let's talk about Bridgerton tea, my ask is open

No title available

Product Placement
untitled
2025 on Tumblr: Trends That Defined the Year
🪼
Fai_Ryy
PUT YOUR BEARD IN MY MOUTH
Sade Olutola

Game Changer & Make Some Noise
ojovivo
hello vonnie
Today's Document

roma★
noise dept.
official daine visual archive
Cosmic Funnies
sheepfilms
Monterey Bay Aquarium
YOU ARE THE REASON
seen from United Kingdom

seen from United States

seen from Ecuador
seen from United States
seen from France

seen from United States
seen from Venezuela

seen from United Kingdom
seen from Brazil
seen from Türkiye
seen from United Kingdom

seen from United Kingdom

seen from Germany

seen from Malaysia

seen from Malaysia
seen from United States
seen from United Kingdom
seen from Bolivia
seen from Italy
seen from Germany
@theperpetualflux
Delicioso es extrañar y recordar como se siente abrazar al viento.
Solo le escribo a lo que hiere.
A veces cuando lloro, sueño con el río, y una sonrisa que no me alcanza a tocar.
Donde nace la sal
En melancolía ajena vislumbro los pasos que nunca he de tomar, las ansias que no he de saciar, soñare ahora con el susurro lento de aquellos mares tan lejanos a mi piel en los que no navegaré.
Me desprendo pieza a pieza y bajo la lluvia de sus ojos me desmorono cual castillo de arena.
La magia no me toca, las lagrimas me ahogan.
¿Cómo se sentirá sumergirse completamente en la sal del mundo entero?
En melancolía ajena arrastro las nubes de un lado a otro porque el viento no suelta, no redime, no llora. Se evapora el sentimiento en silencio sin saberlo, inconsciente de sí, incoherente capricho, tejido, atado de manos.
Raoul Ubac- Le Combat de Penthésilée II, 1937
Gundula Blumi - Fata Morgana
Website | Tumblr | Instagram
The hills are alive, Joaquin Baldwin
No quiero que seas mía, sino que con tus silencios se clame a esta agonía. Deseo que tus uñas desgarren los truenos y el cuero se tiña de azafrán, nada estremece los suelos, ni las armas, ni mi afán.
Si hemos de partir la cuerda, sabes, te tengo fe, a pesar del andamio sin equilibrio de todo lo que antes fue. No sé, no me he caído del todo, y eso que te sostengo de lejos, partido en dos, piso sin aire, en el tramo que le queda al cielo antes de verte partir.
Para lo único que me sirve la ausencia de voz es para aprender a ver el fondo.
Mis ojos se caen uno a uno
Suspiro
Triste susurro de un eco que anoche me mentía al oído sin vista al precipicio
Pertenece a nada
Su alma aguarda en un cajón de vicios
Le toca las palmas a la noche en brama
Acaricia sus piernas
Finge que le ama
No le dejará olvidar que sus manos son suyas
Cada promesa es muda
Yo estoy lejos
Lo he estado tanto
De mí, de su deuda
Su temblor endeble no quema
La navaja marchita, cual es su sonrisa
Ella nutre tus ganas.
Le mientes, me olvidas.
Carolina tenía casi 49 años el día en que su esposo la golpeó por primera vez. Sus hijos se habían ido de la casa hace algunos años cada quién con su familia, sus propios hijos, sus propias preocupaciones. Fernando era un hombre fuerte, que se ocupaba de lo suyo, no hablaba demasiado con su esposa, “lo necesario”, vivió frustrado por no cumplir sus sueños, por nunca ser el jefe, por no tener de sobra, estaba cansado de la rutina y así un día comenzó a beber un poco más que antes, un poco todos los días. Se le hizo costumbre salirse de noche con el compadre o con los vecinos del barrio. A Carolina, su madre siempre le dijo que se quedara quieta, que se callara la boca cuando su padre hablaba, que le tocaba ser mujer digna de su marido, de su casa, de sus hijos y nada más.
Una navidad cuando Ana era niña, su tío Javier le tocó la pierna suavemente y la miró a los ojos mientras pasaba su lengua por sus labios. Laura, de 10 años de edad, no entendió nada, ni sintió dolor cuando el tío Javier no volvió a ser invitado a las reuniones familiares (por lo menos en esa casa) . Laura tuvo suerte del fervor con el que su madre la vigilaba atenta, siempre al pendiente de su pequeña niña. Raúl, su padre, absorto ante la fila de copas y bocadillos jamás lo creyó del todo, él no vio nada, claro que Javier era su hermano lo conocía de toda la vida y claro que “él no era así”.
A los 13 años, Silvia caminaba por la calle rumbo a casa después de la escuela, su escuela le quedaba cerca, a no más de 15 minutos. Ya habían pasado las dos de la tarde, y Silvia caminada del mismo lado en que transitaban los coches. No supo cómo reaccionar cuando notó que un auto andaba un poco más lento a su lado, más lento cada segundo. Se quedó pasmada al verle los ojos, aquel viejo cuarentón se acariciaba el miembro descubierto al mismo tiempo que la miraba, profundo hasta el punto de hervirle la sangre, y el rojo le alcanzó las mejillas. Ella, invadida y alterada por un extraño temor, dobló en la calle equivocada mientras le tomaba la mano a su hermanita.
Desconoces desinteresadamente los pesares de nacer con vagina, no es que todo tortuoso pasaje. No es que todo sea queja, sin embargo, es más común de lo que antes se podía contar. Nuestra queja es valida, nuestras quejas aún duelen.
Nos duele no saber por qué
Nos duele creernos sucias
putas
briagas
ofrecidas
duele tener que desconfiar de todos
Incluso los más cercanos
Hasta en mi propia casa
Duele el tapón que impone el mundo ante su negación de la realidad
Y es aberrante, decir que si alguien “no es así” se le debe perdonar haber traspasado los límites de una puerta cerrada o de una mirada inconsciente.
No te equivoques, el consentimiento no es un trámite, y ella no te quiere cerca.
The Forbidden Zone, Øystein Sture Aspelund
Honor Fraser & Cali Rand - Sean Ellis - Isabella Blow - The Face March 1997