Cuando conectas con alguien.
Algo casi tan instantáneo como las sopas, estas que solo le pones agua y metes al microondas por tres minutos, ya están listas para ingerir. Algo así... o solo es que tengo hambre.
En un abrir y cerrar de ojos pasaron dos años llenos de muchas emociones, explosiones de amor, reencuentros, aprendizaje, conocerme a mí, en escucharme que es lo que necesitaba en cada momento, dentro de ello aprender a comunicarme y escuchar mis necesidades y las de la otra persona.
Al principio cuando aceptas el sentimiento, junto con la otra persona encuentran una sintonía con la cual se quieren llegar a comer el mundo en menos de una hora, fantasean de sus aventuras, de sus aspiraciones y cómo lograrlo estando juntos. Claro, hubo que sentarnos un momento después de llegar hasta cielo con tontas cosas que pensamos, lo mejor fue cuando uno sintió que se estaba excediendo del tiempo, sintiéndose, exagerado. La reacción de la otra persona solo fue decirle “Esta bien, me gusta porque eso indica que ambos queremos lo mismo, no te preocupes seguiremos soñando y a su tiempo realizando cada sueño” te das cuenta que están en un nivel perfecto de entendimiento por sus sentimientos.
Paso el tiempo, me fui dando cuenta la forma que tiene para expresar sus emociones, qué sorpresa me lleve cuando me compartió que no es muy expresivo, comunicativo con sentimientos específicamente, ni con sorpresas de cualquier tipo. Entonces, decido dibujarle mis sentimientos y eso fue lo que le marco una diferencia en sus emociones.
Mi mente se nubla con muchos pensamientos, opiniones, conversaciones que ni siquiera les pedí a las personas. Me cause un tormento. La única manera de despejar mi mente era hablarlo con esa persona pero como vas a contarle cosas que no existen en tu mente sino en la demás gente. Principalmente, fue hablarlo con la persona dejando en claro todos aquellos sentimientos que me causaban un conflicto, se esfumaron con sus palabras. Segundo, tuve que aprender a poner limites entre la gente que me rodea, a todos, saber si aceptar o no sus comentarios sin ningún propósito. También, que no todos ven el mundo como tú. Tanto como mis miedos e inseguridades mi pareja las conocía, así cuando yo lo buscaba el ya sabia como calmar mi angustia.
Llego un punto donde nuestros mundos crearon una galaxia, hasta que nos topamos con un hoyo negro que termino separando todo lo que alguna vez formamos, no tuvimos, oh! mas bien, no tuve la fuerza para poder continuar a distancia todos nuestros sueños, ya que, no le veía el día, ni la hora para reunirnos nuevamente. Te deje, te deje por seguir una luz que no era mas que tu anhelo pero estaba a muchos años luz, parecía que nadaba contra corriente… En un sueño nos topamos para despedirnos y decirnos todo lo que quedo inconcluso, nuestros sueños rotos, los recuerdos hermosos quedaron en lo mas profundo de nuestros corazones junto con todo el amor que aun tenemos, aceptamos con dolor nuestra separación deseando lo mejor el uno al otro y esperando que en algunos años luz volvamos a encontrarnos sea solo para ver que tu felicidad y bienestar es parte de la mía.
Así aprendi una de las lecciones mas difíciles pero necesarias… Si amas algo déjalo ir. Me costo mucho, cariño.