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2018.
Empecé a escribir esto mil veces y nunca me animé a terminarlo, más que nada porque siempre que pensaba haber superado algo pasaba algo peor. Lo escribí en forma de escrache, en forma de canciones, de poemas e incluso de charlas post borrachera con mi mejor amiga pero ninguna fue completa, siempre tenía algo peor que vivir.
Estamos a un par de días del año nuevo y no sé si terminaré esto antes del 2019, si lo publicaré o si lo dejaré morir como tantas otras cosas.
Empecé el año completamente enamorada, con un trabajo estresante pero estable y con el cual estaba más que feliz, y con muchas experiencias que hoy tengo que me hubiese gustado advertir a mi yo del pasado.
Fines de 2016
Conocí a mi ex en una mini juntada a la cual originalmente no iba a ir ya que tenía otros planes. En una comedia romántica mi primer pensamiento ridículo sería pensar ‘fue el destino’. El era de Mar del Plata pero estaba de vacaciones acá y teníamos un grupo tóxico de amigos en común. Arsénico, fan del vodka y de juntadas en el under, estrellándose con una pared ante sentimientos que nunca había tenido hacia ninguna persona en su vida y la mejor parte fue que era mutuo. Sigo pensando que fue amor a primera vista.
En el medio de todo hubo un bardo gigante entre una piba con la que él supuestamente no quería nada ni nunca había pasado nada y todo nuestro grupo de amigos se vió involucrado, parecía una guerra mundial excepto que nadie era Suecia.
Fue la primera vez que perdí amigos por el, pero no la última.
El se fue de nuevo a MDP y yo me escapé a Uruguay para intentar apaciguar todo lo que había ocurrido. Para ser honesta, hoy me doy cuenta que quizás lo que pasó con esa piba fue todo culpa mía por haberle creído que nunca había pasado nada y que el le había dejado en claro que no quería nada, hoy en día, después de haber pasado por meses de manipulación y abuso psicológico, me doy cuenta que quizás esa fue la primera vez que me manipuló y esta es mi manera de cagona de pedirte perdón por todo, si estás leyendo esto o si alguien te lo cuenta. Me merezco todo lo que me pasó, absolutamente todo.
Pasaron meses en los cuales seguimos hablando y cada vez me enganchaba más, mediante charlas sobre cómics y batallas pokemon, hasta que ocurrió lo inevitable y él se mudó para Buenos Aires y empezamos lo que sería la peor (y única) relación de mi vida.
2017
Arrancamos enero enamorados y emocionados.
En febrero obtuve mi primer trabajo. Estaba encargada de la sucursal de Buenos Aires de una empresa marítima radicada en Uruguay. Trabajaba sola en una oficina en pleno microcentro y estaba encargada de absolutamente todo, pero el sueldo era bueno y era feliz con el pequeño porcentaje de independencia que me generaba.
Pasaron meses de novios que como en toda relación fueron perfectos.
La primera vez que le dije que lo amaba fue en una plaza, él me había preguntado cual era mi arma preferida cuando jugaba al L4D y como yo me sabía los nombres, empezó a hacer los sonidos para que reconociera y pudiera decirla. Me tenté fuerte y se me escapó un te amo entre los jaja. Inconsciente. Ni yo sabía que lo amaba. Él no me escuchó y seguimos un par de semanas más sin saber que nos amábamos.
Lo cuento porque es la única buena memoria que tengo.
En septiembre, él se quedó sin trabajo. Vivía con los abuelos y sus padres no estaban en Buenos Aires, tenía la gran presión de aportar dinero. Según él, su única opción era meterse en el ejército ya que su padre trabajaba de eso (y no aporto más información sobre el trabajo porque honestamente no me acuerdo y creo que nunca lo entendí). Eso significaba que solo nos íbamos a ver una vez a la semana con suerte y que le podrían dar el pase para otra provincia si quisieran. Era mi mayor miedo, obviamente, estábamos locamente enamorados uno del otro.
A raíz de eso le pedí ayuda a mi hermana, quien era mi supervisora, para conseguirle un puesto en mi trabajo. Empezó como cadete y terminó teniendo mi antiguo puesto.
Este fue mi peor error, honestamente.
Estábamos juntos todos los días, peleábamos porque yo era su jefa y el odiaba que le dijeran como hacer las cosas y yo odiaba tener que bancarme las cagadas a pedo de mi jefa por cosas que él no hacía o hacía mal.
