¿Y luego? Mi experiencia con el chico sin color
"Los años de peregrinación del chico sin color" es una obra que fue publicada en 2013 por un autor que ha llamado últimamente la atención de los lectores jóvenes. Él es ganador de premios como el Franz Kafka, llegando incluso a sonar como candidato al premio Nobel de literatura y que adquirió fama en 1986 con su novela "Tokio blues". Si, habló de Haruki Murakami.
En este, que es su libro más reciente, nos presenta a un joven llamado Tsukuru Tazaki, quien desde joven ha tenido una simpatía particular por las estaciones de trenes y que a la edad de treinta y seis años consigue una vida tranquila en Tokio como ingeniero que diseña y construye estaciones de ferrocarril. ¿Tranquila? Bueno, no del todo, Tsukuru al parecer carga con alguna especie de trauma del pasado que hace que su presente sea algo solitario. ¿Qué tanto? Al punto de pensar en el suicidio.
Un día Tsukuru conoce a Sara Kimoto, una mujer dos años mayos que él por la que comienza a interesarse y con quien después de mucho tiempo logra sentirse cómodo (cosa que al parecer no había logrado con nadie en relaciones anteriores) pero con la que no puede estar totalmente tranquilo debido a que, como ella le señala, no ha resuelto ese problema que lleva arrastrando desde 16 años atrás.
Pero ¿Qué es lo que genera en Tsukuru tal sensación de desasosiego?
Es aquí cuando conocemos la historia de su pandilla de amigos de juventud. Shiro, Kuro, Aka y Ao (alías que adquieren por los ideogramas por los cuales se componen sus nombres y que vienen a ser blanco, negro, rojo y azul en japonés) son un grupo de chicos con capacidades por encima de la media, cada uno con una personalidad bien definida; mientras que Tsukuru (cuyo nombre está relacionado con el verbo "crear" en japonés) viene siendo el chico "normal" del grupo, sin nada notable. Todo transcurre sin problemas hasta que, tiempo después de ingresar a la universidad ellos deciden cortar comunicación de manera tajante y sin explicación alguna, dejando una herida profunda en nuestro protagonista.
Sin embargo, la presencia de Sara y este nuevo interés que despierta en Tsukuru, harán que se meta en una búsqueda por cerrar el círculo que le impide vivir tranquilo, llevándolo a todo un viaje que le ayudara a reencontrarse con su pasado y averiguar ciertas cosas que le ayudaran a entender su situación.
(En este punto debo aclarar que es la primera vez que leo a este autor así que las opiniones que voy a expresar a continuación son producto de la impresión que me ha dejado al terminar el libro.)
La acción de esta novela me pareció interesante, me agrada que la historia no sea contada linealmente, sino que recurre continuamente al uso de los saltos de tiempo y de la mezcla entre fantasías y sueños del personaje principal. Este recurso me pareció que te hace estar totalmente pendiente del qué, quién y cómo se dice lo que se dice para no perderte de algún detalle importante y no perder la orientación que lleva la historia; de cierto modo el autor nos mete a una narrativa donde no solo es lo que está pasando con el personaje lo que importa, sino también lo que hubo en su pasado y sus sueños. Nos da a entender que estos tres "mundos" (o realidades) existen al mismo tiempo.
Pese a que muchas veces el personaje principal tiende a contradecir cosas que hasta momentos antes aseguraría que son verdad, la coherencia de la historia no se ve en ningún momento afectada, al contrario creo que este tipo de contradicciones nos ayudan a darnos una idea de cómo se encuentra el perfil psicológico de nuestro protagonista.
Tsukuru es una persona que no logra encontrar su papel en la sociedad, cuya incertidumbre, fragilidad emocional y poca visión de su futuro (en ocasiones también de su presente) lo convierten en alguien “gris” o como él se describe “sin color.
