Queridos padres:
ser hijo o hija tampoco es sencillo, no es sencillo cargar con la presión de sus sueños frustrados y rotos, nuestro deber no es ser un premio a su colección, nuestro deber es responsabilizarnos de nuestros actos, pero también recibir apoyo por parte de ustedes.
Mi deber es buscar lo que me gusta, lo que me haga sentir cómoda. No quiero llevar una carrera, sacar un título, recibir millones y tener la misma cara amarga que ustedes, quiero algo que me apasione, que no tenga que pensar qué día es y disfrutar el desarrollo de mis habilidades en el ámbito laboral.
Las notas no definen mi inteligencia, sino mi esfuerzo, pues tenemos diversas inteligencias que no se reflejan en papel necesariamente.
Estar en plena juventud es complicado, pasamos constantemente desvalorizados como adultos y aún así nos catalogan como niños, sin embargo la expectativa es que nos comportemos como ustedes, aunque eso implique dejar de ser quienes somos y no buscar nuestra verdadera identidad.
La vida no es una carrera, dejen de comparar nuestros esfuerzos con los suyos, dejen de minimizar nuestras emociones y sentimientos, dejen de comparar la felicidad con el ingreso y la sustentabilidad de recursos, no por tenerlo todo significa que seas más feliz, claramente la satisfacción de necesidades básicas es una prioridad pero no determina cómo me voy a sentir, existen factores externos que nos hacen acumular mucha ansiedad, estrés, tristeza, enojo y demás. No es fácil hablar de ello, pero es mejor expresarlo que guardárselo.
Menos órdenes, más escucha.