A partir de noviembre a la empresa le empezó a ir mal y mi hermana nos comentó que era una gran posibilidad de que nos quedáramos sin trabajo, que la empresa cerrara.
Empezó 2018 y arrancó el peor año de mi vida.
Los primeros meses del año fueron un horror.
Hubo una semana en la que renunciaron por lo menos 3 personas, el resto tuvimos que cubrir esos puestos obviamente, a mí me dejaron a cargo de un departamento entero sin ninguna ayuda y encima estaba cubriendo el puesto de mi ex.
Me carcomió el estrés, se apoderó de todo mi cuerpo.
Tenía tanto trabajo que a veces no iba al baño en todo el día.
Y esta es la parte donde soy sincera sobre todo lo que hice mal yo, sería injusto, sería totalmente hipócrita de mi parte si no lo fuera.
Esos meses dependí emocionalmente totalmente de mi ex. Lo necesitaba para estar tranquila, para no estar estresada.
Había días en los que me acostaba en el piso de la oficina y lloraba. Lloraba del estrés, lloraba por las peleas, lloraba por absolutamente todo. Él estaba ahí.
Sin embargo, peleábamos absolutamente todo el tiempo por trabajo. Todos los días. Cuando se hacían las 17, yo quería pasar tiempo con el fuera del ambiente laboral y él lo único que quería era un respiro de mí y yo no me daba cuenta. Lo estaba asfixiando.
A fines de abril, mi jefa me avisó que iban a cerrar la empresa y la semana siguiente viajó a Buenos Aires para terminar trámites para el cierre. Yo estaba encargada de absolutamente todo, de vender los muebles, de vaciar la oficina, de hacer las cuentas de las deudas, de empujar a los clientes para que pagaran sus facturas pendientes, de todo.
Mi último día de trabajo, mi ex, la señora encargada de limpiar la oficina y yo nos reunimos en Starbucks para hablar sobre el tema del pago, nuestro sueldo, la indemnización, todo.
Nos dijo que si bien no podían pagar la indemnización de cada uno (nos despidieron con dos semanas de anticipación, sin previo aviso, sin causa y eso suele ameritar una suma de dinero para equiparar el estado de desigualdad en la que nos estaban dejando).
Esto terminó no siendo cierto, no nos pagaron el sueldo del mes que trabajamos, no nos pagaron ninguna indemnización, nada.
Me acuerdo que en ese momento teníamos unos 16 mil pesos en la cuenta del banco y propuse que le pagaran el sueldo a la chica que limpia y a mi ex. Porque así era yo, tan estúpida de siempre estar pensando en los demás, siempre dar todo y nunca recibir nada. Mi jefa me dijo que si, y que la acompañara al banco a retirar el dinero porque ella no sabía cómo. Fuimos, retiré el dinero y cuando llegamos a la oficina me dijo que su abogado le había dicho que era mejor esperar para pagar el sueldo en fecha. Me había manipulado y usado y mis compañeros de trabajo no vieron un solo peso. Una de las tantas veces que me boludearon.
Al final de ese día súper largo, la última vez que mi ex me habló como novio, me acompañó a la parada del bondi (yo quería que viniera a casa conmigo, apoyo emocional anyone? Pero entendí que había sido un día largo así que no me enojé ni nada por el estilo) me dio un beso en la frente y me dijo que todo iba a estar bien.
Estuvimos una semana y media sin vernos porque él me metía excusa tras excusa. Se me cruzó por la mente cortarle, sentía que no tenía novio hace un tiempo ya. El último mes no nos habíamos visto fuera del trabajo, él nunca quería/podía hacer nada y nunca me invitaba a la casa, y después de quedarnos sin laburo, lo necesitaba más que nunca. No por el laburo, sino por todo el estrés de tener que siempre encargarme de absolutamente todo. Se lo dije a mi hermana y me dijo que fuera más empática, que él también se había quedado sin trabajo, que él también estaba cansado y estresado. Tenía razón.
Un 5 de mayo después de conversaciones secas y sin ganas, le pregunté si me iba a cortar. Me dijo que sí. Y así terminó todo.
Voy a ser honesta, no lo manejé bien.
