En primer término, una pasta que puede presentar distintas constituciones. Es decir, se puede elegir el tipo que se quiera emplear. Una de ellas es la de madera, que a su vez es llamada “mecánica”. Lo que se debe hacer es obtener un producto con impurezas, debido a que la celulosa tiene que ser mezclada con otros de los componentes de la madera misma. Esta clase de pasta es utilizada generalmente cuando se quieren elaborar delgadas hojas de calidad inferior a otras, ya que su consistencia es escasa y además se puede llegar a poner amarilla con el paso del tiempo. La pasta de tonalidad morena, por otra parte, es obtenida gracias al desfibrado de la madera, pero una vez que ésta pasó por el proceso de lavado que elimina las materias que se encuentran incrustadas, al tiempo que facilita el desfibrado. Lo que se logra es una pasta muy resistente cuyas fibras pueden llegar a ser bastante largas. A la misma se la emplea en la confección de cartones, sistemas de embalaje, entre otras cosas. En lo que respecta a la pasta química, ésta es utilizada cuando se quiere conseguir una muy buena calidad, y los pasos primigenios no varían demasiado de los de la pasta mecánica. Otras clases de pastas: de paja, de trapos y de recortes