Es mi primer enamoramiento 3D, capaz el segundo pero este es 3D desde siempre. Tenía un miedo inhumano a que la era de la tecnología me quite esta posibilidad pero lo logré. Y viene eso que leí tantas veces de la mariposa en la panza y de caer profundamente en sus ojos. De dudar, de querer saber que siente, que piensa. De esperar a verla, de hacerme el distraído para encontrarla. Me encanta la espontaneidad de la charla, la magia que crece inversamente proporcional a como decrece la cerveza en mi vaso pero con la charla que fluye a la misma velocidad. La hago reír y me llena, me rebalsa, me desborda. Intento no quedarme mirándola como un estúpido pero fracaso una y otra vez. Me pasa el porro y con el roce de la mano ya mis nervios de tensan. La quiero y nunca la voy a tener porque lo platónico lo hace tan mágico. No quiero ni intentarlo tal ves para que todo siga así. Muero un poco cuando se va y nazco cada vez que la recuerdo.