Se me rompió el corazón por primera vez y no sabía cómo existir. Estuve esa primera semana acostada en mi sillón sin moverme, rogaba quedarme dormida para que me dejara de doler todo, me ardían los ojos de llorar, no comía. No podía hablar porque se me quebraba la voz y empezaba a llorar.
Nunca me supo decir por qué me estaba dejando.
Cada vez que estaba en mi cuarto estaba rodeada de cosas que me hacían acordar a él. Cosas que le había comprado para que estuviera más cómodo en casa, un libro que me había prestado, la cadena con un candado que representaba el amor que nos teníamos, la chaquetilla que me había regalado la primera vez que nos vimos. Le dije de vernos en capital para que nos pudiéramos devolver nuestras cosas y…hablar en persona, cosa que no habíamos hecho desde nuestro último día de trabajo.
Un domingo lluvioso en el Puente de la Mujer, verán…los días lluviosos eran nuestra cosa, cuando nos estábamos enamorando siempre nos veíamos en días lluviosos y aprendimos a amarlos y a extrañarnos cuando llovía y no estábamos juntos. El puente de la mujer era nuestro lugar, antes de que se mudara, vino de vacaciones de nuevo y nos vimos en ese lugar, pasamos toda la noche en puerto madero hablando y enamorándonos.
Un domingo lluvioso lo esperé, por dos horas, y él nunca llegó.
Estoy llorando mientras escribo esto porque me estoy acordando de lo mucho que dolió todo, de las cosas que uno aguanta cuando está enamorado, cuando daría absolutamente todo por la otra persona, cuando no entiende que tiene que dejar ir. Estoy llorando porque verdaderamente no me merecía nada de eso.
Ese mes pasamos horas y horas hablando por teléfono donde yo trataba de entender por qué me había dejado, si no me amaba más, o simplemente entender que había pasado.
Una de las últimas veces que nos vimos, mi ex me dijo que yo vivía en un mundo de fantasía. Y tiene razón. En mi mundo de fantasía las personas que se aman pueden vencer todo o al menos intentarlo. Trabajar juntos para resolver los problemas ¿entienden? Obviamente que nada es perfecto, pero resolver las cosas juntos y hablar y darse oportunidades y hoy por hoy, finalmente entiendo que no. Que viví en un mundo pintado color de rosa, cegada por un amor que fue unilateral siempre.
Cuando nos quedamos sin trabajo, le dije que pensé que iba a ser lo mejor que nos podía pasar como pareja. Que no nos íbamos a tener que ver todos los días, que nos íbamos a ver porque teníamos ganas de vernos y no porque estábamos en la misma oficina 8 horas al día, todos los días. Que no íbamos a pelear por trabajo, que no iba a haber esa pelea de poder y de quien manda y etc etc et. Estaba súper emocionada por la nueva etapa de nosotros.
Acá está lo triste.
Una de mis inseguridades era que me había dejado por algo físico mío. Que había subido mucho de peso en estos meses, que ya no le parecía atractiva, que ya no le parecía linda y todo lo que conlleva tener una autoestima de mierda y un corazón roto.
Me di cuenta que, si ofrecía esa parte de mi sin pedir nada de amor en retorno, él se quedaría conmigo. Y así fue. Le propuse ser amigos con derechos y me dijo que sí. Porque prefería algo que nada, porque lo necesitaba, no como muleta emocional, sino porque lo amaba con todo el alma y quería que viera que ya no era esa persona que estaba enojada, estresada y cansada todo el tiempo.
Accedió venir a casa a darme mis cosas después de eso. Esa fue la primera vez que cogimos. Que me cogieron, mejor dicho, mientras yo buscaba un poco de amor de la persona que pensé que me amaría para toda la vida.
Y así empezó todo de nuevo. Nos veíamos bastante seguido, cogíamos, se quedaba a dormir, salíamos a hacer cosas.
Mi hermana abrió una empresa en Uruguay y yo me encargaba, desde casa, de su ‘sucursal’ en buenos aires. Como el necesitaba trabajo, le propusimos hacer cadetería.
Y el ciclo empezó de nuevo.
