kawsay
Es a través de los sueños donde la realidad pareciera perder sentido, ahí donde el tiempo pareciera detenerse, las rectas se vuelven curvas, los huracanes queman y los incendios empapan, se camina sobre el cielo escupiendo hacia arriba, mientras la tierra forma constelaciones con piedras.
Aquél abismo donde los miedos logran materializarse en sombras, filtrándose a través de las grietas de un pasado doloroso para poder existir en el presente, esas que gritan con desesperación por ser escuchadas en lo más profundo de una selva cubierta en niebla, ahí donde las ramas de los arboles parecieran derramar sangre conforme incrementa una tormenta de recuerdos que inunda todo a su paso.
Fue al exhalar kawsay el momento en que todo hizo sentido, soltando el pasado para habitar en el presente decidí adentrarme en la obscuridad, donde la delgada línea entre realidad y ficción desvaneció junto con la niebla de una interminable selva que pareciera incrementar al ritmo de mis pasos, una intensa sensación de nauseas inundó mis sentidos conforme el miedo aumentaba al ver que un ente extraño logró transgredir en el espacio mientras diferentes cánticos prehispánicos lograban distinguirse a la distancia,
ayllu masikunapa, ayllu masikunapa, ayllu masikunapa.
Funcionando como guía entre la penumbra, las sombras susurraban mi nombre con el soplido del viento; el silbido de la quena, las vibraciones de la tinya y los cantos del chamán, parecían sincronizarse con mis latidos, causando una intensa confrontación conmigo mismo de la que sabía no había retorno. Fue entonces que volvió a manifestarse aquél ente extraño en forma de serpiente, sus intensos ojos rojos reflejando la insoportable idea del fracaso, inmovilizando mi cuerpo por completo mientras abrazaba lentamente cada una de mis extremidades, las vibraciones de la tinya fueron extinguiéndose a la distancia, junto con el latido de un corazón que luchaba por existir en el vacío. Fue en la intensa desesperación por vivir cuando un ente de luz en forma de venado apareció frente a mis ojos, presenciando el momento en que mi alma se desprendió de mi cuerpo y la obscuridad cubrió por completo el espacio.
Aquella obscuridad profunda abrazó todo a su alcance, haciendo que el miedo pudiera respirarse en un silencio absoluto donde lo único que podía escucharse era el cascabel de la serpiente rodeando mi cadáver, un sentimiento de extrema soledad logró consumir mi existencia de la que sentía mi alma iba desprendiéndose lentamente, de pronto, un haz de luz rasgó aquella cortina obscura frente a mis ojos, los ícaros comenzaron a escucharse a lo lejos mientras aquél ente resplandeciente fue cambiando de forma hasta materializarse en un venado, caminando entre el frio bosque conforme el miedo desaparecía al ritmo de sus pasos.
Fue ahí donde pude visualizar, ahora desde arriba, a la serpiente rodeando mi cadáver, incrementando cada vez más el brillo de sus intensos ojos rojos mientras esta se alimentaba del vacío de inexistencia en mi cuerpo. Un desfasamiento de realidad hizo vibrar mi alma conforme aquél venado bañado en luz se acercaba hacia la materialización de mis miedos, ahí donde la soledad logró asfixiarme.
Los cuernos del venado, intentaron desprender con fuerza, aquél ente obscuro en forma de serpiente, haciendo que este únicamente lanzara un grito en el espacio para defenderse y así apagar su impresionante brillo por unos instantes.
Fue entonces que comenzó la interminable lucha entre luz y sombra, ahí donde al morir una estrella nace otra, el fuego incendia las cortinas de un teatro abandonado donde aún se escucha el llanto de Antígona, el sol abraza a la luna ocasionando un eclipse que cubre al mundo en penumbra, ahí donde la luz reflecta sobre los negativos de un 35mm, logrando abrir una grieta en el pasado donde la memoria lucha por existir en el presente.
La luz no existiría sin obscuridad, así como la obscuridad no existiría sin luz, complementándose de forma casi perfecta en una confrontación que llega a los rincones más obscuros del alma.
Al vencer el miedo fue cuando pude visualizar a la serpiente, ahora a través de los ojos del venado; una luz intensa que irradiaba sobre todo mi cuerpo hizo que aquél dolor profundo dentro de mi pecho desvaneciera en una lluvia de emociones junto con el ideal de fracaso, mientras los intensos ojos rojos de la serpiente parecían haberse llenado de todo aquello que intentó infligir sobre mi alma durante tanto tiempo.
Fue entonces que en inmensa paz, alcé los cuernos hacia el cielo, esparciendo una inmensa luz sobre el espacio de la que brotaron miles de estrellas, extinguiendo así la niebla que rodeaba cada uno de los arboles en la selva de mi inconsciente, con lo que finalmente exhalé kawsay y pude verdaderamente abrazar mi soledad.











