Gusto ko nanaman umiyak ng sobra at naddepressed nanaman utak ko. huhuhuhu. grabe 'yung TANONG at TRAUMA na binigay niyo. KUNG SINO MAN TALAGA

#dc comics#batman#dc#bruce wayne#tim drake#dick grayson#batfam#dc fanart#batfamily



seen from France
seen from United States
seen from Mexico
seen from United States
seen from United Kingdom
seen from China
seen from Canada
seen from Türkiye

seen from India

seen from United Kingdom
seen from China
seen from United States
seen from China

seen from United States
seen from Thailand

seen from United States
seen from South Korea
seen from China
seen from China
seen from Uzbekistan
Gusto ko nanaman umiyak ng sobra at naddepressed nanaman utak ko. huhuhuhu. grabe 'yung TANONG at TRAUMA na binigay niyo. KUNG SINO MAN TALAGA
Olvidemos que estamos vivos y empecemos a vivir...
El niño sacó sus juguetes...
En teoría no sabía qué hacer con ellos, pero tenía claro que no los quería consigo más. Pues había cumplido once años y ya no se consideraba un niño, ¡Anhelaba crecer! Y al fin lo estaba haciendo; primero los ocho, ya se sentía todo un adulto, después llegaron los diez y estaba demasiado orgulloso de que su edad ya estuviese compuesta por dos números, y entonces tenía ya dos números iguales... Sentirse mayor, para él era lo máximo. Ya no necesitaría aquel automóvil de juguete, tendría uno real ¡Uno mucho mejor!
Sus juguetes no crecían como él, solo se empolvaban y esperaban ser usados. El niño sacó sus juguetes, una simple caja vio la llegada de ellos, después el jardín presenció las cenizas, el olor a plástico quemado y el interior de aquel oso de felpa ondeaban por el aire. Ya era mayor, al fin.
Hoy los hijos de aquel niño presenciaron cómo su padre era recibido por una caja enorme después de haber dejado su pestañeo en el volante de un lujoso automóvil , llena de acabados y adornos... adornos que en definitiva no eran necesarios para el momento. Hoy los hijos de aquel niño presencian a regañadientes, detrás de una puerta, saben que del otro lado el cuerpo de su padre está ahí. Las cenizas ondean por el valle, y aquel niño desde el otro lado desea jamás haber crecido... Le preguntaba al gran hombre “¿Para qué crecí? ¿Para sufrir y ver a los míos sufrir? Es injusto de tu parte”
3:07 am.
Solíamos hacer muchas cosas, entre ellas ir por los bordes de las aceras probando quién de los dos tenía mas equilibrio. Al final ninguno ganaba, pues ambos éramos igual de torpes, esa torpeza que nos unía y nos hacía regresar al otro siempre. Sin excepciones.
Teníamos esa manía de ser necios, no podíamos tener una conversación sin que alguno de los dos se exasperara lo suficiente hasta el punto de subir la voz y gritar como locos en esa habitación. De alguna manera terminábamos por darnos la razón mutuamente, así que un acuerdo siempre estaba sostenido… Lográbamos entendernos al final, aunque a tropezones, pero lo hacíamos.
Solíamos caminar mucho, demasiado diría yo. Tomados de la mano, su piel extremadamente blanca que hacía contraste con la mía. Hablábamos de las personas que veíamos pasar, a las parejas de ancianos que añorábamos fuesen un reflejo futuro de nosotros, hablábamos sobre los cachorros en la calle y del porqué sus dueños los dejaron abandonados, también hablábamos de los tipos de árredonda.ue veíamos en el camino, aunque ninguno de los dos tuviese ninguna idea de los tipos de árboles o sus nombres científicos, aunque ella supiera más de ciencia que yo. Pero así mismo también habían ocasiones en las que caminábamos en silencio, por la razón que fuese, generalmente por una previa discusión, o uno de los tantos irreverentes comentarios que salían de mi boca… Caminatas en silencio en las que solo pensaba en que era lo mejor que me estaba pasando, silencio que se interrumpía tarde o temprano por una pregunta por parte de alguno de los dos; “- ¿Qué piensas?”. Generalmente era ella quién solía poner la pregunta sobre la mesa, y yo en ocasiones no sabía que responder a esa pregunta, si bien quería saber qué pensaba ella siempre, qué pasaba por su cabeza, cuándo me hacía esa pregunta la mayoría de veces opté por una respuesta improvisada… Si le decía todo lo que pensaba en cada momento, sería repetirle de nuevo que era en ese momento lo más cercano a lo real que me había sucedido… Le habría dicho mucho más de lo que le dije, me habría quedado sin palabras, todas se las habría entregado a ella.
