I'm letting go ~
Poco a poco, y sin darse cuenta, sus ojos empezaron a cerrarse. No estaba dormido, pero su mente se encontraba en un lugar muy lejano, incluso había retrocedido en el tiempo y volvía a los tiempos de Teiko. Ese vídeo le había dejado nostálgico y por más que lo intentase no podía dejar de recordar antiguos momentos. Entonces, sintió un pequeño toque en el hombro y abrió los ojos, despacio.
—Buenas tardes, Aomine-kun— saludó sin volverse, identificándolo por la voz y por esa manera que tenía de llamarle. No volvió el rostro, porque no quería mostrar su expresión llorosa, aunque las lágrimas hacía tiempo que habían dejado de caer.
—Sí… sólo estaba paseando. —respondió, pues en realidad no era una mentira. —Me sentía un poco solo y aburrido en casa, así que salí a dar una vuelta con Nigou. —añadió, queriendo despejar cualquier sospecha o pregunta que pudiese hacer el más alto. Sonrió vagamente, de manera educada más bien y finalmente reunió el valor para mirar a su antiguo compañero.
—¿Y tú? ¿No está Momoi-san contigo? —preguntó y miró hacia un lado, extrañado por ese detalle. —No te habrás escapado ¿verdad? -alzó una ceja y le miró con sospecha. Luego, bajó la mirada hacia el álbum que llevaba en las manos. —Deduzco entonces que buscabas un lugar tranquilo para ver… eso. —señaló la revista y se apartó de la valla.
Dentro de nada anochecería. Lo mejor era volver a casa para cenar pero, por otro lado, pensaba que no podía dejar pasar la oportunidad de dejar al contrario solo. Hace nada le estaba echando de menos y ahora aparecía… Tal vez era una señal del karma o algo así. movió los dedos un poco nervioso y finalmente separó los labios para preguntar.
—Aomine-kun… -miró hacia un lado y luego de nuevo hacia Daiki.—Dentro de poco se hará de noche y… ¿quieres que… cenemos juntos?
Poco después de llamar la atención de Tetsu, éste respondió con su voz neutral, pero con el ánimo un poco caído, o al menos eso fue mi impresión. Los años que pasamos juntos en Teiko no fueron en vano y sabía reconocer cuando los escasos cambios de carácter ocurrían en el más bajo. La pregunta que ahora me hacía era: “¿Qué le pasaba?” No quería entrometerme aunque la curiosidad me tentaba, pero dejé que mi mente formulase la suposición de que había discutido con Bakagami o algo por el estilo.
Lancé un pequeño suspiro aburrido y me apoyé de espaldas en la valla con los brazos cruzados. Las palabras de Kuroko trataban de esconderme algo, no hacía más que darme esas sensación, pero mi orgullo impedía el que insistiese. Al fin y al cabo, ya no era mi compañero y mi deber ya no residía en preocuparme por él. Que le consolasen sus nuevos amigos, que por algo presumían tanto de estar tan unidos. Al pensar eso, me soné celoso y eso ocasionó que soltase un gruñido de molestia hacia mí mismo.
--¿Satsuki? No, no está. Se fue de vacaciones con unas amigas.—respondí e hice una mueca cuando escuché lo siguiente.—Con gusto la hubiese acompañado. Un montón de chicas en bikini… No es un plan que pinte para nada mal.
Después de confesar aquella pequeña perversión, el peliazul me atacó con lo referente a mi revista y salté para defenderme.-- ¡¿A qué te refieres con un lugar tranquilo?! ¡¿Qué te piensas que voy a hacer?!—sinceramente, me preocupaba que el contrario tuviese esa mala visión de mi, aunque lo que había dicho hace unos escasos minutos delataban mi condición. Tch, menudo fastidio.
Refunfuñé un poco y me incorporé para traspasar la valla y poder tumbarme en el mullida hierba a los pies del río. Más, la invitación del más bajo llamó mi atención. --¿Cenar? ¿Los dos? –pregunté dudoso. ¿Qué clase de broma sería aquella? Estaba seguro de que Tetsu me odiaba o por lo menos quería estar alejado de mi porque mi presencia le incomodaba. No tenía mucho sentido que ahora quisiera cenar conmigo.
--¿Por qué? –le miré serio, al tiempo que me giraba para enfrentarlo. –Tenía entendido que no te agradaba.
Le miré durante un tiempo hasta que solté el aire que inconscientemente había retenido y me rasqué la nuca. –Bueno, acepto. Al fin y al cabo no tengo un plan mejor. Además, tengo la sensación de que este encuentro no se volverá a repetir.












