▲ Stefan Theodore Boswell, tiene 39 años es profesor en la Wilson Academy and School of Arts y actualmente está enseñando matemáticas en la ciudad de Nueva York. Viene de Belfast, Irlanda del Norte. Tiene cierto parecido con Christian Bale.
Actualmente se encuentra OCUPADO
Nació hace treinta y nueve años en Belfast, capital de Irlanda del Norte, hijo de Matthew y Donia Boswell. La pareja Boswell era un matrimonio de origen irlandés, que después de pasar por una vida feliz de casados decidieron tener a su primer hijo. Pero, su nacimiento les cambió por completo la vida. Primero, cuando Matthew conducía hacia el hospital escuchando los gritos de dolor de su mujer, ambos sufrieron un accidente de coche saliéndose de la carretera. Matthew murió en el acto, pero Donia sobrevivió lo suficiente como para dar a luz a Stefan y fallecer a las pocas semanas de una hemorragia cerebral producida por el accidente.
Así, Stefan, antes de tener conciencia de sí mismo se quedó huérfano de sus dos padres. Al no tener familiar alguno con el que quedarse, fue dado en adopción a un joven matrimonio con problemas de convivencia -los asistentes desconocían por completo esos problemas-. Poco recuerda él de sus primeros años de vida, pero lo que sí recuerda claramente eran los gritos de su primera madre y los golpes que él recibía de su marido. Al parecer, el hombre era un alcohólico que había perdido su trabajo por culpa de su comportamiento infantil y lo pagaba con su mujer. Stefan tenía seis años cuando este hombre le rompió el brazo, sus asistente se enteró y decidió cambiarle de hogar. Aquella primera familia había dejado una oscura huella en él, haciendo que de él un niño callado y misterioso. Hacía cosas extrañas, tenía pesadillas todas las noches y su segunda familia -una pareja con tres hijos- le tenía miedo. Poco duró en ese nuevo hogar, puesto que dos años después, viendo que su actitud no cambiaba, la familia le pidió a la asistente que se lo llevara. Viendo que era un caso perdido, el joven Stefan de ocho años fue llevado a la pareja de ancianos Donovan, quienes después de treinta años de matrimonio, habían decidido tener un hijo pero por cuestiones de biología ya no se podía concebir. El niño se comportaba igual que en la anterior familia, lo que provocaba el enfado del Sr. Donovan, un hombre severo amante del arte. Mientras por otro lado, la Sra. Donovan feliz por aquella oportunidad, le profesaba todo el amor y cariño que podía. Poco a poco, viendo que la pareja no se rendía, el joven comenzó a abrirse a ellos. Sin embargo, como es normal en la vida de Stefan, aquella “felicidad” poco duraría. Richard Donovan fue asesinado durante un tiroteo policial, donde fue confundido por uno de los ladrones. La Sra. Donovan se desplomó por completo, no tenía ni siquiera fuerzas como para denunciar a la policía por aquel gran error. Aquéllo también dejó mella en Stefan, puesto que dejó de creer en la ley y en su próspera adolescencia comenzó a juntarse con grupos terroristas -sobre todo los relacionados con la independencia de Irlanda del Norte-. La pequeña familia pasó por momentos duros, noches en el calabozo, expulsiones del instituto y muchas peleas. Al final, cuando Stefan contaba ya con diecisiete años, harto de la pasividad de Valentine Donovan, tuvo su primera y única discusión con ella. Él quería que dejara atrás aquella tristeza en la que se había visto sumida, quería que reaccionara de una maldita vez y que llamara a la asistente social para que se lo llevaran de allí. La Sra. Donovan no se rindió con él y tras muchos gritos, Stefan comprendió que ella en realidad lo quería como a un hijo y que en verdad sufría por su comportamiento.
Habiendo abierto ya los ojos, su percepción cambió por completo, madurando de golpe y convirtiéndose en el hombre simpático que es ahora. Stefan y la Sra. Donovan se cambiaron de casa para así comenzar una nueva vida. El joven se graduó del instituto y al fin, ambos decidieron denunciar a la policía por lo sucedido con Richard. Con la indemnización recibida, pudieron pagar la carrera universitaria que quería estudiar Stefan -ciencias exactas-, y vivir una mejor vida. Aquella fue la segunda etapa más feliz del joven, donde conoció a la que sería su primer y único amor: Michelle O'Donnell, estudiante de Biología de la misma universidad de Stefan. Pasaron por cinco años de noviazgo que acabaron en una feliz boda -Stefan tenía veinticinco años-. Con su vida ya casi resuelta ya que había conseguido una plaza en la universidad como investigador, le sobrevino otro golpe más a su vida. Tras un aborto natural de Michelle, le descubrieron a ella un tumor en la espina dorsal que la dejó en silla de ruedas. Con el apoyo de su madre adoptiva y de la familia de Michelle, Stefan le dio todos los cuidados posibles para obtener una esperanzadora cura. Sin embargo, nunca llegó, y tras siete años de matrimonio, Michelle O'Donnell murió puesto que su cáncer llegó a la fase de metástasis. Su muerte le sumió en una grave depresión, de la cual salió solamente gracias a la ayuda -nuevamente- de Valentine Donovan. Ella se las ingenió para buscarle trabajo como profesor de Matemáticas y así fue cómo encontró una vacante libre en la nueva universidad Wilson abierta en Nueva York.
