Lint Roller? I Barely Know Her
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@theendofbreit
A qué le temes, papel de oro.
Si el día no despierta hasta que sonríes
y el trabajo espera azaroso tu huella incólume.
Partes aun con el frío que desintegra esperanzas y pistas,
montada en tu divertida desatención y una rueda cansada.
Quieres tanto y puedes todo,
pero el miedo te mancha el tiempo,
miedo que no es más que otro mentiroso.
Puedes comerte un tarde y tres noches,
tal vez hasta el desvelo sin estrellas y media luna
y ser feliz incluso así.
Tu voz poco popular acaricia oídos tibios que saben escuchar
aunque tu fuerza llore en el fondo por hambre
y temas querer.
No te identifiques con la luz,
eres un prisma diferente.
Entiende que en ti,
los colores danzan sobre una frecuencia lejana,
libres de prejuicio y de dolor:
acaricia el cielo, no le temas al sol.
Tu presencia es la verdad que huye de los cuerpos y cualquier hombre:
motivo suficiente para creerte y no a Dios.
Tú pronuncias un vocablo inerme y en otro tiempo se crea un milagro.
Tú te sientes cánida, yo tengo alma de gato.
Yo soy libre, tú olfateas un buen amo.
Danzas feliz presa de tu emoción, yo le dedico a la luna mis cantos.
Si no sales, mueres; si no salgo, dentro de mí hay un mundo exacto.
Eres sincera, alma pura y diáfana, yo misterio, duda y hecatombe.
Somos misma especie, diferentes condiciones.
Cada vez que recorro el jardín de mis quereres,
de pena, mis eneros se llenan de polvo.
El silencio me vigila entre las yedras
con su mohíno tintilar ya caduco
advirtiendo mi extraña llegada
como si el otoño me cargara en sus hombros.
Cuánta fe me tiene la vida
que con el amor juega y se esconde.
Será que no ven tras mis pupilas
florecer la luz en el suspiro de los girasoles.
Ahora, es tibia la sonrisa de los pájaros
quienes se apresuran a dibujar sus nidos,
los siento y vuelan tan libres
que a ellos se aferran los colores.
Cierro la herbolaria con un credo
para renovarles la esperanza con un lazo intangible
y evitar que la soledad no los vigile:
hoy mi cuerpo es de oro, hoy es otro quién escribe.
I
Quieren ir en contra de la furia pero la inocencia se les aventaja y como animales vuelven a su especie. Se hieren con lanzas táctiles detrás de una sinergia sin rostro: se creen dioses y desconocen el lóbrego del cosmos. Tal vez hablan en un idioma que no entienden porque sus almas se bañan en tinajas de bagatela, viven en otro tiempo, uno donde el dolor no les duele.
II
Gritarán los que tienen que gritar con énfasis en el orgullo y sin piedad en marcha, pero otros muy lejos dirán, no se les escucha! Tampoco no es justicia lo que claman y con la mirada desafían a los atezados. ¡Qué pueden reclamar si en sus pies calzan babuchas! Entonces rehúyen el problema y niegan al hombre; qué fácil es la lucha cuando no hay furia, qué libre es la furia cuando no hay lucha.
III
¿Qué hacer frente al colectivo individualista si es como pedirle a un ciego que llore sobre el jabón? ¿Qué hacer si el credo aunque exista, ningún alma podrá rezarlo? ¡Qué importa! Ellos quieren ir en contra de la furia, furia que los amordaza, aún sabiendo que el blanco nunca fue paz y el rojo solo una masa.
Voy sorbiendo de a pocos la noche
y mis huesos claman otra vez un cuerpo.
¿Habrán muerto los adioses?
Me desespera la tangente que forman las historias
tanto como el reflejo de algo que olvidé años atrás.
Gentes se proclaman libertarias.
Gentes libertarias no hablan de proclamar.
Los que proclaman no son reconocidos por las gentes
y ahora todos somos extranjeros en nuestras casas.
Se me adormecen los pies de tanto caminar por el desconsuelo,
el vapor de la plaza me mira y me aflige el odio.
¿Somos humanos o bacterias?
No me hago más preguntas porque tengo miedo de existir.
El existir solo es un proceso y termina cuando lo ojos se cierran y el alma sueña.
Hoy la vida está dividida por un múltiplo plural lejano al bien,
si el resultado es decimal, los que sufren están detrás de la coma,
el tercer dígito para ser desigual.
Estoy cansado y las hormigas devoran mis párpados,
pero mi sueño es tan ligero que más pesa una mosca.
Ya no quiero dormir sobre la esperanza,
porque me la quitó mi nacimiento.
