Me aferraba a ti como un marinero a su barco,
sabiendo las posibilidades de morir,
tanto fuera como dentro de él.
Nunca había presenciado el mar de esta manera,
nunca me había interesado en él hasta que tú me llevaste.
Nunca me he sumergido en el océano,
tal vez por miedo y cobardia de perderte.
Puedo tener ciertas independencia en tu barco,
pero sé que allí abajo estaría más cómoda.
Siempre que estoy dispuesta a saltar,
vuelvo,
porque nunca sé cómo abandonar este barco,
ni cuando está en llamas y me quemo,
me hundo contigo,
termino destrozada con esa idea del amor que en realidad es un apego.
-Marinero.
















