En los últimos días el Señor me enseñaba el significado de estar arraigados en Él. Esto no lo podemos aprender con un tutorial, aunque es un proceso, no puedo decir que hay 5 pasos que nos llevarán a estar arraigados en el Señor. Porque no es algo que aprendamos de manera teórica, se aprende con la práctica.
Es necesario atravesar momentos difíciles, de dolor, incertidumbre, incluso perder la confianza en todos los que te rodean. Y a pesar de todo eso, podamos seguir plantados en el Señor, verlo a Él por sobre todas las cosas y situaciones.
Para el día de la madre, tenía el deseo de hacer algo especial para mi mamá. Se me ocurrió la brillante idea de hacer yo el almuerzo. ¿Qué lo hacía especial? Mi experiencia en la cocina hasta el momento es muy poca. Busqué hacer algo fácil, para evitar que ella interviniera y me ayudara.
Vi algunos vídeos del proceso que debía seguir, en el momento todo me parecía fácil. Pero cuando lo iba a hacer, me di cuenta que no había guardado el vídeo. Tenía que hacerlo como me recordaba. Al final, la comida salió bien y no tuve ningún accidente.
Que quiero decir con esto, conocer de memoria los pasos, no me garantiza que vaya a hacer las cosas bien. Aunque ayudan porque muestran el proceso, no me dan la certeza de que vaya a obtener el resultado deseado. Porque mi mente retiene el 20% de lo que escucho, pero retiene el 90% de lo que participo. Nuestras habilidades mejoran con la práctica.
Para que nuestra vida esté arraigada en el Señor, lo primero es decidir firmemente permanecer en Él. Lo segundo, es una decisión constante, todos los días tienes que permanecer. Hasta que un día, no puedes dejar de buscarlo, porque tus raíces crecieron, se hicieron más fuertes y profundizaron en Él.
La práctica, la constante exposición a su Palabra y a su Presencia, me hace cada vez más cercano a Dios, cada día lo conozco más. Hasta que un día, ya no puedo ni quiero estar lejos de Él.
Colosenses 2:7 (NBV) – es decir, enraizados en él y que sea él quien les haga crecer. Manténganse convencidos de la verdad que les enseñaron y llenos de acción de gracias al Señor.
Pablo en este pasaje, nos exhorta a permanecer firmemente arraigados y edificados en Cristo Jesús, quien es el motivo de nuestra fe.
En este versículo encontramos varios verbos. Recordemos que verbo es la palabra de expresa acción. Para permanecer firmes en el Señor, tengo que accionar mi fe.
Tristemente se tiene un concepto erróneo de la fe. Se cree que la fe, es esperar a que algo suceda. Pero es una idea que contradice la Palabra de Dios. En Hebreos 11, habla de que todos hicieron algo, no de que esperaron.
Colosenses 2:7, es muy similar. Porque para permanecer firme, tengo que hacer algo. Y ese versículo nos da el panorama de cómo lograrlo.
Primero. “llenos de acción de gracias al Señor”. Se refiere a agradecer lo que Dios entregó por nosotros, lo que Jesús entregó por nosotros y lo que el Espíritu Santo entregó por nosotros. Ellos por amor entregaron, y esa es la expresión máxima del amor, dar.
El agradecimiento es la llave que abre la puerta de una vida plena. Si es un requisito ser agradecido con Dios para disfrutar lo que su voluntad, me permite tener y vivir.
2 Crónicas 32:24-25 (LBLA) - En aquellos días Ezequías cayó enfermo de muerte; y oró al Señor, y Él le habló y le dio una señal. Mas Ezequías no correspondió al bien que había recibido, porque su corazón era orgulloso; por tanto, la ira vino sobre él, sobre Judá y sobre Jerusalén.
Un corazón desagradecido, aunque tenga mucho, siempre se sentirá insatisfecho y no podrá experimentar alegría. Ese es el caso de Ezequías, que no pudo corresponder con gratitud al Señor, por el bien que había recibido.
