H: Hello, bitch.
D: Hello, baby.
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@thislifegetslonely
H: Hello, bitch.
D: Hello, baby.
love you, bitch.
H: ¿Algo interesante en tu vida? Tírate un tecito.
K: Seré papá. Te di un vaso de whisky
[…]
Harper había respondido a su pregunta con honestidad, contándole cuán nerviosa estaba ante ese encuentro con su hija, a quien no veía hace alrededor de dos años, y no era que la había extrañado. ¿Sentía culpabilidad? Un poco. Quería creer que una vez dándose cuenta de la barrera que ella misma había puesto sería un poco más sencillo dar El Paso para tener una relación, o lo más parecido posible.
…
Se verían en un restaurante del pueblo; donde tenían juegos en el jardín, siendo un lugar bastante familiar.
Harper no dejaba el lado de Declan, esa Harper ruda y determinada parecía no estar tan presente en esos momentos, era más calmada y tranquila, solo respondía las cosas puntuales. Estaban sentados en una mesa; esperando por los padres con Adelaine.
— ¿Trajiste cigarros? Necesito cigarros — Comentó la rubia, su pierna se movía por inercia ante la ansiedad que recorría su cuerpo, y Justo cuando parecía abrir su bolso a buscar cigarros el padre de su hija apareció por la puerta, junto a la pequeña niña de 5 años, quien iba hablando con su padre y madre hasta que vio a Harper, no tardando en identificarla apresuró su paso y se detuvo Justo al frente, con una gran sonrisa, saludándola antes de acercarse como a abrazarla ante lo que la inglesa tardó unos segundos en reaccionar a aquel gesto; mirando de reojo a Declan, como si buscara en sus ojos qué debía hacer. Aunque nadie más que ella misma sabía la respuesta a eso. Bajó su mirada y vio a la Niña que se alejaba de su torso y parecía correrse con sus manos el cabello desordenado. — Que lindo, tu vestido — Hablo finalmente harper; seguía igual de nerviosa, y le sonrió con amabilidad, aún un poco distante
-
Por supuesto, él no llegó a reconocer a las personas que se le acercaron hasta que vio a la niña pidiendo un abrazo. Solo alzó las cejas hacia Harper, indicándole que ella decidía cómo actuar. Pero sonrió, orgulloso, cuando el abrazo se dio. […]
—Hey, ¿Adelaine? ¿Te gusta… la pizza?—generó cierta expectativa hacia lo que dijo con una ceja enarcada, y sonrió satisfecho cuando volvió a pararse—. Porque eso pediremos, con mucho queso, y de postre…—hizo una pausa, para ver si la niña adivinaba: escuchar “helado” con tanto entusiasmo (que era lo que él mismo había pensado) le dio una ternura indescriptible. Se llevarían bien. Le acomodó la silla para que se sentara al lado de Harper, y él rodeó la mesa para sentarse del otro lado. Así, por el resto del almuerzo, pudo sostenerle la mano por debajo de la mesa, como “a escondidas” pero no en verdad, no lo ocultaba, solo de modo que usara ese canal para apretujarle cuando los nervios o ansiedad se apoderaran de ella, o si sentía la necesidad de decirle algo solo a él, o alejarse. Ver a Harper en el rol de madre le pellizcó un poco. Pero estuvo bien. Prefirió centrarse en que recuperara ese vínculo antes de siquiera pensar en armar otro. Además, recién empezaban, y primero quería tener de ese tiempo y hasta años quizás solo de ellos dos, conociéndose, divirtiéndose; formar otra familia podía esperar, o incluso quizás podía cancelarse. Ya verían.
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“¿Cómo te imaginas en unos años?“
Sacudió la cabeza para quitarse el resto de agua del pelo, y finalmente la miró.
