Abraza a tu papá
Abrazar a mi papá no era tan fácil, cuando se me ocurría casi siempre había una pequeña y a veces grande barrera -dependiendo de qué tan bien estuviéramos- que hacía que abrazarlo no fuera tan sencillo. Orgullo, desacuerdos, discusiones...
Hasta que llegó la temporada en que fue imposible abrazarlo por más de 40 días, y no porque se fuera de viaje, si no porque estaba echado en una cama de hospital y no podía verlo ni abrazarlo ni hablar con él porque tuvo un accidente y porque además hay una pandemia en proceso, que no me permitía acercarme y luego tampoco verlo.
Pocos días antes a la prueba más difícil que me ha tocado vivir hasta ahora -y a mi familia-en mi interior había una voz..."abraza a tu papá" me decía. Una vez le hice caso, pero la segunda fue difícil. Por alguna razón que ahora me parece tonta, lo dejé para horas después, sin saber que en el transcurso de esas horas mi papá se pondría mal. El hombre fuerte que siempre hizo todo por sí mismo, que podía cargar cosas muy pesadas 4 pisos, que se hacía cargo de muchas cosas él solo, que cocinaba, bailaba y jugaba fútbol, en cuestión de minutos cayó lentamente al piso mientras que nosotras desesperadas intentabamos buscar ayuda y sostenerlo para que no se golpeara.
Más de dos meses después de ese día de pesadilla real, las barreras que en ese entonces existían, ya no existen. Estuve cerca de no poder abrazar nunca más a ese hombre que hoy, gracias a Dios, volvió a casa y poco a poco se recupera. En medio de todo, me di cuenta del error que cometí y las murallas que dejé crecer y que ahora ya no importan, ya no existen porque solo existe el saber que la vida es frágil y que un día puedes ya no estar en esta tierra, ni quienes amas. Por eso, abraza a tu papá, a tu mamá, a tu familia y a quienes amas. Destruye las barreras porque cuando esas personas ya no estén, las murallas jamás habrán servido para algo bueno, sino solo de recordatorios de los errores y orgullos que pusimos primero en vez del amor.














