Soluciones reescritas una venganza inesperada
Capitulo 3
Para mephistophelesthepuppeteer
Muchas dudas quedaron en mi mente tras esa pelea, no tenía ni punto de comparación con el nivel de peleas que había visto durante toda mi vida, y entre Lilith y Dantalion había una diferencia de nivel que no era precisamente pequeña.
Estuve durante tres días entrenando y estudiando por mi cuenta. Ninguno de mis dos tutores salio de sus cuartos y no se supo nada de ellos. Pero no estuve solo todo el tiempo. Todos los días tuve,por así decirlo,unos ejercicios para no olvidar, aunque si debo decirlo textualmente eran simples asesinatos, prácticas para no dudar, para que no me temblara la mano ante nada. Y al principio fueron sencillos, pero cada día eran mas complicados, y cada día me explico que se convertirían en habituales, que seria su mercenario, y que no iba a admitir ni un solo fallo.
Al cuarto día Lera me despertó como de costumbre pero en vez de marcharse como otras veces me dijo
-El amo Dantalion le espera en el gimnasio.
Llegue al gimnasio rápidamente y le vi sentado en el centro con una espada sobre las rodillas. Tenia los ojos cerrados y parecía muy concentrado en lo que hacia, pero había algo en el que me decía que no era verdad lo que veía, y por una vez eso me salvó del golpe que venia por mi espalda. Cuando volví a mirar el Dantalion sentado no estaba allí y estaba con una espada a mi derecha apuntando a mi corazón.
-A partir de hoy subiré el nivel de dificultad de los entrenamientos- Su tono era muy serio y fuerte por lo que no replique nada- Ya viste la pelea del otro día, nuestro objetivo es que lleves a ser la mitad de poderoso que ella, o, si es posible igual. Es decir, debes superarme.
Su mirada ocultaba un enfado muy fuerte por la derrota del otro día y, sin darme tiempo a pensármelo comenzamos de nuevo la pelea. El demonio se movía con mayor agilidad que la otra vez y se me volvió a dificultar el hecho de defenderme. Al final de la clase no había sido capaz de golpearle ni una sola vez, pero al menos no había dejado que me golpease tampoco. Pero él no me dijo nada y al final de la clase me echó.
Baje hasta el aula de Lilith pero no había nadie así que estudié por mi cuenta para no perder la costumbre pero al poco rato me llamo Lera y me fui a ver a mi padre.
-Tengo tu primera misión- Dijo con tono serio- Saldrás del palacio e iras a la caverna del este. Allí está un demonio que supongo que reconocerás. Él te dirá que debes hacer. Vete.
Mi padre me echó de nuevo y no pude responderle. Una de las sirvientas de mi padre me llevó a la sala de armas y me entregó la Kurikara. Hacia micho tiempo que no la veía así que la desenvaine pero no ocurrió nada. Mi cuerpo no se envolvió en llamas pero se iluminó la pulsera que llevaba durante unos segundos y luego solo una suave lucecita se quedó encendida. La analice bien y supuse que esa pulsera era lo que limitaba mis poderes para que no estuviese todo el rato ardiendo en fuego azul. Envaine la espada y la criada me acompañó a la salida del palacio. Era la primera vez que salia desde que llegué aquí, y me sorprendí bastante por lo que vi, pero recordé lo que me dijo el viejo cuando mis poderes despertaron por primera vez. Gehenna es un reflejo de Assiah y por tanto el lugar donde estaba no era nada menos que la academia. Entonces me puse a pensar en la dirección que mi padre me había dado y recordé que al este de la academia había una cueva donde se solían ver muchos demonios.
Vagamente recorrí el camino entre la academia y la cueva sin saber lo que esperarme al llegar allí. Divisé la entrada rápidamente y me adentre en el hueco solo unos metros. Lo suficiente como para ver una silueta sentada en una roca.
-Por fin llega- Dijo la silueta y se volteo. Mis ojos se abrieron como platos al contemplarle- Joven Amo
-¡Tu!- Exclamé entre sorprendido asustado y cabreado- ¡Astaroth!
Sin dudarlo un segundo me abalance sobre él tras desenvainar mi espada. Pero el seguía siendo mucho mas fuerte que yo y me rechazo en un suave movimiento de muñeca.
-No debería atacarme joven amo- Dijo Astaroth- Yo tengo la información de su misión y me encargaré de supervisarlo.
Me quede quieto y me resigné, si eso era cierto entonces obedecería sólo por evitar una tortura nueva de castigo. -¿Y bien?- Dije con tomo ligeramente molesto- ¿Que se supone que debo hacer aquí?
