Seguido pienso en ti. En volverte a ver. En decirte: te recojo en el aeropuerto. Ir por ti. Llevarte por una cerveza bien fría porque tras un largo viaje una chela sabe a nuevos comienzos, a aroma de sueño, a una alegría extraviada. Andar por el parque y caminar por todas las librerías y escuchar algún concierto en la calle. Después decirte que tengo planeado llevarte a conocer los pueblos alrededor el fin de semana. Y hacerte el amor en cada uno de ellos. Comprar artesanías, crepas, tostitoss y helados. Caminar por la plaza hablando de historia y de todos esos datos innecesarios. Besarte en la banca del parque por de una manera sorpresiva tierna y un poco desesperada para que la violencia de nuestro beso te haga dudar en irte.
Otras maneras de viajar, Quetzal Noah













