Así es como te recuerdo mamita, cercana, dulce, tierna, amándome a cada instante, cuidando de mi vida, apoyándome en cada proyecto, orientándome en cada decisión, regalándome de tu esencia en cada momento... Hoy, 6 días después de haberte dejado en ese cementerio en cuerpo, te siento más cerca que nunca... porque un día a la vez, he ido aprendiendo a vivir al máximo, como tu me enseñaste a vivir; a sonreírle a la vida a pesar del dolor. Tú me formaste como mujer, como hija y sobre todo, como tu hija adorada; tuve el honor de ser única hija por casi 1 año y medio, y hasta el último momento puedo decirte que me sentí única. Creo por fe, que estás en el Paraíso con Papá, que estás sin dolor, sin sufrimiento, y con una sonrisa tierna esperándonos a todos tus hijos, nietos y esposo.. para variar, te adelantaste en el camino, como siempre te gustaba... eres y seguirás siendo una mujer adelantada a su época. Todas las personas que nos acompañaron para tu funeral, tienen el mismo discurso de tu vida: una mujer luchadora, sonriente, fuerte, valiente, que amaba vivir al máximo. Como el día que te besé por última vez, te sigo prometiendo que viviré mi vida, como a ti te hubiera gustado; honraré tu memoria y haré de mi vida un ejemplo a seguir. Dejaste un legado de amor, y lo honraré cada instante de mi vida. Mami: eres la mujer de mi vida, impactaste toda mi existencia y tu legado trascenderá hasta mis generaciones. Ana Iracema Mijangos Estoy orgullosa de ser tu hija, y te honraré toda la vida. TE AMO MAMI PRECIOSA, TODA LA VIDA! 💖💫💞👏