Una de las cosas que evita que seamos agradecidos, es la incapacidad de aceptar la voluntad de Dios. Porque cometemos el error de idealizar nuestras expectativas, nos concentramos en lo que queremos, dejando a un lado, lo que Dios quiere. Recordemos que Dios es soberano, Él hace su voluntad.
Romanos 12:2 (NBV) - No se amolden a la conducta de este mundo; al contrario, sean personas diferentes en cuanto a su conducta y forma de pensar. Así aprenderán lo que Dios quiere, lo que es bueno, agradable y perfecto.
Segundo. Pablo les dice “Manténganse convencidos de la verdad que les enseñaron”, para mantenerme convencido de algo, tengo que conocer. No podemos permanecer con alguien a quien no conocemos. Y ese es un verdadero problema, empezar una relación con quien no conoces.
Tristemente sucede lo mismo con Dios. Creen que lo conocen, pero no es así. Porque para conocerlo debo ir a la esencia de Dios mismo, que está plasmada en la biblia. Saber quién es, cómo es, qué hace y qué hará.
Escucharon a alguien decir que Dios los guardará del mal, y cuando viene la dificultad se alejan de Él. Porque no es el Dios del que les habían predicado. Todo por no leer Juan 16:33.
Estoy a unas semanas de casarme con mi mejor amigo. Y hablando sobre eso, mi amiga me pregunta con cierta preocupación, ¿estás segura de quererte casar? A lo que respondí inmediatamente sí. Justificando mi respuesta con la frase “porque lo conozco y lo sigo conociendo”. Todos los días conozco algo nuevo de él, o me convenzo de lo que ya conozco.
Así debe ser nuestra relación con Dios, cada día conocer algo nuevo de Él y afirmar lo que ya conocemos. La forma de hacerlo es por medio de su Palabra, hablando con Él, cada día ser más cercano a Dios. Conocer a alguien implica saber mucho acerca de él.
Tercero. Pablo dice “enraizados en él y que sea él quien les haga crecer”. Nunca he visto un árbol que haya crecido tan fuerte, capaz de resistir fuertes vientos, y que no tenga raíces.
Las raíces cumplen con una función poderosa, anclar. Además de ser el medio por el que un árbol o planta sustraen los nutrientes de la tierra, y es eso lo que les permite crecer.
Eso es lo que dice Pablo, que tenemos que estar enraizados a la Palabra de Dios, para que la constante exposición a ella, nos haga fuertes y podamos crecer.
Salmo 1:3 (NBV) - Son como árboles junto a las riberas de un río, que no dejan de dar delicioso fruto cada estación. Sus hojas nunca se marchitan y todo lo que hacen prospera.
Pero, ¿quiénes son como árboles? Lo dice el versículo 2 literalmente, los que se deleitan en la ley del Señor, los que la meditan día y noche. No los que leen el versículo diario (aunque es algo), los que se esfuerzan por conocer a Dios.
Recordemos que se trata de práctica, de hacer, de buscar, de accionar. No de esperar a que un día el conocimiento de Dios, venga sobre mí como una sutil brisa mientras miro una serie en Netflix.
1 Corintios 16:13 (NVI) - Manténganse alerta; permanezcan firmes en la fe; sean valientes y fuertes.
Pablo con esto nos dice que debemos estar atentos a la Palabra de Dios, permanecer firmes en Jesús y nuestra fe en Él. Ser valientes y fuertes, porque caminar con Jesús no tiene una garantía que todo será fácil y color rosa. Esa vida sin dolor, sin preocupaciones y sin dudas no existe.
Juan 16:33 (NBV) - Yo les he dicho estas cosas para que en mí encuentren paz. En este mundo van a sufrir, pero anímense, yo he vencido al mundo.
Caminar con Jesús me da la certeza de que, aunque venga la dificultad, no tengo que preocuparme, porque sé que Él está en control.
El Señor desea que seamos como árboles junto a las riberas de un río, que no dejan de dar delicioso fruto cada estación. Que nuestras hojas nunca se marchiten y todo lo que hagamos prospere. Porque hemos entendido que el agradecimiento es fundamental para conocer a Dios y permanecer arraigado en Él.