Una o dos veces le dije que le quería dejar de hablar y de ver porque me estaba haciendo mal. Según el, me seguía amando, me lo decía, incluso. Creo que la última vez que me dijo que me amaba fue en Agosto. Me decía que no era que no quería estar conmigo, que no era algo que el descartaba del todo, que sólo necesitaba tiempo para organizarse el con sus cosas y estar bien de nuevo. La forma más pura de manipulación era esa, un te amo después de garcharme. Un quedarse a dormir y ver una peli y actuar exactamente como actuábamos cuando estábamos de novios.
Todas las veces que le plantee no hablar más, me decía que no era algo que él quería. Una vez lloro en mi cama mientras me lo decía.
Pero yo no podía más. Cada vez entendía menos. Hablábamos todo el día, nos veíamos y se quedaba a dormir. Hablaba con mis viejos. Me decía todo lo que yo quería escuchar.
En Agosto, mi cumpleaños, se cumplió un año oficial desde la primera vez que vino a dormir a mi casa y no podía soportar la idea de que el no estuviera. Fuimos a cenar con mis viejos, le pagué la cena y se quedó a dormir.
Ese mes le dije que no le quería volver a hablar fuera del trabajo. Porque encima eso, nuevamente le estaba dando trabajo, más allá de que me hiciera mal verlo y que me usara de la manera que me estaba usando, aunque yo no me diera cuenta en ese momento que era eso lo que hacía. Me generaba culpa dejarlo sin trabajo por algo que no era culpa de él, ser tan egoísta me generaba culpa.
El accedió.
En septiembre, sentí que estaba bien sin él. Pensé que lo había superado, ya no me hacía mal pensar en el o en el hecho de que no estábamos juntos. Pero quería seguir teniendo una relación física con él, porque sin saberlo, esa era mi forma de afirmar que todavía él me quería, de que todavía ‘le podía’.
Le hablé por wpp y le dije que tenía algo que quería plantearlo. El parecía interesado.
Sin embargo, él me había dicho que se estaba hablando con una flaca, a la cual, yo seguía en Instagram. Oh, las redes sociales, tan útiles como suicidas. Vi una historia de el sentado en su cama, tocando una canción de Green Day en el bajo. Asumí que ya estaban cogiendo así que no quería saber más nada con él.
Igual vino a casa y yo le dije que lo que quería plantearle ya no me interesaba.
Durante los meses que anduvimos, le había avisado varias veces que solo quería seguir estando con el si él no estaba con nadie más, si se estaba cogiendo a otras personas no quería saber nada con seguir cogiéndomelo. Quizás eso está mal, pero es una decisión sobre mi propio cuerpo que tenía el derecho a tomar. El sólo tenía que decirme que se estaba cogiendo a otras personas y listo, se terminaba ahí, sin drama ni nada. Drama. Eso era lo que le quería plantear. Quería algo sin drama, quería algo sin peleas ni ilusiones. Sólo quería cogérmelo y sentirme querida y que se fuera (o no).
También cogíamos siempre sin forro, porque él no quería comprar, él no quería usar. Y su táctica para lograrlo era muy fácil, le gustaba calentarme al punto en el que no le podía decir que no. Si le decía que no, le terminaba haciendo un pete y el quedaba feliz igual. Otro motivo por el cual le pedí que me avisara si cogía con otras personas, para de esa manera protegerme de cualquier enfermedad.
Ridículo, lo sé. Pero confiaba en el plenamente. El no mentiría con algo así ¿no? Era la persona en el mundo que más me cuidaba ¿no? Que nunca me haría daño, no apropósito al menos, siempre tendría mi bienestar físico y mental como algo más importante que coger, supuse.
Estábamos en mi cuarto mientras me aseguraba que no había estado con nadie más desde que cortamos, porque él sabía. Él sabía que si me decía que si yo no iba a estar con él, nunca más.
Ese día cogimos, ese y casi toda esa semana si no mal recuerdo.
Unas semanas después, me habló por Instagram la flaca con la que él se había visto un par de veces.
Me quería preguntar que onda con mi ex, si seguíamos viéndonos, si eramos algo serio o no, porque ellos se estaban conociendo y ella no le creía todo lo que el le decía.
De nuevo acá, yo, la estúpida, le dije que no se preocupara que nosotros no eramos nada serio. Que nos seguíamos viendo si, pero que no estábamos juntos. Y acá es donde se fue todo a la mierda.
