No, no, no.
Te subestiman, te limitan. Son estigmas, que dictan las caricias, que dictan "no existas", caricias, cicatrices abiertas...
Son una delicia, esos matices. Maldición. Curvatura de enajenación. Aleación entre razón y corazón. ¿Con qué razón sigue siendo 'no'?
"No... no, no, no, no..." Constante eco... Adiós..., sin beso...