En ocasiones éramos como niños caprichosos; yo mendigaba por sus besos y hacía cualquier pataleta para conseguirlos, ella hacía lo mismo, aunque no tenía necesidad de hacerlo, sin embargo me gustaba que lo hiciera, me hacía sentir parte de ella, que en realidad me necesitaba y me amaba, porque, bueno… Yo en realidad la amaba. Me cuestiono si consigo hacerlo aún, de alguna manera.
Estábamos tan obsesionados por el otro, ¡siempre teníamos que vernos! Y conseguíamos de cualquier manera, no había una razón por la cuál debíamos vernos, era solo eso… ¡Debíamos vernos! Lo conseguíamos a cualquier costa, aunque al final del día al llegar a casa me contara que tuvo problemas al llegar, o que en su hogar todo era ruido insoportable, y a pesar de todos los riesgos que corría por querer estar conmigo, por verme cinco minutos, por arrojarme un beso de lejos, ella siempre reiteraba que lo seguiría haciendo, sin importar qué. Eso me motivaba a mucho; a ser mejor para ella, a apoyarla en absolutamente todo, a ser su confidente y juez corrupto de sus locuras recurrentes, aunque de los dos nunca se iba a saber cuál estaba más loco. Solo la observaba… Siempre, y pensaba, pensaba siempre, aunque le dijera que no solía pensar mucho, que solo hacía las cosas sin pensar, imposible a toda costa… Siempre pensé, siempre imaginé, también tuve un infierno en la cabeza al final de cada día en que pensaba que un día abriría mis ojos y ella ya no estaría en mi vida. Como sea, era un suplicio pensar eso.
Cuándo yo decía rojo ella decía azul, aunque finalmente yo terminara diciendo azul y ella rojo. Teníamos esa placentera obsesión con el cuerpo del otro, y en cualquier ocasión no dudábamos en palpar lo maravilloso de estar juntos, yo siendo un absurdo romántico pervertido y ella el pecado que en cada momento yo quería cometer, y lo sabía. Ni la más elaborada de las drogas podía con la dependencia de besarnos, y no había ocasión que faltara hacerlo. Desperté en ella esa pasión y fervor que hasta ese momento nadie había logrado hacer, aún me pregunto cómo después de tanto tiempo, después de tanto vivir, en ese momento nos pertenecíamos completamente.
Nos pertenecíamos completamente; hablábamos de pasado y de futuro, de esperanzas y deseos, de cómo queríamos estár en la vida del otro sin importar qué. Hablábamos de algún día despertar juntos, y que nuestras mascotas tendrían nombres poco trillados y bastante originales aunque parecieran un poco extraños, ambos sabríamos qué significaría, solo nosotros sabíamos lo locos que estábamos por vivir y lo expresábamos siempre. Compartíamos nuestras canciones más significativas siempre, si el día tenía 24 horas, eran 27 de las que nos apoderábamos. A veces me cuestiono si en realidad era amor… O efusividad del momento. Yo aseguré siempre lo primero aunque no descartara demasiado lo segundo. Empedernido arriesgado. ¿Valió la pena?
Éramos inseparables constantemente siendo separados, de cualquier forma volvíamos al otro, y era raro, no parecíamos ser compatibles; Yo dueño de mi mismo, me apoderaba de cada decisión que tomaba y tenía viento en popa respecto a lo que quería hacer con mi vida, estaba seguro de todo lo que pasaba por mi insana cabeza. Ella era un torbellino de dudas, no sabía si azul o rojo, si izquierda o derecha, sus seguridades variaban, al menos estaba segura de estar viva, aún me pregunto si se sentía como tal… Lo noté, lo noté muchas veces, su cabeza era una tormenta, y las voces que siempre le dijeron que hacer eran un catalizador más para sus dudas y martirios constantemente recurrentes. Aún yo sabiendo que todo esto iba alejarla de mí, aún así la amé, y de ninguna manera aunque quisiera hubiese podido evitarlo. Ella era simplemente perfecta para mí, y quizá ese fue mi pecado, pensar que era perfecta, olvidé que también era alguien con desconciertos. Que va, siempre he sido un arriesgado a la muerte, y tener su amor y su calor a mi diestra no sería la excepción, no sería la ocasión en que diría no a lo que sí quería que prevaleciera en mi vida. Un día estábamos juntos, al siguiente separados… Lográbamos volver al otro de alguna divagada manera.