—No lo sé—dijo en un suspiro, mirando hacia la arena que empezó a empuñar mientras su mente pensaba—. No estoy seguro de muchas cosas, de casi nada, de hecho—confesó, así como venía su vida últimamente—. Pero—se mordió el labio superior y subió la mirada hacia los ojos de Harper. Y así, le costó aun más—… no lo sé, quizás me gustaría ser padre, en algún momento—pensó en voz alta, que si bien, ese había sido el objetivo de la conversación, estaba en constante replanteamiento—. Contigo—aclaró, entrecerrando los ojos y desviando la mirada—… Sea por adoptar o ya sabes—se encogió de un hombro y relamió sus dientes por dentro, restándole importancia al cómo. Una pizca de adrenalina recorrió como un cosquilleo su espalda hasta su cuello: desde que había nacido su sobrina, veía la posibilidad de formar una familia en algún futuro, sin sentenciarlo como una obligación, pero sí como una opción. Y no sentía que esa opción estuviera ahí. No quiso quebrarse, ni pensar que ese sería el final de ellos y mas encima que él lo estaba declarando, así que pestañeó varias veces conteniendo la humedad de sus ojos con la mirada gacha. El silencio pudo haber durado cinco segundos, pero sintió que una eternidad estaba pasando sin que Harper dijera algo. ¿Estaba arruinándolo? Y esos eran los momentos en que se planteaba, “¿realmente lo quiero?”. Porque lo que realmente quería estaba frente a él.
G: No sé, no podría dejar el tocino
J: yo tampoco. Y siempre me he reído de los veganos.
G: son muy intensos, al menos los marihuaneros no andamos de doble moral.
J: Jajajajaj. Te amo mucho.
—¿Es la hora de confesiones?—preguntó después de un rato de silencio, dándole el tiempo y espacio de quedarse solo con sus pensamientos por el tema del hospital—… ¿o demostraciones?—se burló de sí mismo por la charla durante la cena, que dejó en el aire cuando se levantó a lavar los platos. No sabría cómo seguir así que tragó saliva y sus caricias pararon, dejando sus manos apoyadas donde estaban. Era bastante maduro con sus sentimientos, pero no iba a negar que a veces podía sentirse como un adolescente en esos momentos de demostrar cariño, o expresarlo con palabras.
(…)
Cuando escuchó su pregunta volvió a alzar sus ojos hacia el, y sonrió con cierta gracia cuando hizo aquella segunda pregunta, guardando silencio por unos segundos porque no quería espantarlo.
Se acomodó mejor sobre su regazo, su cabeza aún yacía en su muslo y se giró suavemente, dejándole un beso en su abdomen, que era lo que alcanzaba por la posición, como si no tuviera suficientes energías para enderezarse.
— Sé lo que estas pensando. — Dijo, y tomó una de sus manos con las que antes le acariciaba, tan sólo jugando suavemente con sus dedos.
— Y lo estoy pensando yo también. — Comentó mirando hacia las flores, esbozando una suave sonrisa, como dejándose llevar por esa extraña timidez que salía cuando hablaba tan honestamente de sus sentimientos.
(…)
—¿Entonces no lo digo?—enarcó una ceja y sujetó con fuerza las manos que tenían juntas. La gatita con la que compartían el departamento apareció en escena sobre la mesita para jugar con las flores, que por suerte, eran contadas las veces que las tiraba, tan pocas como para permitirse seguir llevando y decorando lo que poco a poco era su hogar. La atención de Declan se fue hacia los intentos de la gata por comerse algún pétalo, pero volvió tan pronto como no la notó en peligro.
Se acomodó con la espalda un poco más hacia atrás, sobre el respaldo, para poder encorvarse y llegar a los labios de Harper. La mano que antes acariciaba su cabello tocó sus labios como tanteándolos para dejarle el camino libre a los propios y besarla en perpendicular, solo apoyando sus labios por las posturas que tenían.
—Pero lo pienso—aseguró, en voz baja.
Picó la punta de su nariz con un dedo mientras volvía a enderezarse.
—Léeme la mente—le jugó cerrando los ojos con fuerza como si intentara conectarse con la mente de ella, en otro de sus actos quizás infantiles.
(…)
— Hm. — Dijo como si estuviera pensando realmente su pregunta, si es que debería o no el decirlo, aunque la respuesta era clara, cada tanto era bueno el escuchar esas palabras, por mucho que ambos sabían lo que sentían el uno por el otro.
Iba a hablar hasta que notó como su atención se desviaba y ladeó el rostro para ver donde estaba mirando, alzando las cejas porque era Emma la que se estaba entreteniendo con los pétalos, totalmente ajena a lo que los humanos hablaban en esos momentos.
— Claro, siempre ella quitándome el protagonismo. — Bromeó con una sonrisa, jamas Había tenido una mascota hasta ahora, y sentía que la presencia de la pequeña gata hacía que ese hogar se sintiera aún más como casa. En el fondo agradecía la dinámica que tenían, y el por fin sentirse parte de algo de lo que no quería huir.