Allí se reencontraría con su amiga de la adolescencia: Dana Turner, con quien iniciaría una relación amorosa con sus altibajos debido al permanente recuerdo que tenía el hombre de su fallecida esposa. Gracias al apoyo de su nueva amiga Sloane Bognár, consiguió superarlo y se marchó junto a Dana de Nueva York, para empezar una nueva vida en Irlanda, junto a sus respectivos padres. Poco después, Teo se vería obligado a regresar a Nueva York por unas cuestiones de contrato en la universidad (quedando separado de Dana).
Como todo adulto, Stefan ha pasado por una serie de etapas que le han convertido en el hombre que es ahora. Desde su fase de soledad, pasando por la etapa de rebeldía hasta lo que es hoy en día.
Extrovertido y malhablado. Stefan ha aprendido con el paso de los años a que las relaciones sociales son muy importantes -aparte de gratificantes-, por esa misma razón lo verás con una sonrisa en la cara, siempre dispuesto a ayudar a algún alumno perdido o a cualquier otra persona desconocida para él. Ahora es una persona un tanto difícil de tratar (pero no imposible), pasados unos primeros minutos de conversación con él, te das cuenta de que es una persona divertida y curiosa. Quizás, uno de sus mayores problemas sea que quizás, al tomar demasiada confianza con él, puede que te suelte alguna que otra palabrota de forma “amigable” -y si no, puede soltar todo tipo de improperios-. Tiene pocos enemigos, en realidad, él no considera a ninguno su “enemigo”, simplemente los define como “personas molestas”.
Inteligente y calculador. Al igual que la asignatura que imparte, él es todo lógica. Sabe procesar cualquier tipo de situación y comprenderla hasta límites insospechados. Tiene muy buena cabeza para razonar, memorizar y recordar. Se dice de él que tiene “memoria fotográfica”, a lo que él responde que eso es imposible porque no existe. No se considera a sí mismo una persona culta, pero de pequeño leyó a los grandes clásicos, una afición que continua actualmente. Además de ser un experto en ciencias exactas, se le dan muy bien la física -en concreto la astrofísica-, la biología y la filosofía -es un gran amante de los filósofos griegos aparte de matemáticos-. Sabe esconder sus secretos y los de sus más allegados, confundiendo en ocasiones a los demás, puesto que se desconocen sus reales objetivos.
Creyente y cabezota. Cree en al azar, nada de tonterías del destino ni chorradas como las religiones que siguen vigentes en el mundo. Es un gran fiel a sus ideales, por lo tanto costará más de una discusión hacerle cambiar de idea -y puede que en la mayoría de ocasiones sea él el que esté equivocado-. A pesa de éso, respeta las demás opiniones, exponiendo solamente la suya propia para que también se comprenda su punto de vista. Es una persona con argumentos muy buenos, recomendable si te gustan los debates.
Pacifista y ecologista. Alejado ya de esos núcleos rebeldes, Stefan dejó atrás la violencia de la que tanto estaba acostumbrado para convertirse en un hombre totalmente contrario a esa práctica -hablando se entiende la gente-, y además en un fiel ecologista -por esa razón, se le puede ver echándole la bronca a algunos de sus alumnos por haber tirado papeles al suelo y no a la papelera-.
Actualmente, puede hablar de Michelle con una sonrisa en la cara.
Tiene un hurón que le compró a su mujer cuando estaba enferma. No lo suelta por la universidad, pero sí en sus momentos libres lo lleva al exterior para que pasee. Su nombre es Félix.
Habla inglés, irlandés y francés.
Tiene un marcado acento, a veces difícil de entender.
Solamente sabe conducir en el sentido británico.
Sabe tocar el piano y tiene bastantes conocimientos adquiridos sobre la música (legado de Valentine).
Richard Donovan - Padre adoptivo (Fallecido)
Valentine Donovan - Madre adoptiva