Un número que ya dejé de contar, una canción que no me he permitido volver a escuchar. No sé de qué manera exacta llega el amor, pero sé cómo se sufre cuándo éste se va… O cuándo te deja ir.
No consigo armar un rompecabezas que me haga aclarar la mente, y me muestra la razón por la que te fuiste, y sé que podrían ser tantas cómo podría ser ninguna. Dijiste que las cosas cambian, quiero creer que es tan relativo como lo que conocemos. Dijiste que algo había cambiado en ti, me cuestiono si es que cambiar de aires te hizo cambiar de personalidad o te rendiste y entregaste lo que en realidad eras, lo que solo yo descubrí que eras, porque solo conseguías ser tú misma conmigo, porque aunque hubiesen razones de sobras para que diera la vuelta, me quedé. La inseguridad me carcomía, pero estaba seguro de lo que yo sentía y eso fue lo que me hizo quedarme. Di algo que no sepa ya éste cuerpo un poco roto, un poco esperanzado y absorto de cualquier nueva palabra sobre lo que es el amor.
Ésta es la manera en la que todo se va en el viento; palabras. Aún no sé como conseguir dejarte ir, no sé si ya lo hice, o si simplemente me obligo a acostumbrarme a la idea de que no podría verte más, aunque la última vez que te ví dijiste que todo iba a estar bien, y que volveríamos a vernos y serían unos perfectos 365 días para ambos. Supongo que las personas dicen muchas cosas, en especial cuándo ni siquiera alcanzan a estar seguras de ellas. Es mi diferencia respecto a medio mundo.
Entiendo muchísimas cosas, y podría exonerarte de todo el daño que me has hecho desde que conozco tu nombre y comunes apellidos, pero la ciencia no va a resolver que solo lo hicieras de la manera en que lo hiciste, no dijiste más de lo que en realidad esperabas decir o querías que escuchara. Odiaste siempre las largas despedidas, supongo que era razón suficiente como para ejecutar cada palabra mal dicha que dijiste. Hay cuestiones en la vida que no podemos resolver solo huyendo, pero ¿que hacemos? Si hay personas como tú, que son cobardes y prefieren que otros vivan sus vidas, sin importar lo valioso de las vivencias.
Estoy en este proceso de dejarte ir, juro que lo intento, y la ambivalencia cada vez es más grande, me gana, me puede. Y he escrito todo lo que éramos, ese pasado no tan lejano, que me duele a mí, y sé que a ti también. A pesar de que uno conozca al otro también es gracioso que ahora actuemos como un par de desconocidos, ¿con qué ojos te miras después de tanto? Espero que sepas que los recuerdos no son de papel, no son palpables, pero cómo duelen que existan; ese primer beso robado, esas canciones al pie de la luna, esa primera caída. Correr detrás de momentos que quisieras que no existieran es lo mismo equivalente a querer estár paralítico. Para muchos todo esto no fue más que un momento, un capricho… Solo somos nosotros quienes deciden qué fue esto en realidad.
Lamento por mí el dedicarte tantas letras, tendría algo mejor que hacer ahora, pero no me arrepiento, no me arrepiento de nada de lo que vivimos, no me arrepiento de ti. Fuiste ese momento de mi vida que recordaré con sonrisas y lágrimas, con el corazón un poco roto y la mente decidida a no volver a ti. Ambos somos protagonistas de éste epílogo, tú diste el paso, yo retrocedí. No te miento; quisiera verte de nuevo solo para buscar en un diccionario cada palabra que salió de ti. Sabes que es bastante típico de mí decir lo que siento y pienso. Quizá sea momento de empezar a hablarte de usted.
Aún le pienso, cada día… Sin embargo, el tiempo no deja de avanzar. Así cómo hubo un ayer, habrá un mañana. Olvidemos que la tierra es redonda.
Se pierde la ilusión, se pierde la esperanza, las cosas cambian y seguimos con los mismos ojos. Se pierde la fe, se acaban los sueños, se va lo que amamos...Se va la felicidad, se va el dolor. -UT.
Prometer es de alguna manera mentir de manera anticipada a los hechos... Una artimaña impulsiva, desgraciada e involuntaria que todos poseemos, pues no podemos ver el futuro y nos emocionamos con un buen momento.
Cuatro letras.