Volvió a la posición anterior, mirándolo hacia arriba hasta que sintió sus labios y soltó una pequeña risa, alzando una de sus manos hasta su nuca, donde acarició con suavidad con sus dedos.
Guardo silencio por unos segundos y terminó por enderezarse, quería observar bien su rostro, así que terminó sentándose sobre sus piernas, acomodando cada rodilla a los costados de su cuerpo y sus manos tomaron su rostro por su mandíbula, juntando sus frentes mientras mantenía los ojos cerrados.
— Hm. Creo que estoy leyendo tu mente. Estás pensando en mi trasero. — Bromeó, como una niña evitando lo que realmente quería decir. Terminó entonces por sonreír con gracia; y se alejó suavemente, lo necesario para mirar sus ojos.
— Te amo. — Dijo finalmente, ladeando una sonrisa, algo divertida y avergonzada consigo misma por haberlo dicho antes que él.
La soltó levantando los brazos al aire para darle el espacio y tiempo en acomodarse sobre él, como vio su intención. Declan soltó una risita esquivándole la mirada por la burla que le hizo, pero se apoyó en eso para bajar los brazos y sujetarle del trasero. La miró a los ojos y sus manos le apretaron un poco solo para distender y hacerle reír. Se sintió algo tonto por haberlo hecho cuando la frase que salió por los labios de Harper cambió el aire de la habitación. De haber sido sincero, siempre habría creído que él sería el primero en dar algún paso en esa relación, si los daban, porque ambos se entendían y llevaban bien en lo que habían armado. Pero estaba sorprendido, gratamente sorprendido.
No dejó que se volviera incómodo para ella, porque no lo estaba siendo para él. Así que enseguida ocupó el hueco en su cuello para dejarle unos besitos escupiendo aire a propósito para provocarle cosquillas, al mismo tiempo que sus manos subieron hasta su cintura para mover los dedos y generarle las mismas.
Por un tiempo se entretuvo en la lucha de risas, recorriendo su torso con sus manos buscando los lugares donde más risa le diera. Pero sabía que le debía algo. Sus brazos rodearon su cintura abrazándola y apegándola hacia él. Tenía que levantar el mentón para poder mirarla y lo hizo.
—Te amo—le susurró con la naturalidad de quien no piensa lo que dice, ya no, con todas las cartas sobre la mesa.
D: Feliz día, boba .
H: ¿Qué día es?
D: Domingo.
H: Feliz domingo, entonces.
Harper: Cada vez me acostumbro más a ser una doctora mediocre. Sin ofender.
Declan: Ofendes.
Harper: Si, bueno. No eres doctor así que me da igual
1.1
1 de Enero, 21:00
Harper había entrado al hospital hace unos minutos, ya había dejado sus cosas en su locker, se suponía que sería una noche tranquila pero esa suposición se fue cuando Annie, una de las enfermeras de turno, entró prácticamente corriendo a la sala, encontrándose con los ojos confusos de la doctora que la observó con atención, fue una milésima de segundos los que demoró Harper en entender lo que le estaba transmitiendo, y una vez que cayó en cuenta de lo que estaba pasando cerró su locker, dejando caer sus brazos.
— ¿Cuándo? — Preguntó la rubia, observando a la enfermera que se apresuró a responder casi sobre sus palabras.
— No, no. Ahora está el doctor Thompson en el quirófano 3 con ella.
— ¡¿Qué?! — Su rostro se transformó, una mezcla entre miedo y enojo se hizo presente en ella, quien salió corriendo de la sala. En pocos minutos entró por la puerta del cuarto, una vez que pasó por el área de esterilización tomó una mascarilla que se fue colocando a medida que una de las enfermeras se acercaba para ayudar a colocarle el traje, observó a Tom, uno de sus colegas, junto a Jackie, una de las pacientes que había operado antes de irse del turno pasado, las máquinas indican que sus signos vitales estaban cayendo.
— ¿Qué estás haciendo, Tom? — Preguntó mientras lo miraba por sobre la mascarilla, dejando que la enfermera le colocara los guantes, lista para intervenir.— ¿Qué pasó? ¿Por qué no me llamaron? — El hombre alzó los ojos hacia la doctora por unos pocos segundos, su atención estaba puesta en salvar a la paciente que tenía frente a él.