Quiero hacer tantas preguntas,
pero qué puede cambiar una respuesta.
Duele la patria ahora mismo,
y duele más que tantas toneladas de perdón.
Un suspiro,
¿qué es?
Un agasajo de calma que mengua con el viento,
el ulular, tal vez, de la premisa fatídica de no poder tocar lo que se anhela,
el implorar de la vida por sentir en la piel el ungüento que la amanse
o simplemente
donde desemboca la paz cuando se piensa en amor.
No lo sé.
Suspiro mientras me cuestiono y en mí nace un idilio,
como algo que se resuelve sin ser pregunta antes.
Un suspiro,
¿qué es?
Probablemente nunca lo sabré
o muy probablemente
alguien atormente mi nuca con su retórica palpitante
mientras me disuade a no confundir el tedio con su hambre.
o confundir mi hambre con su tedio
o el hambre se confunde por el tedio
o su tedio tiene hambre y me confunde;
no importa, cualquier premisa es válida.
¿Moriré entonces en un vendaval límbico procreado solo por mi sustancia y su materia o por una angina y el soplo esencia de sus besos de fraude?
De química ya no sé.
De suspiros tampoco.
Mi humor, simpática unión de poleas,
hoy,
bruñe de junio mis ojos
como si el capricho de revelarse
fuera risa de niño
y los idilios a los que se acostumbran
atardecen en el pecho
del dueño del kiosco en algún rincón.
[…] La definición, como tal, no necesariamente verifica lo que se establece con respecto a algo. Es como definir el amor o la verdad; cada uno tiene una noción, aunque puede que sea necesaria una guía para poder entenderlo en nosotros. Realmente no sabemos nada y solo acariciamos la textura de lo que podrían ser las cosas; aquellos quienes lo han descubierto e intentaron plasmarlo no han podido comunicarlo fidedignamente y quienes han visto el trabajo final, no lo entienden. La poesía, la fotografía, la pintura y el arte en general se basan en ello.
Debe ser
que me ha consumido el óxido y la vergüenza
o las hormigas y su desesperación por evolucionar.
Yo, quien antes conocía los caminos,
me hablaron alguna vez hoy oscuros y lejos del campo
por orden de un rey que gobierna la sala vacía de la duda.
Cuando la luz se duerme
miro hacia el horizonte de los ojos
y en tu rostro siento el intervalo de nuestros mudos cuerpos,
pero algo te hace quererme.
Un debate surge y en el hablaron sobre la salud:
qué triste es ser doliente y que no sepas cuánta cura representas,
otra vez me miras y enferma dudas más.
Quiero creer que mi alma se tiñó de ocaso por el naranja
y me adormeció del sol su óxido
hasta ahora no sé si me golpeó la patria o ser adulto tan pronto.
Eres libre dices, algo que muchos otros quieren ser,
no eres libre dije, sin embargo te creo.
Nada importó después de Cristo ni de las doce
tal vez nos conocimos antes de cualquier evento y su hoy entonces.
Nubes grises en el cielo, húmedo el campo y triste el sol. Cuando la vida está en celo, es difícil saber quién es Dios. Oye, mujer, ¿cabe tu ausencia en este ser? ¿Sientes tu interés en sus lágrimas mecer?
Tus ojos, sí, tus ojos. Ese destello majo que habita en el verbo, la carne y tu hiel. Por qué, entonces, no trazas tú la ruta; por qué quieres y cambias las citas. ¿El báratro es injusto para todo ese amor que predicas?
-E.B
Mientras marcho en contra de lo que no se olvida, muere un intento entre los besos del "hasta siempre".
*Recuerdos de años adolescentes
No es necesario que sepamos nuestros nombres ni nuestro pasado. Si tienes una historia qué contar, dímela luego de haber pecado.
*Recuerdos de años adolescentes
Simbólico es tu cuerpo,
que entre los lunares de tus quejas
se cierra al vacío
de un quebrado noser tan tibio.
Tranquila es mi esperanza
que rechina tras tus pasos
cuando escapas de mi júpiter dolor
que presiente que mueres
otra vez en mí.
*Recuerdos de años adolescentes
Un débil caracter
y una amarilla coraza
de los cimientos frágiles de tu vientre escarchado
me abren paso al centurión de tus lunares.
Si no me atreviere a caminar sobre tu universo,
cuántos días hubiera demorado
en tu cuerpo, la esperanza.
Uno es vida, dos son calor.
El hombre es Dios en tercero,
cuando en la mujer crece
la semilla de la dicha por amor.
*Recuerdos de años adolescentes