A mi me decía cosas de ella, como que se peleaban o que ella se enojaba porque me veía a mi y que le iba a dejar de hablar porque no tenía ganas de que nadie le hiciera ningún drama. De que nunca habían cogido, que se habían visto un par de veces nada más. De que no la veía como una mina con la que podía ponerse de novio.
A ella le decía exactamente lo mismo de mi. Que no quería volver conmigo pero que yo estaba re enganchada con el (no shit, Sherlock) y que...y esto nunca en mi puta vida me lo voy a olvidar, desgraciadamente, le dijo ‘lo único que me sirve de mi ex es el culo’. La cantidad de terapia que voy a necesitar para superar eso es indescriptible.
Se me vino el mundo debajo de nuevo.
Había logrado superar el hecho de que me había dejado, porque entendí que haber estado conmigo en los meses en la que peor lo pasé por el trabajo, no había sido un paseo en el picnic para el. Ya no lo culpaba. Me culpaba (y culpo) a mi misma, lo entiendo, capaz hubiese hecho lo mismo.
Pero ahora, esto era diferente. Me di cuenta que me había mentido en absolutamente todo, que sólo había sido alguien que el podía usar para obtener lo que quisiera. Si quería coger, acá estaba yo. Si quería confort emocional, acá estaba yo. Si necesitaba trabajo, nuevamente acá estaba yo. Era un banco abierto las 24hs cuyo único cliente era él. Y lo odie. Lo odie como nunca odie a nadie en mi vida.
Esa semana le di un trabajo de cadetería, el cual tenía que venir a casa primero a buscar unas cosas. La otra chica ya le había avisado que iba a hablar conmigo, supongo que algo sospechaba cuando llegó a casa y lo atendí con una sonrisa de oreja a oreja. Mis viejos estaban en el living, me acuerdo. Lo llevé a mi cuarto, como solía hacer, porque era su putita. Le fui a dar un beso y se negó. Me empezó a decir que no quería hacer más esto de darnos besos y coger y que se yo, hasta que supiera lo que quería, pero que aún así quería seguirme viendo y hablándonos. Por dentro estaba furiosa, le habían dado un ultimátum, aparentemente, que eligiera con quien se quería ver y parece que había perdido. Por fuera, lo miré, le sonreí y lo abracé. Le dije que no se preocupara, que se tomara todo el tiempo posible.
Después de un rato me empezó a hacer cosquillas y empezamos a forcejear y terminé arriba de el. Jugando me dijo que el no se juntaba con enanas y yo lo miré fijo y con tanto odio en los ojos y le dije que no me juntaba con mentirosos. El se dio cuenta que algo pasaba.
Yo no quería hablar en ese momento sobre el tema, quería que fuera a hacer su trabajo y que cuando volviera, podríamos hablar tranquilos. Pero simplemente no pude.
Le pregunté si el le había dicho a esta otra chica que nosotros nos seguíamos viendo y que hacíamos todo lo que hacíamos. Me dijo que no (vale decir que hace un mes atrás se lo había preguntado y me había dicho que si).
Y exploté.
Le dije que lo que estaba haciendo estaba mal, que nosotras no eramos pedazos de carnes, que eramos personas, que merecíamos que el fuera honesto, que nos dijera las cosas. Que no nos mintiera. Y así empezó a salir la verborragia. En ningún momento le grité, ni alce la voz. Nunca había hablado tan monótona en mi vida. Le dije que era una mierda de persona, que no lo quería volver a ver en mi vida, que no podía creer lo que había dicho, que me había usado, que era solo un culo para el, que yo no me merecía nada de eso, que mi familia le había abierto las puertas de mi casa, que lo había llevado de vacaciones a otro país, que le había dado trabajo, que era un hijo de re mil puta y que se fuera. Todo tranquila, y sonriendo. El llorando, diciendo que no sabía por qué había hecho lo que hizo. Yo muerta por dentro con el corazón roto y mil traumas más que superar.
Antes de cerrar la puerta en su cara me dijo que los últimos 2 años habían sido lo mejor de su vida. My biggest mmm vs desis de mi vida.
Pasé casi todo el mes sin hablarle, sin nada. Estaba muerto para mi.
A fin de mes, sin embargo, mis viejos se fueron de vacaciones a uruguay por unos días. No querían que me quedara en casa sola, porque les daba miedo, y honestamente a mi también. Me pidieron que le dijera a él si podía quedarse. No quería. No quería. Bueno, un poquito quería verlo. Saber como estaba, si le había afectado en algo todo lo que había pasado.
