Descubrimos oro y solo el tiempo lo sabe, entre viejas escuelas de cineastas en donde los sonidos se hacen con los dedos, no cabe la grandiosa melodía de la palma de la mano, y la lluvia, acarreando las penas y residuos del ayer, lo limpian y renuevan en un dulce ritual. Una linda caminata, el encuentro con viejas amistades, quizás no tan viejas, es asi como va la vida, pasando entre minutos desolados, que nos muestran una sola dirección, el mañana, el olvido, el silencio, el marchito camino de la felicidad, con tiempo limitado.
Aprovechando hasta que termine la promoción, ponemos todas las emociones disponibles en el carrito, las llevamos a la caja y pagamos diferido, en pequeñas cuotas, que alcance la vida para pagarlos, unos años mas, que sabre para una deuda mas, la mas grande, aquel techo, la herencia, el legado con el cual me despido, una lucha y una ilusión, un logro y diez mil fracasos bajo el brazo, esperando ser redimidos.
Almas contagiadas de poder, que osan llevarme a sus calderas, no habrá tiempo de esperanza, mas como no dejarlas, ser el recipiente de mis penas, en donde drena cada gota acumulada, con los días, con los años, con el sueño de un ruiseñor, que conquista la entrepierna, la seduce y la vuelve su aliada, para todas sus aventuras.
Confiado de las nubes aceleramos el paso, las dejamos marchitas en el túmulo de la mente, acariciando, verosímiles el mundo que nos queda, se desprende y solo basta el brillo de tus ojos para cobijarme, derretir el hielo y seguir viviendo.
Unas cuantas latas de esperanza que rellenen el azúcar de mi vida, la torture y la sumerja entre las gotas de agua dulce. Tan caliente y transparente. Lo contienes todo, hasta un poema, lo que el viento no alcanza a llevarse, por su peso, por la sangre, por el plano, una dimensión al que pocos llegan.
Se trata de ser compatibles, de encajar como fichas de rompecabezas, respirarlos profundamente hasta sentirnos en los huesos, nos llenamos y lo dejamos ir, dejamos que fluya, que hierva la sangre a 50 grados, burbujee como un manjar fértil de la vida, que nos cubre con el manto de un rojo tan vivo como las estrellas. Las mas fuertes.
El perseide de tu alma, tan ligera, tan radiante, estremeciendo las cortinas de la vieja habitación. Con el mundo entre los dedos, contemplando los racimos que preparan para ti. Cada pétalo y cada espina, rociadas de cariño, y una buena canción, que haga bailar su tallo, rígido y robusto, lo quebré, me diga a los ojos, que tan cerca estamos del abismo, y que tan lejos del fondo.
Ante ustedes un dia más de lucha, entre risas y suspiros, de la vida, que solo quede poesía, solo el canto de las letras todas juntas, todas bellas, acariciando la inercia de las cosas. El fluido de la experimentación, el sonido de tu interpretación, en la noche mágica de la furia, en donde todo yace amargo en el fondo de la arena. De las aguas agitadas que nos marcan el ritmo de una historia de una historia que apenas comienza.
Cortejando el silencio, como si tanta compañía nos hiciera, tan fiel a nuestra causa, tan celosa y posesiva, esperando mi eterna compañía, solo por haberle entregado mi alma, cree que lo tiene todo, pero casi no queda nada. Que mas da si te llevas los restos de aquello que sigo esperando ser.
Rendirse para que, si apenas he perdido, si apenas voy llegando, con una maleta de mano, un par de audífonos y la batería a medio cargar, con mis canciones favoritas, listas para un play, a paso firme, tan lento como el corazón, que se detiene a observar, que pasa en el microsegundo de este momento, lo captura y quiere detenerlo. .
Desafía radiante al tiempo, como si las reglas no existieran, lo logra, enamorada seduce al viento que lo deje respirar el presente, que no se lo lleve, por que es imposible repetirlo, por que la siguiente vez habrá pasado mucho tiempo, por que todo estará mas viejo.
Si cabemos en la palma de su mano, por que simplemente no lo aprieta. Nos fusiona y nos pulveriza. Prefiere hacerlo lento, agradable, sin complicaciones, dejándonos a nosotros el control de adelantar o retrasar el camino, el que nadie escribe, el que no queremos escribir, tan solo dejamos que me lleve, cada dedo cada letras, dibujando los caminos que nos lleven al edén.