La mayor parte de nuestras vidas se resume en una sola palabra: Amor. Ésta puede ser definida de muchas maneras y ninguna se acerca a lo certero. Quizá haya certeza de que son cuatro letras demasiado fuertes, y que, desde que nacemos está infundada en nuestro ser, viene por defecto en nosotros... No tenemos que aprender qué es, nuestra cabeza no tiene que definir qué es, esto ya viene en nosotros, y no hay necesidad de que sea definido. Sin embargo, los seres humanos tenemos la necesidad o la ambición de darle palabra y fundamento a todo, tenemos la inconcurrente necesidad y a veces obsesión de definir lo indefinible, lo que no tiene razón de ser, lo que es por qué es y ya... Lo inefable.
Como ya he dicho, no tenemos que aprender qué es amor, pues es el único «Valor»...—Y digo valor en comillas porque no está definido, es solo una palabra que utilizo para ubicarlos a ustedes, lectores. Aún no hemos definido qué significan éstas cuatro letras— que ya viene de manera predeterminada en cada uno de nosotros...¿Quién no sintió que nuestro pequeño mundo se venía abajo cuándo despertábamos una mañana y no veíamos a Mamá o a Papá?... Y esa efusividad que recorría nuestro pequeño cuerpo al verlos entrar por la puerta de nuevo, solo queríamos estár con ellos; abrazarlos, besarlos, jugar con ellos, hacerles millones de preguntas aunque al final olvidáramos la respuesta y en realidad solo lo hacíamos por escuchar sus voces... ¿Quién no se acurrucó con Mamá una noche, y no quería que amaneciera jamás? ¿Quién no salió a dar un paseo con Papá y no deseaba que el camino jamás acabara? Éstas y más cosas, nos indican claramente que desde infantes ya conocíamos el amor. Y entre suspiros me pregunto ¿Porqué ahora le buscamos una definición o una explicación a este sentimiento? De niños no necesitábamos que nos explicaran qué es, o que nos lo definieran entre palabras complicadas o aventuras inhibidas, maldición; solo lo sentíamos, sin "conocerlo", y eso bastaba todo.
Es cierto, imagino que hasta el momento pensarán que las pequeñas situaciones puestas como ejemplo en el párrafo anterior se refieren a un tipo de amor... Pues bien, no los juzgo, es fácil pensar que amar a tu familia no es lo mismo que amar a tu amante. Y entonces planteo ¿Por qué dividir así un sentimiento en común? No me mal interpreten, pero a mi criterio los "tipos" de amor no existen. No tendríamos por qué tergiversar un sentimiento, si al final las ganas de que alguien que amamos no se vaya de nuestras vidas son las mismas. Pero bien, hasta aquí no hemos llegado a ninguna conclusión, solo he planteado palabras entre signos de interrogación, y eso no concluye nada.
Antes de continuar, quisiera que se pusieran a pensar en quiénes son ustedes, lectores... ¿Han amado?— Esto es obvio— ¿Tienen su propia conclusión sobre éstas cuatro letras? ¿Saben hasta donde pueden llegar? ¿Son susceptibles a las confusiones? Bien, aunque por lógica deben haber notado que hasta ahora solo he planteado cosas subjetivas, todo esto es subjetivo, han de tener la inteligencia necesaria para continuar leyendo y no tener que rascarse la cabeza confundidos, no hay confusión cuándo sabes quién eres... Pero he de decirles, de igual manera, que todo lo planteado aquí es producto de lo que pienso que es y debería ser. ¿Seguiste leyendo sin cuidado? Bien, me agradas.
¿Cuándo sabemos que amamos? Es una pregunta que siempre me planteo a mi mism@, y quisiera ciegamente algún día saber esto a ciencia cierta... Pues más allá de las dudas solo queda la ingenuidad. Nunca sabemos que amamos hasta que ya no lo hacemos ¿Confuso y sin sentido, verdad? Me recuerda a la famosa cita "no sabes lo que tienes hasta que ya no lo tienes" pues bien, algo así. Sin embargo, con dejar de amar no perdemos nada, aunque apela a esto ¿Dejamos de amar?... Admito que también pensé que sí, que es lógico dejar de hacer algo, ya sea por voluntad propia o producto de lo natural, pero luego pensé ¿Dejamos de amarnos a nosotros mismos?
Sigue sin haber una conclusión, solo un relleno de preguntas aquí.