— Aléjate de la mesa, Harper. — Le pidió el hombre, mirándola por el rabillo del ojo mientras sus manos estaban en el interior de la paciente, intentando volver a estabilizarla.
— No, es mi paciente, Tom. ¡¿Por qué no me llamaste?! — Volvió a preguntar.
— Te sacaron del caso, Harper. — Respondió el profesional, observándola a la distancia, ya que la rubia se quedó del otro lado de la camilla. — Owen me pasó el caso a mi. — Fue todo lo que dijo para volver a enfocar toda su atención en la paciente. No pasaron muchos segundos antes que el sonido de las maquinas indicaran que los signos vitales ahora eran nulos.
Salió, deshaciéndose del traje, del gorro y de la mascarilla, caminando rápidamente hacia la oficina del jefe de cirugía. Sin siquiera tocar la puerta abrió esta y observó al hombre sentado en su escritorio, quien la miró sabiendo a lo que se enfrentaría, Harper enojada no era agradable.
— Harper, feliz año. — Saludó cordialmente mientras señalaba la silla frente a él.
— ¿Por qué me sacaste del caso, Owen? — Preguntó manteniéndose frente al escritorio, mirándolo fijamente.
— Porque temo que hiciste algo que hizo que Jackie terminara así, Harper, algo que se podría haber evitado, algo que alguien con tu experiencia jamás hubiese hecho. — Expresó el hombre, la sorpresa se vio en los ojos de Harper. — A no ser que… — No alcanzó a terminar la frase y Harper sabía lo que iba a decir, Owen había sido su jefe en la época donde había caído a las drogas, la conocía desde los inicios de su vida profesional.
— No — Dijo la chica, tajantemente interrumpiendolo. — No te atrevas, Owen. — Su tono de voz cambió inmediatamente, se podía escuchar lo dolida que estaba de que le dijera aquello, que siquiera lo sospechara.
— Lo siento, Harper. Mi deber como jefe de cirugía es asegurarme que todo está funcionando bien. — Indicó mientras le acercaba por sobre el escritorio un alcohol test. — Necesito que vayas al laboratorio, necesito asegurarme que viniste a trabajar limpia.
La indignación se veía reflejada en los ojos de la chica, y más que todo, sentía dolor, muchos recuerdos llegaron a ella con eso, no habían sido pocos los meses en que esa era su rutina antes de entrar a cada turno, pero ahora estaba limpia, y el hecho de que pusieran en duda su profesionalismo, si bien era entendible, aún era algo que le dolía.
— Comenzará una investigación interna, los abogados de la familia no tardarán en contactarse con nosotros y necesitamos estar preparados para eso. — Expresó el hombre mientras Harper solo lo miraba en completo silencio.
— Tus casos los he pasado a Tom, mientras, solo estarás apoyando, pero no podrás entrar al quirófano hasta que hayamos aclarado qué fue lo que pasó. — Finalizó el hombre, mirando con lástima a la chica, pero sin comentar nada más.
Harper sintió una mezcla de sentimientos que hace mucho no estaban presentes en ella; enojo, rabia, miedo y pena. No solía vincularse con los pacientes, no era alguien sentimental, pero si alguien extremadamente profesional en su trabajo, y por primera vez desde que había salido de la profesión por su problemas con las drogas hace más de tres años, sintió miedo, la operación de Jackie había sido rutinaria, le había asegurado que para el lunes podría disfrutar nuevamente con su familia. Y ahora Jackie estaba muerta, y ella tenía que demostrar que estaba limpia, lo cual era cierto, pero no sabía hasta cuando se mantendría así.
CYN feat. hot dog
Recordatorio personal: cuando olvide la esencia de Harper, ver vídeo.
J: Saquemos a pasear a los cachorros.
G: ¿Y a la perra de la vecina?
J: ¿Hablamos de la perra real o la humana?
I can't imagine a world with you gone
The joy and the chaos, the demons we're made of
I'd be so lost if you left me alone
You locked yourself in the bathroom
Lying on the floor when I break through
I pull you in to feel your heartbeat
Can you hear me screaming "Please don't leave me"
Hold on, I still want you
Come back, I still need you
Let me take your hand, I'll make it right
I swear to love you all my life.
• finally together
— Le digo adiós a uno de los personajes más lindos que tuve, de esos que te llegan al alma y te marca tu vida de roler ❤️
‘Ahhh, tu eres la que ama a Chayanne’
Persona X en una primera conversación con J