Él, sin embargo, alberga una personalidad bastante compleja, en si es la que el autor desarrolla más dentro de la historia. Es claramente una persona depresiva, que no consigue encontrarse a sí misma.
Cortar sus relaciones con esos que consideraba muy buenos amigos, además de conocer más adelante a un chico llamado Fumiaki Haida que también terminara por abandonarlo sin explicación alguna, lo convierten en alguien con miedo al rechazo y cerrado a la hora de crear nuevas relaciones afectivas.
El avance del personaje dentro de la novela puede que no sea tan marcado, pero sin duda uno nota un ligero cambio conforme él va aclarando esas situaciones pendientes del pasado.
Me parece que el autor desperdicio de cierta forma la oportunidad de profundizar en las personalidades de algunos otros personajes que quizá hubieran ayudado a esclarecer más algunas dudas que pueden llegar a surgir en el lector (Me refiero a la situación con Shiro por ejemplo, que no profundizaré para evitar hacer spoiler) Esto, sin embargo, creo que no afecta demasiado al ritmo de la historia y bien puede invitar al autor a sentirse parte de la situación, es decir, sabiendo únicamente aquello que el personaje principal sabe.
Pero lo interesante de este libro, más que la personalidad inicial de Tsukuru, es el viaje que emprende y como va superando el miedo a no ser reconocido por las personas. Lo que Murakami trata de mostrarnos a través de esta obra es aquel vacío existencial que te deja creer que no tienes nada que aportar a la sociedad o que aquello que pareciera que puedes aportar no es lo suficientemente bueno. Mediante la superación personal de Tsukuru nos da a entender que existe una forma de enfrentar todos esos prejuicios que muchas veces no nos dejan seguir con nuestras vidas.
La descripción del ambiente, la forma en que describe cada detalle o sensación me parece maravillosa, desde una tasa de café caliente hasta el verde paisaje de Finlandia. Esto se debe a que narra de forma que pareciera que te encuentras en el momento o en el lugar de la historia.
Además los gustos musicales de Murakami se encuentran presentes en la historia, metiendo recomendaciones indirectas de forma que puedes ir siguiendo la trama con las diferentes melodías que se mencionan como la obra de Liszt “Le mal du pays”, lo cual convierte la descripción de sentimientos o de los lugares en una gran experiencia a la imaginación.
La forma en que este autor escribe me parece realmente sencilla, cualquiera que no tenga la costumbre de leer, pero que este acostumbrado a los flashbacks de las películas puede comenzar a leerlo y la historia le parecerá interesante.
El único problema que encuentro es que el final es abierto, lo que provocaría que el lector se vea decepcionado por no tener la certeza de cómo concluye aquello que se estuvo narrando durante todas esas hojas o con la sensación de haberse quedado a medias.
En mi opinión la idea general es buena, me agrada el personaje principal, me sentí identificada en muchas ocasiones y me dio mucho en que pensar. Me sumo a quienes no les agrade el hecho de que el final no deje nada en claro y puedo decir que creo que ciertas ideas como la historia de Haida o el que ocurrió con Shiro pudieron ser mejor desarrolladas.
En base a lo anterior, puedo decir que el libro va a gustarte si eres una persona que disfruta de una narración simple pero con una historia que da pauta a la especulación, eres capaz de entender la simbología que maneja el autor, consideras que tienes paciencia para esperar a que una sola idea se esclarezca dentro de la historia y además te gustan los finales abiertos.
Si por el contrario consideras que lo tuyo no es leer escenas eróticas cada dos por tres mezcladas con el desarrollo de la historia, no puedes con los continuos saltos de espacio-tiempo y necesitas una historia que te marque un principio y un fin claros, no recomendaría que lo adquirieras para tu biblioteca personal. Además si eres alguien como yo que quiere comenzar a leer a este autor, creo que es una buena opción dado que no es muy extenso y como menciona anteriormente el lenguaje usado es llevadero y te permitirá determinar si su estilo es compatible con tus gustos.