-Parece que has madurado un poco desde la última vez que nos vimos. Bueno- Dijo Astaroth y me miró a los ojos- Supongo que Satán-sama ya te contó que dentro de Gehenna hay una organización que tiene como objetivo eliminarle, no solo a él, también a los reyes demonio y a sus mas altos rangos para vivir en “Anarquía”. Hoy vas a matar a uno de sus pilares, con un poco de mi ayuda claramente, y no podemos fallar de ninguna manera ya que si lo hacemos empezará una guerra que, aunque ganemos, no saldría bien ya que la mayoría de los reyes demonio están fuera de aquí.
-Vale- Dije ligeramente sorprendido de que no quisiesen una guerra. Mi idea de los demonios estaba equivocada, al parecer- y, ¿Donde esta ese demonio?
- En el almacén donde te llevé antes de venir aquí- Dijo y sonrió de lado- Te sorprenderás de lo cerca que estabas, y Samael se frustrará ya que estábamos en el borde de su barrera y él no pudo notarlo
El rey demonio comenzó a reírse a carcajadas y agarrándome del brazo me arrastró a través de lo que seria el bosque de la academia hasta el almacén. Dentro del lugar se oían gritos y maldiciones y miré interrogante a mi “hermano”.
-Hace poco se arriesgó mucho y uno de mis hermanos le hirió- Dijo sonriente otra vez- Y no superficialmente. ¡No sientas piedad idiota! ¡Si le das la oportunidad él te matará sin dudarlo un solo segundo! ¡Y si sobrevives seras castigado severamente y participaré hasta yo!
Tragué y me dispuse a olvidar toda emoción de lástima o perdón y lentamente atravesamos la verja y la puerta. Mire dentro y vi al demonio que debíamos matar. Estaba junto a la pared apoyado agarrándose el costado con gesto de dolor pero nada mas vernos su cara cambio a una inexpresiva y se coloco en posición de ataque y,sin dar tiempo a palabras, se abalanzo sobre Astaroth. Reaccione instintivamente y le golpeé en el cuello para alejarlo del rey demonio y sin pensarlo demasiado desenvainé la espada y le atravesé en el costado de nuevo. El demonio gritó y se retorció al agravar su herida de esa manera y las cosas de alrededor comenzaron a vibrar. Astaroth maldijo por lo bajo y llamó a varios de sus sirvientes que rápidamente inmovilizaron al demonio pero el ser no se rindió sino que, inmovilizado en el suelo comenzó a hablarme.
-Vaya vaya…- Sonrió mirándome- El hijo pródigo, no me esperaba que Satán te enviase a ti a por mi cabeza. Seguro que quiere ponerte a prueba. ¿De verdad confías en él?
- Para nada-Respondí tajante Es el diablo, pero eso no significa que no vaya a obedecerle.
-Te han adiestrado bien chico- Dijo el demonio y miró a Astaroth- ¿Que tal si le cuentas quien soy? ¿O tienes miedo de que te traicione?
- No puedo confiar en alguien que ha vivido tanto tiempo en el mundo humano- Dijo Astaroth con un movimiento suave de mano- Pero el chaval ya sabe quien eres, y sigue dispuesto a cumplir órdenes. Sabe lo que le conviene.
El demonio maldijo y se intentó liberar pero los sirvientes de Astaroth le aplastaron con mas fuerza.
-Mátale- Me ordeno el rey demonio- No dudes, córtale la cabeza.
- Ví en la mirada del rey de la putrefacción que no iba a tolerar ningún fallo por lo que, concentrándome en el odio que sentía por aquellos que me traicionaron en Assiah, desenvaine mi espada y la pulsera volvió a iluminarse de nuevo. El demonio aprisionado abrió los ojos sorprendido pero no emitió ningún sonido de su boca, entonces Astaroth volvió a decirme que lo matase y el odio me consumió, y entonces todo se tiñó de rojo. La cabeza del demonio rodó por el almacén mientras su sangre nos bañaba, y encontré demasiado placentero el olor de la sangre y estuve a punto de cortar otra parte de su cuerpo solo para ver salir mas de ese liquido rojo vital. Pero solo vi negro ya que Astaroth se había tomado la libertad de golpearme en el cuello y dejarme inconsciente. Lo último que escuche fue -Buen trabajo joven amo- La voz de Astaroth se alejaba cada vez mas de mi- Descanse, se lo merece.
Desperté en mi cuarto con el cuerpo dolorido por haber estado demasiado tiempo en la misma posición. No recordaba nada de la tarde anterior, solo sombras negras y sangre. Nada mas… Nadie me vino a buscar en toda la mañana y me pareció raro, pero a eso del mediodía dos sirvientas vinieron pero preferí hacerme el dormido. Dejaron una bandeja con varios útiles y dos cartas y revisaron si tenia alguna herida. Luego escuché una voz en el cuarto, profunda y oscura.