Le hablé.
Le dije que necesitaba un favor y después de explicar todo, dijo que si. Le pedí que trajera rola porque quería probar y aparte necesitaba estar bajo la influencia de algo o iba a morir. Cuando llegó, para mi sorpresa lo seguía odiando. Después de la rola, me acuerdo haber estado acostados en mi cama y yo diciéndole ‘te sigo odiando pero ahora no lo siento’. Terminamos cogiendo, todo el finde, obviamente. Esa noche me confesó que hubo un momento en la relación donde consideró proponerme que nos casaramos, me largué a llorar, enrolada y todo.
Estabamos a findes de septiembre y todavía no me había venido, le avise y asumimos que era solo un atraso pero que si no me venía, que le hablara así me podía hacer el test.
Obviamente, es mi vida. Soy yo. Es casi obvio predecir que pasó. Estaba embarazada.
El siguiente mes fue yo llorando, no pudiendo creer lo estúpida que había sido por permitir que cogiéramos sin forro. Llorando, buscando la solución a este problema que yo misma había generado y que era sólo mi culpa. Pensando de donde iba a sacar la plata. Sabiendo que no podía contarle a mis viejos ni a mi hermana ni a nadie. Cagada de miedo, de culpa, de absolutamente todo.
Si no viviste algo así, no voy a poder explicar jamás lo que sentí. Desde que tengo 11 años que sé que no quiero ser madre, hoy tengo 22 y me siento igual. Entonces, me cuesta explicar la culpa que sentí, por un feto, siendo feminista y pro-aborto desde que tengo memoria. Voy por la calle y pienso en cuantos próvidas me estoy cruzando que preferirían verme muerta. A veces veo un padre solo con un bebé y me imagino la cara de mi ex. Ethan. Ese es el nombre que el le puso al feto. Estuve embarazada 2 meses aproximadamente, donde me tocaba la panza todo el tiempo, no como signo de amor ni maternidad, sino simplemente como signo de saber que había algo ahí. Hoy lo sigo haciendo. Hoy levanto a mi sobrino y me imagino a mi misma en ese rol de madre, no de manera positiva, sino feliz de no estarlo pero sabiendo que hubo una elección de por medio. Pensando en nimiedades como cual es el mes en el que hubiese nacido (julio, por si alguien quería saber), pensando en la diferencia de edad que habría en esa relación de primos con mi sobrino hoy en día. Todo esto lo hice sola. Mis padres no sabían, mi hermana no sabía, solo mi mejor amiga y ni a ella le podía poner el cargo de tener que ayudarme con algo que no sabía hacer. En todo esto esperé que estuviera él, y es ridículo, quizás. O quizás estuve sola desde el principio, buscando donde conseguir las pastillas, como conseguir el dinero, conseguir clínicas que no me denunciaran, denigraran, trataran mal, echaran, llamaran a la policía, todo. Quizás estuve sola desde el principio.
El me prometió que iba a estar conmigo en esta situación, que no me iba a dejar sola.
Durante el proceso físico, las pastillas y todo eso, fue lo más fácil comparado a lo otro. El dolor fue horrible, debo admitir, pero lo psicológico. Lo psicológico me sigue consumiendo.
El proceso terminó el sábado a la noche, para el domingo a la tarde él se estaba yendo. Nunca más volvió a estar. Me preguntó como estaba a lo sumo dos veces por wpp, pero no más que eso.
Octubre: Teníamos una visita al ginecólogo en Flores, nos teníamos que encontrar ahí para hacer el chequeo. No fue. Estuve parada afuera de la clínica una hora llorando con mi socorrista al teléfono. En pleno ataque de pánico, temblaba. Le pedí a mejor amiga que me fuera a buscar. No me pude hacer el chequeo porque me faltaba una receta. Les tengo pánico a los doctores y a los exámenes invasivos, no lo puedo controlar, el lo sabe.
Me pidió disculpas a medias por whatsapp después de que yo lo mandara a cagar.
