— y si me lo preguntas, a ti te hace falta un poco de suciedad, angelito. — debatió, sin esforzarse por contener la melodiosa risita que cuerdas vocales tocaron, dejando que la contraria tuviera su efecto en ella. para cualquiera el singular par, se compararía con el día y la noche, motivo por el cual se complementaban a la perfección, a pesar de que el se ha convertido en tópico de bromas entre ambas, no le cambiaría ni una sola hebra de su cabecita. todo lo contrario, espera que el encanto sobre el mundo que las rodea, se prolongue aún más de lo necesario. — me perdí entre tantas personas y todos le están colmando la paciencia a bash, no está teniendo una buena semana, parece que todos se pusieron de acuerdo para beberse sus problemas en siete días. seguro no fue su intención, siento que pasaras por eso. — argumentó, no teniendo que, sobre pensar la situación, conocía al masculino y no necesitaba ser de las habitantes mas inteligentes para atar los cabos juntos. con la mayoría de las veces, pensando que, en su lugar, actuaria justo igual. aun así, con sus dígitos libres alcanzó el brazo femenino unido al suyo y brindo un suave apretón que pretendía reconfortar, aliviar parte de sus preocupaciones. — ¿irte a casa?, pero si acabo de votar por ti, además, ¿quién me quitara las ganas de callar ebrios con mis lindos puñitos? — impropio de la rizada, dedicó un diminuto mohín. — no puedes dejarme aquí sola. —
la luna ilumina la bóveda nocturna, aquella pintada cual lienzo entre estrellas blancas y doradas. horas que pasan entre baile y festejo, creando escenarios tanto cómicos, como crueles que se quedarán grabados en el recuerdo. de vida tranquila se había identificado thais desde el inicio de los tiempos, cuando fémina es conocida solo de susurros suaves y sonrisas tímidas. el alcohol solo deja escapar una parte más sincera y de pensamientos dichos, mostrándola más risueña, y ( si es posible ) más ingenua. “ ¿aparte de la corona se gana algo más y el bono del pan? ” en su mente obnubilada por solución etílica, aun le parece demasiado extraña aquella victoria. la única que se le acercaba en el pasado fue un sorteo donde ganó un chocolate en quinto año. y ahora, allí sentada sobre unos escalones de hierro que daban a un segundo piso, no podía dejar de ver la corona de rosas azules que sobre sus dedos bailaba. “ bueno, al menos tendremos pan por un mes... ” y aunque las risas la acompañaron, estas melodías murieron cuando entre la penumbra de aquel lugar se divisaron dos figuras desconocidas. los comentarios feroces llegaron a sus tímpanos; palabras que retumbaban entre la noche y las paredes de granito. con la luz del astro noctámbulo puede finalmente poner nombre a los rostros, y la tensión sube hasta un pico máximo. “ ignóralas, row. ” un murmuro que intenta tranquilizar naturaleza rebelde, pero sabe que aquella batalla ya está perdida. la historia entre el cuarteto es algo memorable, y solo peleas adolescentes han sido enmarcadas como inolvidables. “ ¿por qué mejor no me das la corona y vuelves a esconderte a tu casa? todos sabemos que eres una experta en eso. ” las palabras ajenas son una cachetada de aire frío, y en un abrir y cerrar de ojos la corona ha sido arrebatada de su palma. pero en el mismo instante del parpadeo, la mano de su hermana ha caído sobre la diestra ladrona. eso es solo el comienzo. “ row... ”