-¿No ha despertado aun?- Dijo la voz seria. Me sonaba esa voz pero no era capaz de reconocerla- Astaroth debió darle con mucha fuerza entonces.
Entonces lo recordé todo. La sangre y sus palabras. Aquel traidor, ese ser, yo lo maté,lo mate aunque era la única opción que temía para escapar de Gehenna. Los recuerdos de las sensaciones me invadieron como un torbellino y no pude evitar balbucear varias palabras sueltas y abrir los ojos. Satán me observaba sonriente pero se apreciaba un suave toque de curiosidad por mi.
-Por fin despiertas- Dijo satán- ya pensé que tendría que hacer lo mismo que a la bella durmiente.
Me levanté de golpe asqueado por la imagen mental que había tenido y mi padre se rió a carcajadas.
Si ya estas bien- Dijo mi padre- Dantalion esta en el gimnasio. Deberías ir a verle. Se enteró de lo de ayer. Por una parte me sorprendí por el tono que utilizó al decirme eso. No se si era preocupación o desprecio dado que casi no se notaba el matiz en su voz. Me pare a pensar un momento cuando mi padre se fue sobre lo que se refería la decir que se había enterado de lo de ayer pero no sabia a que se refería ya que no era la primera persona a la que mataba. Ni tampoco el hecho de que Astaroth me acompañaba tenia tanta importancia. Al no encontrar ningún motivo dejé de lado mis divagaciones y baje al gimnasio pensando que Dantalion resolvería mis dudas al fin y al cabo.
Entre al gimnasio y no encontré a nadie. Mi espada estaba colocada en el centro de la sala y había varios maniquíes allí así que me dispuse a practicar hasta que llegase mi maestro. Tomé la espada y la desenvainé, no dudé, no temblé,me lancé hacia los maniquíes y uno a uno los fui destruyendo. De cuando en cuando una parte de mi pedía sangre. Quería que esos maniquíes sangrasen. Y llegué al último de ellos. Era diferente a los demás, parecía estar vivo, se ondeaba ligeramente así que decidí pasar un rayo divertido con él. Me lancé de frente hacia el muñeco y cuando quise golpearlo el muñeco ya no estaba. Divertido, pensé. Y me giré rápidamente y le corté superficialmente, y para mi sorpresa comenzó a sangrar. El olor llegó a mi nariz y todos mis sentidos se alteraron, quería mas, mas sangre, y perdí el control, se acabó la técnica, la estrategia, el control, sólo quería sangre, mas sangre. Di sablazos sin control hasta que el muñeco no se movía mas, y aun así quería mas. Entonces Dantalion llego y me inmovilizó, al rato recuperé el control sobre mi mismo y me soltó.
-El problema es mas grave de lo.que creí-Dijo Dantalion con resignación- lo siento rin, pero vas a tener que hacer un entrenamiento especial, se acabó la teoría en un tiempo, pierdes el control con la sangre.
No comprendí casi nada de lo que me dijo, estaba aturdido y no recordaba del todo bien lo que había pasado en el ultimo rato.
-¿No te acuerdas?- Negué con la cabeza y él dijo- El problema es mas grave aun. ¿No recuerdas haber atacado al maniquí y querer mas sangre?
-¿Sangre?- Pregunté intrigado-¿Que pasa con la sangre?
Dantalion ignoró mis palabras y llamo a Baphomet quien al rato volvió con Lilith, hacia muchos que no la veía pero parecía estar en perfectas condiciones.
-¿Que necesitas Dantalion?-Dijo ella irritada- Tengo que dar una clase ahora
-Me temo que no-Dijo el demonio- Tenemos un grave problema de lujuria por la sangre en nuestro pequeño alumno.
-¿Lujuria?-Preguntó ella intrigada-¿En serio? Eso no es malo a no ser que…-Dantalion asintió ante la cavilación de Lilith- Esta bien. Te ayudaré. ¿Recuerda lo que hace?
-No- Dijo Dantalion-Si quieres hacemos la prueba. Yo me corto y tu le sujetas.
La chica asintió y se puso detrás mio, yo no entendía nada, ¿Que pasaba conmigo? Entonces Dantalion me quitó la espada y la alejó de mi y tomando un puñal se cortó en el brazo. Ahí deje de ser consciente de lo que pasaba lo siguiente que recuerdo es que Lilith me tumbó en el suelo y pronunció unas palabras en un idioma raro. Luego todas la imágenes vinieron a mi mente y a la vez se proyectaron a mi alrededor y mis dos tutores las analizaron bien. Pero yo me sorprendí el que mas y cuando las imágenes se detuvieron solo fui capaz de decir
-¿Ese era yo de verdad?