Las estrellas que apenas brotan en el circulo polar, nos dejan sus secuelas de poder en el camino. Nos vierten de sirenas, danzantes bajo el cielo. Nos cantan la canción que nos recuerda los planes del futuro, la cuerda para jalar nuestro andar. Llevarnos a otra situación, en donde nuestros cuerpos no se quemen, y puedan permanecer frescos hasta ser alcanzados por la llama, aquella abrazadora leyenda que acaba con todo, no deja rastro, solo un libro para aquellos que supieron plasmar su momento de fantasía.
Para quienes se atrevieron a dar el salto, confiados que no habrá caída sin antes haber volado. Probar el viento chocando en los huesos, que temblar sea parte del viaje, que se confunda entre melodías, tan suaves como el dia, como el silencio de no poder estar cerca de ti.
Siempre habrá una porción para ti, caballero de la noche, que aguantaste entre las rocas, sin esperar nada mas que rocas. Tan solo los anhelos, tan solo los recuerdos. Tan despierto como el sueño me permita.
Aun en el bajo mundo tenemos habilidades tan crecientes como el espíritu indio que cubre nuestro destino, lo protege, se esconde, se codifica y se entierra vivo en el paso. Bordeando el mar de las inquietudes, cabalgando al dolor, liberando el dulce amargo de tus labios que entraran en mi boca a la velocidad de la luz, sin omitir distancia.
Nos espera la rutina de sueños casi rotos a los que nadie ha renunciado, con el apoyo del escuadrón de emisarios fértiles, con desventajas abismales, pero con el corazón de los guerreros, puro y combatiente, ente sus sueños, dejando sangrar las heridas a cambio de unos pasos mas cerca del sol, en donde puedan calentar sus fría mirada, que obliga a ver distante como la sociedad se destruye, se alimenta y reconstruye, entre errores y sublimaciones, dejando uno que otro experto en la cola de los talentos.
Marchamos inmunes a la victoria, donde nadie nos espera, ni nada, solo revelaciones que se guardan en la historia, que nos quitan el misterio, que nos dejan descubiertos, sin motor que nos motive, sin rasgos que nos griten, el abrazo de una ilusión caída del cielo, esperando ser recogida entre cenizas, manteniendo el rojo de su esencia hasta el ultimo minuto de la vía.
Que la esperanza nunca acabe, pero mejor si no interfiere, para que mas ilusiones, si todo te lo quitan, si no queda nada para el luego, quizás, sea mejor terminarlo en el ahora. Y si me consumo, solo lo hará mas difícil. Pero el presente lo hará mas bello.
Carisbajo inconsciente guarda los mejores días, para tu cumpleaños, por que lo mereces todo, tu mi único misterio revelado, avisado, una promesa vivida, una ilusión tangible. Tanta ternura tenerte en la capsula del tiempo, late ansiosa de nostalgia a ver una sombra esculpida, en las mas alegres hojas del desierto de las cosas. Tan violentas como el mar, tan azules como tu, tan extenso y tan audaz, tan inquieta como el mar.
Y a mi querida fuente amar, por dejarme ser la parte, que dibuje el caminar, con las letras que dispongo, solo dejándome llevar, de la inercia de las cosas, de los dedos y las sombras que yacen siempre sobre mi. Protegiendo como un ki, desvistiendo al mas maldito, ahuyentando a las buitreras, de este inocente festín.
Como olvidar el carmín que se esconde tras tus ojos, tan profundos como el fondo que ocultan en la canción, dibujando un corazón entre las mas lindas flores, que esperan en el fin de los cuentos y las notas, con las cuales seguiré, acompañando su destino, dejando las migas de pan, el rastro de un día vivido.
Sin dejarlas de lado, voy deseando que los lagos, no desaten su cordura, en el silencio de las brumas, concordancias de la vida, tan violentas que acarician, que desgarran y dominan. Y como una esencia liquida, desvanecerá mi presencia, la dejare siempre en reversa, haber si asi encuentra su origen, para que no lo pierda mas, para que lo deje descansar, en su pecho cálido, confortar mi despertar. Aunque no dure mas que un sol. Es donde quiero estar yo.