Esta tierra que piso.
Esta tierra que piso es la sábana amante de mis muertos.
Aquí, aquí vivieron y como yo decían:
Mi corazón no es mi corazón, es la casa del fuego.
Y lanzaban su sangre como un animal vehemente a que mordiera el viento y alrededor de un árbol, danzaban y bebían canciones como un brebaje poderoso y eterno.
Ahora yo estoy aquí, que nadie me salude como un recién llegado, si camino así torpe, es porque voy palpando y voy reconociendo.
No llevo entre las manos más que una breve brasa y un día para arder.
¡Alegría! ¡Bailemos!
Quiero jurarlo aquí amigos;
otra vez como la primavera volveremos.
Texto: Poema de Rosario Castellanos Figueroa.