Noviembre: El finde del aborto me dijo que quería que intentáramos de nuevo, no salir como novios, ni salir oficialmente, solamente intentar y ver que podía pasar. Con esto en mente, y la pelea del ginecólogo, nos vimos en Puerto Madero para hablar. Me dijo que no quería saber nada conmigo, que no me quería, que no me amaba y que estaba cansado de mi porque parecía que atraía todos los problemas. Que quería cortar toda comunicación, que no me quería ver. Lloré. El día anterior había venido a casa, me había hecho mimos y habíamos cogido. Lloré más. Todo me dolía. No podía creer lo que estaba pasando.
Conseguí otro lugar donde hacerme el chequeo, vino a casa a dormir para poder ir temprano juntos ya que era lejos. Cuando llegó, pasada las 21hs, fuimos al chino a comprar porque tenía que comprar toallitas, porque al fin me había venido, esta fue la manera que tuvimos de saber que ya no estaba embarazada. Llegamos a la esquina de casa y nos roban dos personas con la cara tapada y un arma en la mano.
Llegamos a casa y la más como el orto que estaba era yo. Me acosté en mi cama y el vino a mi rescate, como siempre. Me empezó a dar besos en la nariz. ‘Besos de gatito’ lo llamé yo. Como siempre, empezó a bajar cada vez más hasta tratar de darme un beso. Le dije que no. Pero todos mis no se convierten en si con él, él lo sabe, sabe exactamente qué hacer para lograrlo.
En un momento nos empezamos a besar, después de que lograra contenerme y hacerme sentir mejor sobre lo que había pasado, y terminé en ropa interior. Le dije que no. Que no quería porque hace unos días me había dicho que no quería saber nada conmigo y ahora quería coger. Dejó de insistir. Pasaron cinco segundos y empezó de nuevo. Nuevamente mi no convertido en un si.
La mañana siguiente lo primero que hizo fue tratarme mal y culparme de que nos habían robado. ¿Donde estaba todo ese enojo cuando me desabrochabas el corpiño? Me habían usado de nuevo pero ya no podía física ni emocionalmente manejarlo. Peleamos todo el día hasta que me pidió que le abriera la puerta. Estaba lloviendo. Le pedí si podía esperar. Aún tenía la esperanza de dejar de pelear y terminar bien. Se enojó. Me enojé. Salí descalza por el pasillo a abrirle la puerta, diciéndole que no podía creer que se iba a ir así. Se fue sin mirar atrás. Fue un 17 de noviembre. Y también fue la última vez que lo vi.
Me acabo de acordar de un momento que tuvimos en agosto, antes de que ocurrieran las cosas verdaderamente heavys. Estábamos acotados en mi cama, como siempre, yo en ropa interior. No me acuerdo que había pasado ni por qué estábamos peleando esa vez o por qué estaba enojada. Agarré su mano y la llevé hacia mi pubis. El asumió que era para coger y empezó a acariciarme. Yo lo miré fijo y le dije ‘dale, si, total esto es para lo único que me querés.’ Se ofendió y sacó la mano. Uff, si tan sólo hubieses sido honesto y dicho que si, todo lo que me hubieses ahorrado.
Yo sé como suena todo esto, si estás leyendo, seas quien seas, soy la típica ex resentida, y en un mar de escraches, este se hunde. Pero esto no es un escrache. Esto es un amiga date cuenta gigante. Por qué soporté todas estas cosas? Por qué me dejé usar? Por qué no me di cuenta? El maltrato psicológico y la manipulación es eso, es un no darse cuenta, es un que nadie se de cuenta, es estar ahogándote en un vaso de agua, es sentir que el aire te falta a tu alrededor, es un esperar afuera del ginecólogo que venga la persona que más amas a apoyarte y ver que no llega, que no está, no nunca más va a estar para vos, es que te tiemblen las manos mientras la gente pasa y te mira, es un caminar por la calle y que se te caigan las lágrimas, es un esperar meses y meses para hablar de todo lo que pasaste, es un tener miedo de que los demás te miren y te tachen de resentida. Es todo eso y mucho más.
Y quiero, más que nada, que, si alguien que está leyendo esto, se da cuenta que está experimentando cosas similares, que abra los ojos. Por favor salí de ahí. Perdí muchas cosas en esa relación, perdí amigos, muchos amigos, por él. Perdí mi sanidad, me perdí a mi misma, y no supe darme cuenta. No sé cómo salí, creo que fue porque él se cansó de mí, pero si no se hubiese cansado, ¿seguiría ahí? ¿Seguiría así? Me da miedo pensar que sí.
