensa que puede ser de utilidad.
—¿De qué hablas?
—Dejaré que él te explique eso cuando llegue el momento— se balanceo un poco más en el aire, dejando los libros que había traído de nuevo en sus estantes, bajo la mirada atenta de Tomoyo.
—El joven Hiiraguizawa... Tengo tiempo sin verlo, creí que estaba en Inglaterra viviendo su nueva vida normalmente.
—Lo está, pero los deberes de un mago nunca acaban, incluso en sus siguientes vidas.
—¡Qué miedo!— Suspiró, sobrecargada de emociones.
—Debe saber, señorita Tomoyo, que estas bajo el ojo de la encarnación del Mago Clow.
—¿Qué querría de mi Hiiraguizawa? — Tomoyo se cuestiona en voz baja, contemplando a Spinel.
—Me preguntas a mi y yo solo recibí ordenes de vigilarte.
Él pareció dudar levemente luego de decir aquello, pero no se perturbó más allá.
Fin —por ahora
Como dije, esto solo es un borrador de una idea que en algún momento se me ocurrió, ni siquiera está terminado este "prólogo" pero quería compartirlo en algún lado sin necesidad de subirlo a Wattpad o Ao3 jaja. Por cierto, estos acontecimientos ocurren sin tomar en cuenta Clear Card, para aclarar. Gracias por leer!