Escapada Express. 1 día en Pisa
Municipio de la Toscana, y mundialmente conocida por su Torre Inclinada. Pisa es una ciudad pequeña, muy pequeña. La zona con más interés turístico se puede recorrer perfectamente a pie en un día, sin cansarte demasiado, ni tener que correr de un sitio a otro. Por tanto, es una ciudad perfecta para hacer una escapadita, ya sea desde otra ciudad italiana cercana en la que estés o desde España (o cualquier otro país de Europa) para pasar un fin de semana.
Nosotros terminamos nuestras vacaciones en Pisa, ya que los vuelos a Madrid son relativamente baratos con Ryanair. Salimos desde Florencia, nuestra anterior parada, por la mañana después de desayunar. Vamos directos a la estación de tren a comprar nuestros billetes, usamos las máquinas automáticas de trenitalia que hay en las estaciones. El siguiente tren sale en 15 minutos, a las 10:28h, así que aceleramos para llegar al andén a tiempo. Y el viaje a Pisa dura exactamente 1 hora.
Y ya sentados en el tren, con las mochilas en el altillo, y más relajados, nos damos cuenta de que no hemos validado el billete. Osea, que después de pagar los 8,40€ que cuesta cada billete, si pasa el revisor nos multará por no haberlo validado... la hora más larga de mi vida, os lo aseguro. Viajeros y viajeras, no os olvidéis de validar vuestros billetes antes de subir al tren (a no ser que os coléis queriendo y sabiendo las consecuencias).
Tenemos suerte, y en esta hora de trayecto el revisor no llega a nuestro vagón. Cogemos nuestras mochilas y bajamos del tren.
Lo primero que hacemos en la estación es ir a buscar el depósito de equipaje, y por 5€ cada mochila nos guardan el equipaje todo el día, y de paso, nos dan un mapa de la ciudad.
La estación de tren se encuentra aproximadamente a unos 25 minutos andando de la Torre Inclinada. Llegar es muy fácil, ya que es un camino prácticamente recto desde la puerta de la estación, cruzando el Río Arno, momento perfecto para parar a sacar alguna foto.
La ciudad es muy bonita, o al menos el tramo por el que andamos. Con casas antiguas de colores ocres, soportales con flores en los balcones y bares con terracitas. Merece la pena recorrer esta media hora de paseo por la ciudad, aunque también se puede llegar en bus a la Torre de Pisa.
Al llegar a la Piazza dei Miracoli, se puede comprobar a simple vista la inclinación de la torre, concebida originalmente para ser el campanario de la catedral.
Su inclinación se debe al tipo de suelo sobre el que se sustenta, que es arcilloso. Esto hizo que tuviera que ser cerrada al público entre 1990 y 2001, para comenzar los trabajos de restauración que consiguieron darle la estabilidad necesaria para asegurar la seguridad de los visitantes. Además se tomaron medidas organizativas, solo pueden entrar 30 personas cada media hora, sin mochilas ni bolsos grandes.
Las entradas se para subir sus 294 se pueden adquirir online, opción recomendada en los momentos con más afluencia de turistas (por ejemplo verano), o también se pueden comprar directamente en las taquillas, que se encuentran a la derecha de la foto superior. Detrás de la columna de Rómulo y Remo.
La exclusividad de subir a esta Torre se paga, y se paga bien. La entrada que permite subir arriba cuesta 18€. Sí, 18 eurazos, cuesta más que entrar a la Alhambra, o ver el David de Miguel Ángel. A nosotros nos parece un robo, y nos negamos en rotundo a pagar ese dineral.
El resto de lugares se puede visitar pagando entre 5 euros y 8 euros, dependiendo de si quieres visitar más o menos lugares. Y el acceso a la catedral es gratuito.
El Duomo de Pisa, o catedral, está dedicado a la Asunción de la Virgen, su construcción comenzó en 1064. La catedral no se escapa de los efectos del suelo arcillosos, y también está ligeramente inclinada, aunque obviamente no se percibe tanto como la torre, que al ser mucho más estrecha y alta se inclina más.
El otro edificio significativo de la Piazza dei Miracoli es el Baptisterio, dedicado a San Juan Bautista, y construido a mediados del s XII. Es el más grande de Italia, con una circunferencia de 107m, y aunque no lo parezca, es unos centímetros más alto que la torre.
Una vez se ha visitado la Torre Inclinada, y el resto de monumentos, o simplemente se ha paseado por la zona, queda sacarse la típica foto sosteniendo la Torre. Hace años era mucho más fácil, pues no estaba prohibido pisar el césped. Ahora la tarea se complica, y mucha gente se amontona en las vallas e incluso se suben a ellas, arriesgando su integridad física, y dejando una curiosa imagen de decenas de personas alineadas con la postura típica de “sujetar la torre”.
Nosotros optamos por una alternativa diferente y sin tener que hacer el mono por el vallado.
De vuelta a la estación nos comemos una hamburguesas y yo me compro un bikini bien mono rebajado.
Nuestro vuelo sale a las 17:50h, del aeropuerto Galileo Galilei y nos salió por 70€ cada uno. Para llegar de la estación de tren al aeropuerto hay un bus directo exclusivo por 2,60€, y que tarda aproximadamente unos 15 minutos en llegar. El ticket del autobús se compra en la estación de tren, en un kioskillo, y la parada está como en la parte de atrás de la estación, hay que ir a los andenes, buscar el último, y seguir las indicaciones.
Como veis, Pisa es una ciudad perfecta para una escapada de fin de semana, justo para coger el avión el viernes después de trabajar y volver el domingo. Y además no es un viaje caro. Aquellos que estéis buscando ideas para un viaje bueno, bonito y a un precio aceptable, no lo dudéis y escaparos a Pisa.