Si no hubiese sido por el feminismo, con el cual este año muchas nos encontramos, yo no sé que sería de mi. La otra noche en una Warhol hablaron del aborto y yo me puse a llorar. Ese es el nivel de importancia, que sin saberlo, tuvo en mi vida. Si esa chica no hubiese sido sorora y no me hubiese avisado de lo que estaba pasando ¿que sería de mi? ¿que sería de mi si no hubiese encontrado a las socorristas en red para que me ayudaran? no sé. Un gigante no sé que me da miedo responder, honestamente.
Estamos a diciembre y no doy más de la emoción que tengo por empezar de nuevo. Yo sé que es solo un número. Lo sé.
Pero no puedo explicar lo que siento. Nadie habla sobre esta parte. Nadie habla sobre lo mucho que te perdés cuando estás en una relación así. Nadie habla sobre lo feliz que estás ni bien cortas con alguien porque al fin estás sola un rato, podes elegir que queres mirar en netflix sin que nadie te rompa los huevos. Al principio es eso. Después es un no saber que carajos hacer con tu vida, con todo el tiempo libre que tenes, no saber quien sos. Soy Arsénico. Hoy lo sé. Soy esa persona que le gusta salir a bailar, que le gustan las bebidas blancas con mucho limón, que ama a su gata más que su propia vida, que le gusta empujar sus límites creativos y pintar camperas y ver Friends una y otra vez. Soy la persona más fuerte que conozco. Y no puedo creer que me permití perderme.
Esto no es un escracho. La mayoría de ustedes ni saben quien es. Simplemente merezco hablar de todo por lo que pasé, porque mientras yo estoy acá, sintiéndome culpable una y otra vez por haber tenido un aborto, por sentirme un objeto, solo un culo, para todos los hombres que pasen por mi vida de ahora en más, el está tranquilo. Tranquilo con su consciencia, tranquilo con sus amigos y chamuyandose a todas las minas que le den medio gramo de atención, nada de esto le pesa. Y creo que es lo más injusto del mundo.
Si estás leyendo esto, quiero que sepas que lo que más me duele es tu indiferencia. No que no me quieras, que no me ames ni que no estés conmigo. Me duele haber pensado que eras una persona que me iba a cuidar más allá que no pudiéramos estar juntos, pero me equivoqué. Una vez te dije que ojalá nunca te hubiese conocido y sé que eso te dolió. Hoy retiro lo dicho. Aprendí muchas cosas de vos, aprendí a amar y aprendí a dejar de amar. Estamos a 2 días de la fecha límite que pusimos para saber si queríamos estar juntos o probar o lo que sea. Al fin sé cuál es la repuesta, pero esta vez el no lo pongo yo.
No espero que nadie lea esto, son 10 páginas mías quejándome de mi ex. Pero hace un mes atrás no me podía siquiera imaginar escribir todo esto, ni menos compartirlo ni exponerme a que alguien más lo leyera. Hoy no me importa, pasé por todo eso y es parte de quien soy. No voy a minimizar mis experiencias y mi necesidad de terapia para evitar que alguien se sienta incómodo.
sometimes you just gotta indulge your inner 13yo and play online dress up games for 3 hours straight
The Avengers (2012) // Thor: Ragnarok (2017)
#thor: ragnarok is about loki accepting his status as a bottom and giving up trying to top
i’ll never not love how absolutely noisy huskies are.
my grandma’s husky was the absolute angriest and whiniest monster anyones ever met and i loved her
they’re having a conversation
They’re so overdramatic. I love it.
earlier today i saw that big bang theory was nominated for most popular comedy show over brooklyn nine nine and in this essay i’ll discuss why we, as a species, need another plague
So there is a movie called Ghost Shark, and this is pretty much all you need to know about it.
DONT TRUST GUYS THAT WEAR LEATHER JACKETS YOU WILL FALL IN LOVE AND YOU WILL DIE
life is about eating fruit and loving women and then you die
power move: exclusively referring to sports played by women as “sports” and all the men’s sports exclusively as “men’s sports”
do you ever get confused about where your mental illness ends and where you being a piece of shit begins ?? like am i just being difficult or can i really not do that
all cats are good but i especially enjoy black cats who just look like vaguely cat-shaped blobs of darkness
Daredevil coming to fight Thanos