Me estoy contradiciendo al comenzar este texto criticando a quienes buscan definir el amor, pues es lo que podría decir que estoy haciendo ¿no? Sacar sus propias conclusiones. Solo quiero decirte, si te atreves a amar, te atreves a todo. Entonces ¿por qué ponernos límites? No es malo que existan límites, lo malo es limitarnos. Somos capaces de todo, sencillamente por una base.
Iré más a fondo tratando de conjugar todo lo que escrito hasta ahora. Tú y yo amamos a alguien en este momento, pero, ¿cómo lo sabemos? ¿cómo damos cuenta de ello? A esto quiero llegar... No es necesario anteponer un cómo, un porqué, un cuándo, un inicio, un final... No existe tal cosa como saber amar, no existe el tiempo para amar, el amor no se mide en fechas o en métodos. Pero vamos a detenernos un momento ¿Quién no ha querido reprimir el hecho de decir "Te amo"? ¿Quién no ha pensado, respecto a su pareja "Hasta no llevar * meses no le diré te amo? Vaya...los seres humanos si que somos complicados. ¿Por qué lo hacemos? Cuándo tapamos el sol con un dedo, en realidad no estamos tapando el sol, solo ponemos nuestro dedo cerca a nuestro ojo para cubrir la luz. Un error famoso en nosotros es no dejar fluir, y así mismo querer forzar.
Éstas cuatro letras existen, son reales, y ameritan ser valoradas con la misma realidad. No estamos lejos de hacerlo, porque siempre están entre nosotros. Bien sea en nuestra familia, en nuestros amantes, en nosotros mismos... Somos muy hipócritas al no querer demostrarlo y a solas exhalar a siete vientos lo que sentimos. No puedes exigir no sentir dolor si te niegas estúpidamente a sentir amor, porque a veces duele, pero si lo has dado todo no hay de qué lamentarse... Seguimos enfrascados en buscar respuestas cuándo sabemos que no las hallaremos, aunque parezca que ya hallamos lo que buscábamos, a veces esto no es más que hallarnos a nosotros mismos, y a partir de ahí lo tenemos todo para amar y ser amados de manera correspondida...No lo busques, solo surge. No hay nada como esto. Si ya amas, o al menos eres amado, no lo aproveches, aprovechar es apresurar el paso, y las mejores cosas de la vida se hacen con calma, estando seguros y dando lo mejor a todo momento... mejor aprecialo, porque no es una fantasía, ni una fórmula química que debas aprender de memoria, solo existe y ya. Ama sin recelo y sin miedo, aunque este último sea el impedimento más grande, no solo en este sino en todos los aspectos de la vida. Aprecia y valora a quién te ama, pues no sabes si sea la última (o incluso la única) persona que lo haga, y si no sientes corresponder, hazlo saber, sin forzar nada. De recuerdos se basa la vida cada vez que damos un paso hacía adelante, cada inevitable paso hacía adelante. Cuándo estés roto y desesperanzado, son estas cuatro letras las que guardan esperanza y nobleza en su más pura manifestación... No ignores tu alrededor, a veces lo que quieres está frente a ti y no te has dado cuenta, abre los ojos. Olvidate del miedo, deshazte de lo que no te hace bien, piensa con la cabeza y decide con el corazón, haz lo que te haga feliz y saludable, si eres rebelde y lees todo esto como si fuese una orden, disculpa, mi error... Sobre todo esto, y sobre todas las cosas de la vida está el amor, sin estas cuatro letras no hay valor, no hay sueños, no hay esperanza, no hay vida, no hay nada. Ésto siempre ha estado y estará en nosotros, en cada cosa que hacemos a diario, en cada suspiro de media noche, en cada café a medio acabar, en una armonía de letras que al final nunca se pusieron de acuerdo... No hay coordinación, no hay metódo, no hay tiempo, no hay fecha. Es empezar desde nosotros, y darlo todo a partir de ahí. Ámate, y luego ama.
—UnknownThought.
Refugiado en letras y acordes, dejándose llevar por las 24 horas diarias que ofrece la vida, algunas horas desperdiciadas, otras ahogadas en impertinencias de sus augurios... Insensato de su alrededor, constantemente pérdido, jamás buscado.
Esperanzado en acordes y letras, daba todo de sí cada momento del día, dedicado a no detenerse, dedicado a amar, amarrado a sus sueños que ameritan ser reales, que algunos ya lo son, que vive en su anhelada realidad, que no quiere volver a perder, no quiere volver a lastimar... Pérdido en el optimismo, constantemente hallado por el amor y la esperanza, ambivalente ebrio de su vida.