Me llamas "mi niña" y me derrito. Aún no se tu nombre, pero cada día te busco con la mirada. Sonrío al ver cómo te giras por completo cuando me ves liada y no te he visto pasar. Te paras, "adiós, mi niña" . Y me imagino tu sonrisa. Qué ridículo, que en tiempos de covid ni tu cara he visto. Pero me la imagino, pero me gusta.



