POV YUKIO -Assiah, Academia Veracruz-
Últimamente nada estaba bien. Mi hermano en Gehenna, aquí aparece otro rey demonio, bajan mis notas, hieren a los chicos en una misión, y ahora, estoy suspendido como exorcista durante 1 mes. Desde el día que descubrimos que Rin había sido secuestrado he estado visitando todos los días el almacén en el que desapareció, rogando por que apareciese, pero cada día perdía mas la esperanza, cada día perdía mas las ganas de vivir, las ganas de seguir adelante. No podía mas. Atravesé el bosque y entre al recinto y me senté en el único lugar en el que se podía, junto a la puerta y miré al centro de la estancia. Tal vez todo se fuese a acabar un día de estos, mejor dicho, tal vez me fuese a acabar un día de estos, y hoy seria el momento perfecto. Aquí, junto al lugar donde, ya podíamos considerarlo así ya que según Mephisto nunca volvería, mi hermano murió. Cogí una navaja que había junto a una de las cajas del almacén y la presione contra mi muñeca, pero antes de que pudiese hacer nada algo invadió mi alma y mi cuerpo y me dejó dormido en una esquina de mi propia conciencia, y se estaba muy bien, y no quería despertar.
POV Satán -Cuerpo de Yukio- Después de todo había sido buena idea poner a esos inútiles demonios de bajo nivel vigilando a Yukio e incitándole al suicidio, ahora se veían los resultados. Me tomó un momento adaptarme a ese cuerpo pero en seguida me acostumbré, me venia como anillo al dedo y no se deshacía como los otros humanos simples, era perfecto, pero también era una lastima que tuviese que matarlo, pero era crucial para conseguir que Rin fuese digno de su posición como sucesor al trono. Deje esas estupideces de lado, hoy era un día diferente, hoy iba a visitar a mis dos hijos mayores, e iba a empezar por Samael, el mas cercano y el mas problemático a la vez.
Salí del almacén y reprimí todo mi poder dentro de mi cuerpo para prevenir que la barrera lo notase aunque de poco serviría. Pase sin problemas el límite y camine lentamente por el bosque apreciando la “belleza” de Assiah de la que tanto hablaban sus hijos. Llegue al borde del bosque y admiré la increíble academia que mi hijo había construido, aunque era un evidente reflejo del palacio de Gehenna. Atravesé la ciudad rápidamente, aunque al ser tan grande tardé bastante, y llegué a la academia de la cual mi hijo estaba tan orgulloso. Intenté no llamar mucho la atención por lo que intenté ir por los lugares mas oscuros hasta el piso mas alto, donde sabia que estaba la oficina del segundo rey demonio. Sin pararme a llamar entré al despacho y dije con una gran sonrisa.
-Hola- Mi sonrisa era ciertamente perturbadora para el ojo ajeno, pero Samael no se iba a asustar por eso- He vuelto.
-Okumura-sensei- Comenzó con su estúpida alegría Mephisto pero rápidamente su gesto se volvió sombrío y duro y se acercó a mi- Perdona, no esperaba tu visita, padre. Si llego a saberlo habría preparado una bienvenida acorde con su categoría
-Ahorrarte los formalismos hijo- Dije cortándole el rollo un poco conociendo las tendencias del rey demonio- Ya sabes que no me gustan tus payasadas. Bueno,¿Que opinas de mi nuevo cuerpo?
-No le queda mal padre- Dijo e hizo una suave reverencia y añadió- Pero le queda un poco pequeño para su magnificencia.
Probablemente Samael era el único de mía hijos capaz de exasperarme de esta manera y seguir con vida.
-¿Que motivos le traen pero aquí padre?- Dijo Mephisto- Dudo que haya venido aquí solo por probar a Yukio Okumura, que misteriosamente es “uno de tus hijos con Yuri” -Tus hermanos hablan siempre de la magnificencia de tu academia y de Assiah en general por lo que tenia que visitarla- Luego mi sonrisa desapareció completamente y mi cara perdió toda expresión- Además, vine a decirte que no te metieses en mis asuntos y que me voy a quedar con los dos Okumura.
-Lo lamento de verdad padre- Dijo Samael- Pero necesito a uno de los dos,¿ A cual me deja?
-Ninguno- Dije tajante y Mephisto borro su sonrisa- En Gehenna muchos ya te consideran traidor, y el hecho de que casi no soltases a Astaroth aquella vez me hace dudar de tus lealtades. Y no te puedo dejar a ninguno por que los dos son imprescindibles en mi plan.
Nos miramos fijamente a los ojos y no nos dijimos nada mas por lo que al rato tomé puerta y me fui de la academia bajo la atenta mirada de Mephisto, quien se moría de ganas de saber que haría con sus juguetes.








